Fui probado muchas veces, ¿y quién no lo ha sido? Hubo días en los que no había ni una moneda de cinco centavos en el bolsillo. El día amaneció hermoso, solo faltó el desayuno, pero de alguna manera encontré algo para comer. Pasé noches en las que me acosté con el estómago vacío y desperté con el alma fortalecida. Por un instante, parecía que no tenía nada y, aun así, lo tenía todo, porque el agua siempre estuvo allí para sostenerme. Hubo momentos en los que mis lágrimas se convirtieron en oración. Hoy, si sigo de pie, es prueba de un milagro. Mañana no sé cómo será; aunque falte algo, ya he vencido más de lo que jamás imaginé. Solo quien ha enfrentado desafíos conoce el peso del dolor, sabe lo que es atravesar caminos difíciles y, aun así, seguir adelante con coraje y fe. Por todo esto, solo tengo que agradecerte a Ti, mi Padre, todo honor y toda gloria.

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