Cada vez que su saliva recorre mi boca, siento como su seductor y embriagante elixir se impregna en cada una de mis papilas gustativas. Amapo, cumples tu función, logras tu cometido mi niña, me vicias, me cautivas , me haces entrar en un delirio. ¡Sí!, delirio, se tensan mis pensamientos , como las cuerdas de guitarra de un músico borracho. Delirio será tu nuevo nombre, en este punto no sé si eres el mío o yo el tuyo, mis versos te suplican, ahora me encuentro al desdén de tu deseo, postrado, sometido a tu voluntad, a tu pecaminoso ser.

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