Para saber cómo puede florecer el emprendimiento creativo en América Latina y el Caribe, primero es necesario conocer al talento que desarrolla los proyectos. En Emprender un Futuro Naranja no solo conocerás cómo son los emprendedores creativos de la región, también conocerás sus percepciones, sus fracasos y sus éxitos. Este artículo te permitirá entender que los que se atreven a tener grandes fracasos, logran grandes éxitos. Y tú, ¿estás listo para ser emprendedor creativo?: ¿Quiénes son los emprendedores creativos en América Latina y el Caribe? ¿Cuál es el estado de salud de los emprendimientos creativos en América Latina y el Caribe? ¿Cómo podemos potenciar el emprendimiento creativo a través de una marca regional? ¿Cuáles son las aceleradoras incubadoras y espacios de coworking de la región?
¿Quién iba a decir que, en las manos de los creativos, diseñadores, artistas y emprendedores podía estar parte de la respuesta a los desafíos de desarrollo de América Latina y el Caribe? La creatividad como motor de innovación puede contribuir a la diversificación como herramienta necesaria para contar con una economía competitiva a nivel mundial basada en el conocimiento.
Una de estas áreas de desarrollo es la denominada economía naranja, es decir, el conjunto de actividades que de manera encadenada permiten que las ideas se transformen en bienes y servicios, y cuyo valor puede estar basado en la propiedad intelectual, según la definición del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). El universo naranja está compuesto por dos partes: 1) la economía cultural y las industrias creativas, en cuya intersección se encuentran las industrias culturales convencionales; y 2) las áreas de soporte para la creatividad.
Cabe destacar: El futuro de la economía naranja: Fórmulas creativas para mejorar vidas en América Latina y el Caribe es un trabajo producido junto con el Institute for the Future con el objetivo de tener una visión más clara del impacto económico y social que la economía naranja tendrá en el desarrollo de la región.
El campo del desarrollo económico se encuentra en un momento crucial. El potencial transformador de la revolución digital aún está por cumplirse y las nuevas y disruptivas tecnologías y modelos de negocio han comenzado transformar las economías y las sociedades en los niveles más básicos: cómo funcionan y se organizan las empresas y cómo se diseñan y se suministran los productos y servicios. En toda América Latina y el Caribe, las organizaciones para el desarrollo y los gobiernos se esfuerzan para encontrar nuevas maneras de promover el bienestar económico y social. En su intento por mejorar la capacidad de promover la resiliencia a nivel individual y nacional, se enfrentan a sucesivos obstáculos. Durante medio siglo, se han utilizado numerosos instrumentos fundacionales del desarrollo. Pero esos instrumentos no se diseñaron tomando en consideración las tecnologías y desafíos del presente, y menos aún los del futuro. A medida que sigue desplegándose el cambio social, tecnológico y económico, se necesitarán nuevos enfoques para promover el trabajo, la salud y una vibrante vida cultural.
Los estudios como el propio informe del Banco Interamericano de Desarrollo, La economía naranja: una oportunidad infinita, y la publicación de la UNESCO de 2013, informe sobre la economía creativa: Ampliar los cauces de desarrollo local, han planteado un argumento constructivo a favor del rol transformacional de la economía creativa y cultural para generar riqueza y oportunidades de empleo sostenibles, equitativas e incluyentes. Al explotar el poder de la economía creativa y cultural los países se pueden beneficiar de un recurso natural crucial que ya poseen: la riqueza del talento de las personas para crear valor.
¿Cómo evolucionará este panorama a lo largo de los próximos 10 años y posteriormente, a medida que los instrumentos de la producción creativa y el consumo se democraticen cada vez más? ¿Cómo podrían los países y las comunidades en América Latina y el Caribe modificar su manera de pensar y aprovechar la economía creativa y cultural para dar lugar a un desarrollo verdaderamente sostenible? A fin de responder a esa pregunta, primero se debe dar un paso atrás y entender el panorama del cambio.
Se ha aplicado dos métodos para evaluar el potencial de la economía creativa y cultural para la creación de valor en América Latina y el Caribe en los próximos años. En primer lugar, identificar los principales motores del cambio que configurarán la economía creativa y cultural en todo el mundo en la próxima década. Luego, sobre la base de esos resultados, definir los ámbitos de innovación en los cuales, si se toman las decisiones adecuadas, se puede aprovechar esta nueva economía creativa y cultural del futuro para alcanzar un desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe.
Se refiere a la economía creativa y cultural como abreviación del ecosistema definido por el BID. La economía naranja: una oportunidad infinita. Abarca la economía creativa y cultural y sus industrias asociadas, sus actividades de apoyo creativo, el diseño, los nuevos medios de comunicación, el software, las artes y el patrimonio. En esta economía, el talento y la creatividad constituyen los principales insumos y recursos.
Por otra parte, los motores del cambio: Narrativas: de un modelo único a la representación incluyente. Geografías: de un terreno estable a una recalibración permanente. Tecnologías: de lo físico a lo digital. Finanzas: de modelos excluyentes a financiamiento accesible y transparente. Trabajo: del empleo fijo a un ecosistema de formas de sustento.
Igualmente, las fórmulas creativas para mejorar vidas en América Latina y el Caribe:
Reparto del ingreso social: Los sitios de las redes sociales atraen a los creadores de contenidos con modelos de reparto del ingreso, inaugurando nuevas fórmulas para que los creativos digitales puedan ganar dinero por su trabajo.
Los artistas, los primeros en responder: Los países y las comunidades se vuelven hacia las artes como un componente adicional esencial de la respuesta multidisciplinaria de emergencia ante los desastres naturales.
Amplificación de la cultura y las tradiciones: Las tecnologías emergentes capturan los conocimientos tradicionales y comprometen a una nueva generación en la producción creativa y cultural de primera línea.
Financiamiento pro-creativos: Los gobiernos encuentran maneras de disminuir el riesgo de la economía creativa y cultural mediante una combinación de sistemas de financiamiento, canales de inversión y redes de protección social.
Cooperativismo de plataformas: Las cooperativas de negocios y de empleo proporcionan la gestión, el apoyo administrativo y los servicios profesionales que los creativos autónomos necesitan para ganarse la vida.
El impacto creativo: Las nuevas técnicas de recopilación de datos y análisis de datos proporcionan un mapa de alta fidelidad de los beneficios de la economía creativa y cultural y una perspectiva novedosa de cómo amplificar su valor.
Mercados y nubes creativas regionales: Los nuevos mercados regionales de productos culturales ayudan a los creativos a construir un modo de vida y a los países a crear marcas, dinamizando el intercambio cultural e integrando las economías.
Empoderar a las mujeres en tecnología: Se alienta a las mujeres y las niñas a ver el diseño y el desarrollo de los videojuegos como una industria acogedora y se les presta apoyo para crear estudios de videojuegos gestionados por mujeres.
Cadena de bloques para la autentificación o blockchain: Las tecnologías de libro mayor distribuido democratizan la propiedad intelectual y facilitan que a los creativos se les reconozca y compense por los productos que crean.
Ámbito de innovación: La verdadera disrupción tiene lugar cuando los motores del cambio se combinan e interactúan con los contextos locales. ¿Cómo será vivir en este mundo transformado? ¿Cuáles son las nuevas innovaciones que surgirán cuando los nuevos instrumentos, técnicas, tecnologías y panoramas de la economía creativa y cultural sean el trasfondo de la vida diaria de las personas?
Los ámbitos de innovación demuestran cómo la economía creativa y cultural transformada podría aprovecharse para lograr un desarrollo verdaderamente sostenible en América Latina y el Caribe en los próximos 10 años y posteriormente. Cada ámbito de innovación contiene dos señales de cambio que constituyen ejemplos de nuevas maneras de pensar o hacer las cosas hoy en día en el mundo real. Las señales de cambio actúan como datos sobre el mundo futuro que describen los ámbitos de innovación. Aunque al final puede que estos ejemplos no sean exitosos, siguen apuntando a conceptos y prácticas que podrían reaparecer más adelante en otras manifestaciones.
Todo lo anteriormente expuesto gira, como una alternativa el Proyecto: Formación de Emprendedores para la transformación de la calidad de vida en la Comunidad Valle Verde, vía el Potrero del Municipio Ezequiel Zamora del Estado Cojedes. En este mismo orden de ideas, un proyecto emprendedor es aquel que puede resolver algún problema de forma innovadora. Normalmente se caracteriza por ser un proyecto encaminado a satisfacer la necesidad en un sector específico y se considera que es exitoso cuando logra ese propósito y al mismo tiempo es rentable.
La formación para emprendedores se trata de una herramienta clave para el colectivo. Y más en un momento en el que cada vez más personas se animan a poner en marcha sus proyectos como alternativa al desempleo.
La importancia de la formación para emprendedores reside principalmente en la necesidad de conocer al menos los aspectos básicos sobre gestión empresarial. Si bien es cierto que el sentido común juega un papel fundamental, los cursos de formación para emprendedores ayudan a profundizar en los temas más complejos y evitan aprender a base de prueba y error, lo que puede resultar fatal para la supervivencia a medio y largo plazo de un proyecto.
En resumen, a lo largo de la próxima década, la economía creativa y cultural tiene el potencial para contribuir a vidas más felices, más ricas y más dignas para todos y todas en América Latina y el Caribe. Las medidas adoptadas actualmente para cultivar, amplificar y empoderar el trabajo de los innovadores culturales de todo tipo artistas, arquitectos, narradores, animadores y otros pueden rendir sus beneficios produciendo un futuro más incluyente y sostenible para todos. Sin embargo, este resultado se producirá solo si los gobiernos, las empresas y las comunidades deciden actuar y dejar de lado las vías ya transitadas para tomar nuevos rumbos.
No se puede seguir considerando las iniciativas creativas y culturales de manera discrecional, como si fuese “agradable tenerlas si podemos pagar por ellas”. El trabajo creativo y cultural es y seguirá siendo un motor crucial del crecimiento y el desarrollo económico. Su impacto va mucho más allá de su expresión tangible en empleos e ingresos. La economía creativa y cultural contribuye a crear sociedades en las que merece la pena vivir, sociedades vibrantes, expresivas y alegres. Para llegar allí, es esencial ir más allá del lenguaje del desarrollo y aportar al diálogo palabras como asombro, inspiración, imaginación, empatía y conectividad humana. El progreso no exige nada menos.
Autora: Lisandra Ceba
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