Los años con sus arrugas se empiezan a notar
La fatiga se refleja por la nitidez blanca de su cabello
Su andar ya no tiene la energía que un día me dio
Su entrega en esta vida se nota por su cansar.
Lo único que nunca ha de cambiar,
Es su forma de amar.
Quisiera tener en mis manos el poder
Para sus heridas y tristezas deshacer
Tener la capacidad del tiempo ahora detener
Para que nunca me falte su ser.
Volver a esos días cuando aún era niña
Recostarme en sus piernas
Mientras mi cabello acaricia
Ella, platicando. Yo, aprendiendo de sus fortalezas.
Los kilómetros se hacen nada
Cuando lejos me encuentro de sus brazos.
Este amor nadie lo arrebata
Ya que de madre e hija son nuestros lazos.
Hoy agradezco a Dios en cada amanecer
Por en sus pupilas poder reflejarme
Y con sus dulces notas endulzarme
Por su felicidad siempre voy a interceder.
¡Te amo mamá!
–María Aguilar.
OPINIONES Y COMENTARIOS