Discernir sobre lo indescifrable.
Eludir el caos como premisa inelidulible
como un ocaso imperativo, neutro.
Preguntas sucesivas, sin alternacia
liberándonos a impensadas libertades.
Permisos que nos otorgamos para no morir;
ante una noche que llega sin promesas.
Los enigmas que sobrevienen solo amplifican
suavemente mis sentidos, confirmando, fugazmente
que la nada no duele, no perturba y es
sin desearlo que acecha obligándonos
a inmolarnos hasta el fin.
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