Amores Prohibidos.

Antonella estaba quebrada. Despuès de dos años de estar juntos. Ella y su pareja, Ricardo, de comùn acuerdo decidieron dar por terminada la relaciòn que los uniò durante esos años. Los momentos de plena felicidad, cuando todo era color de rosas, cuando la pasiòn que se desprendìa de sus cuerpos se sentìan el uno para el otro…

El tiempo fuè pasando…llegaron los desencuentros, las pequeñas peleas que luego fueron desgastando a la pareja. Entonces el amor se convirtiò en dudas, en desconfianza. La traiciòn no tardò en llegar, quien tanto amaba hundiò en su ser la cruel daga de la infidelidad. Este amor habìa nacido con la cruz del engaño.

Tal vez tuvo que pagar con la misma moneda este amor robado.

¿ Que les habìa pasado? Tal vez la diferencia de edad. Ella una muchacha de 20 años, estudiante adelantada, poniendo alma y vida en sus estudios, llegada de un remoto y encantador pueblo de la profunda y bella Italia.

El, hombre relativamente maduro, sus 42 años lo pintaban viril, seductor, mundano, su cuerpo atlètico, fruto de horas de nataciòn ( su deporte favorito) lo mantenìa en muy buen estado fìsico. Su profesiòn de contador de una importante firma de Alta Costura, famosa mundialmente le dieron la oportunidad de tener un standard de vida, sinò lujoso, al menos ampliamente desahogado.

Se conocieron en una conferencia de importantes modistos, Antonella cursaba estudios de Diseño. Habìa tenido la suerte de ser invitada por el director del Instituto, hombre con excelentes influencias en el intrincado mundo de la moda. Su alegrìa no tenìa lìmites, pero no era por casualidad la invitaciòn, sus excelentes notas, sus ideas renovadoras la pusieron en un sitial envidiable.

Ricardo, como un integrante de la firma estaba encargado de las relaciones pùblicas a nivel internacional.

La conferencia fuè exitosa, desfilaron por el atrio los diseñadores que marcaban tendencias. Luego, se ofreciò un lunch. El entusiasmo se habìa apoderado de la muchacha, entre tanta personas de fama. Allì quedò impresionada por este hombre que la doblaba en la edad, pero sus deseos fueron mas fuertes. Ella, una provinciana que anhelaba subir al podio de la fama no vacilarìa en obtener su atenciòn.

En un gesto de audacia se acercò a el, Ricardo, hombre de mundo notò ràpidamente la proximidad de Antonella, al verla supo que esta hermosa dama serìa un exquisito manjar. Su actividad sexual era impresionante, sus tareas le obligaban a estar mucho tiempo fuera de su hogar, viajando por el mundo se rodeaba de hermosas y sugerentes mujeres. Nina, su bella esposa francesa, soportaba estoicamente algunos deslices de Ricardo, mientras estos no pusiesen en peligro su matrimonio, pues la habìa dado dos hermosos hijos.

Antonella trabò conversaciòn al acto entre los concurrentes, Ricardo la recorriò con su penetrante mirada, sus ojos recorrìeron cada centìmetro del cuerpo de la linda muchacha, ella sintiò esa mirada, su ser todo temblò de emociòn. Su imaginaciòn volò ràpidamente. Imaginaba las caricias y los ardientes besos, los poderosos brazos abarcando su cintura, el rìgido pene apoyado entre los pliegues de su vestido, lo sentìa entre sus piernas, al pensar en esas delicias notò que su bombacha se humedecìa…alejò ràpidamente esos pensamientos.

Ahora la conversaciòn giraba en torno a los atrevidos diseños de bikinis que se usarìan en el verano europeo.

» Creo que tendremos que mantener la moda cavada» Dijo un creativo.

» ¡ No…eso ya se pasò, tenemos que volver a la tradiciòn parisien!» Dijo con vehemencia Antonella.Esto

«¡ Las bikinis deben acompañar el estilo de quien las usa, tambièn deben ser lo mas mìnimas, ahora las mujeres debemos descubrir que nuestros cuerpos son bellos,! debemos mostrarlo! Acentuò con audacia.

» ‘El cuerpo de la mujer es muy bello, diseñado por el artista mas noble del universo, la curvatura de sus caderas, el plano de su vientre, los pechos que se brindan generosos! Esto es lo que yo pienso…acrecentar nuestra belleza.»

Ricardo admirò la soltura de esta joven mujer.

En un aparte se acercò, dicièndole:

» Realmente, eres buena, creo que debemos conocernos mejor,¿ Tu nombre?

» ¡Antonella! Dijo tartamudeando. Es que pensaba que serìa mas facil, pero este hombre tenìa cierto magnetismo que la paralizaba.

» Antonella, debo felicitarte, y es cierto, la moda actual tiene que volver a la bella Brigitte Bardot…ella fue el ìcono de la liberaciòn femenina»

» Cuando desees, tienes las puertas de mis oficinas abiertas deseo hablar contigo sobre tus ideas, y si lo quieres, ven con tus dibujos.» Dijo, entregàndole su tarjeta, y dàndole un beso en la mejilla se retirò.

Anonadada la muchacha no pudo pronunciar palabra, mirò la tarjeta, era muy bella, se distinguìa en su diseño la personalidad de Ricardo.

Tardò unos dìas en hablarle, sabìa que era casado, pero todo su ser le pedìa a este hombre. deseaba sucumbir a sus besos, abrazar el cuerpo desnudo, sentir como su virginidad cedìa ante el poderoso miembro de Ricardo.

Entonces, decidida, marcò el nùmero,

La vos de una mujer le contestò:

» Hola…¿ si, quien habla?»

» ¿ El contador Ricardo Lanters, por favor?»

» Si, un momento, ¿ De parte de quièn ?

» Antonella»

La serena voz de su imaginario amante contestò.

» ¡ Hola, ¿ Antonella? Que alegria !

» Siii…quiero…deseo…algunos consejos…¿Cuando puedo verlo?

¡ Por supuesto..nada me gustarìa mas, Muchacha!» Dijo Ricardo con buen tono. » Te parece bien que nos encontremos en «La Trattorìa» deseo invitarte a cenar, alli sirven exquisitos platos.»

» ¡Maravilloso! Expresò con una incontenible alegrìa.

Sintiò que su corazòn se aceleraba, el primer escalòn estaba dado.

El restaurante era de primera categorìa, se veìa gente de muy buen perfil econòmico. Alli estaba el, Ricardo, sentado, esperàndola, lucìa sensualmente buen mozo. Se destacaba por su luminosa sonrisa.

» ¡Antonella, estas hermosa!» Dijo, levàntandose para darle la bienvenida.

Y era cierto, lucìa una pollera corta estampada, con florones de colores que destacaba sus largas y torneadas piernas, la blusa de seda natural le marcaba levemente los puntiagudos pezones. Estaba deliciosa.

Los padres de Antonella , de buen pasar econòmico decidieron enviarla a la bella Milan, La hermosa joven siempre se habìa destacado por tener un extraordinario gusto por el dibujo, una condiciòn natural que la hacìa sobresalir en la secundaria. Sabìan que su hija era un diamante en bruto, una mujercita con grandes aspiraciones y deseos de progresar ràpidamente.

Dejarìa atras los bellos momentos de camaraderìa que uniò durante años al encantador grupo de chicas y chicos, que a travès de los años siguieron juntos desde los comienzos en la niñez.

Particularmente Emma, Con ella las unìa mas que la amistad, se podrìa decir que eran ìntimas. Algo las atraìa profundamente.

Emma, bella y sensual era una exquisita muchacha, su hermoso cuerpo, de turgentes caderas, culo bien parado, era la atracciòn de los muchachos y chicas; tambièn de los hombres que posaban en su cuerpo miradas lujuriosas.

Antonella y Emma cultivaron su amistad desde muy niñas, siempre se las veìa juntas, eran la una para la otra, En juegos, paseos, y actividades escolares. Cuando surgìa algùn problema de estudios, prestas, se apoyaban mutuamente. Se comunicaban vìa telèfonica, con mensajes llenos de sugerencias.

Al correr del tiempo, los cambios fìsicos comenzaban a notarse, la bellas pùberes se iban transformando en mujeres sensuales. La primera menstruaciòn, toda una novedad que las acercarìa mas. Ambas tenìan la misma edad. Emma se destacaba por sus sinuosas curvas. Antonella por su distinguido porte, y tambièn por su figura de modelo, alta, caderas firmes, pequeños pechos.

Y fuè de a poco que algo se insinuaba en ellas…

Una tarde, luego de una larga caminata por los bellos senderos que circundaban el pueblo, transpiradas llegaron a la casa de Emma, en esos momentos, al atardecer se fueron directamente al baño. En la casa no habìa nadie, los padres de la muchacha no estaban, esto les diò mas intimidad. Despojadas de sus ropas, desnudas, sus cuerpos brillaban por el sudor que les corrìa. Entonces abrieron las duchas, unidos sus cuerpos se juntaron, los roces sensuales despertaron la lujuria contenida. Antonella, frotando los increìbles pechos de Emma.

Entonces, un fuego se prendiò en sus palpitantes cuerpos, Antonella uniò su boca a la de Emma, hurgò con lujuria la sensual boca, mientras su mano bajaba con rapidez a la hermosa vulva, sus dedos encontraron el puntiagudo clìtoris, Emma soltò un suave gemido. Ahora estaban por dar rienda suelta a sus fantasìas sexuales. Muchas veces, al ver por el chat, videos pornos, la excitaciòn de esta muchachas las llevaba a darse tiernos besitos..y las hormonas hacìan cumbre en sus cuerpos. Estaban en la edad justa donde la transiciòn se presenta, tal vez el amor serìa pasajero, pero el deseo ardìa dentro de ellas.

» ¡Ahhh…siii..amorosa..sii!»

Frotando frenèticamente la inflamada vulva para darle mas placer a su encantadora y bella amiga mientras la lluvia seguìa cayendo sobre sus excitadìsimos cuerpos.

Presurosas, con el ardor de las primeras caricias sensuales, buscaron sendos toallones, y entre risas còmplices y nerviosas se encaminaron hacia la coqueta y aseada habitaciòn de Emma.

Recostadas en la mullida cama dieron rienda suelta a sus eròticos deseos, abrazadas como niñas comenzaron a tocarse, Emma, tal vez con algo mas de ìmpetu le fue besando el cuello, luego su lengua recorriò el camino que la llevaba a los rosados pezones, erectos por el deseo, los libò con suaves chupadas, sintiò temblar de pasiòn a su dulce compañera, la lengua fue dejando su estela de saliva en el ansioso cuerpo. Entonces se depositò en el mojado nido, Antonella se sacudiò al contacto de esa traviesa lengua que entraba en su vulva, posò sus dedos en el clitoris acompañando. De pronto sintiò su cuerpo vibrar…un largo y tembloroso orgasmo se extendiò por su vibrante cuerpo. Emma, siguiò chupando con mas furia, una fiebre sexual se apoderò de sus sentidos y de su cuerpo, su sensual amiga gozaba de sus caricias, Intrudujo un dedo en el dilatado ano, Antonella diò un respingo, jamas habìa tenido esta tremenda experiencia sexual, y menos con una mujer. Sus masturbaciones eran el desahogo sexual, en sus noches, en la soledad de su habitaciòn. Sentìa los murmullos que provenìan de la habitaciòn de sus padres, muy jòvenes aùn, imaginàndoles copular, sentìa envidia de su madre que recibìa el duro miembro que le entraba. Conocìa de sobremanera el cuerpo de su madre, el copioso vello de su pubis que la hacìa encantadoramente sensual, magnìficos pechos, caderas generosas. Se daba cuenta por la felicidad de su rostro que sus noches de sexo eran muy sastifactorias.

Emma, abriò sus piernas,sujetò la cintura de la muchacha, en suave cadencia enredò sus piernas entre las de ella, haciendo una lujuriosa » tijera» sus sexos comenzaron un roce que las colmaba de placer.

» ¡Asiiii..mas..mas…!Rogaba Antonella poseìda de una fiebre sexual que la hacìa estremecer.

«¡ Si..mi adorada muñequita ..asi!»

Los suaves gemidos de estas jòvenes hembras eran de una belleza sensual incomparable.

Ahora se sentìan unidas por un fuerte lazo de amor y deseo…esto las unirìa por largo tiempo.

Exaustas por los sucesivos y ardientes orgasmos, sus cuerpos temblorosos de tanta pasiòn, les sobrevino una suave modorra que casi las adormeciò. se mimaron, se contemplaron dàndose tiernos besos de «piquitos».

«¡Antonella.,.pronto, tenemos que vestirnos…mis padres puede llegar de un momento a otro!»

«¡Si… vamos…!

Ya vestidas, Emma acompañò a la dulce Antonella.

«¡Esto fuè maravilloso, te sentì toda mìa, mi dulce mujercita!»

«!Ohhh,,,sii. me hiciste gozar mucho, tu adorable cuerpo unido al mìo….!»

» ¡Esta hermosa experiencia me hizo sentir mujer! Dijo con dulce acento en su voz.

«‘ Tambièn yo, y espero volverte a sentir…

Al regresar a su hogar, debiò ir inmediatamente al baño, darse una ducha, pues temìa que el aroma a sexo la delatara..en su cuerpo estaba el perfume de Emma, tambièn el olor dulzòn de las corridas que impregnaban todo su ser.

FIN DEL PRIMER CAPÌTULO.

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