La solemnidad de una puerta está en el sonido de tabla seca.
Es el recuerdo de la madera muerta, con sus ondas que viajando hasta el dintel
luego se quedan.
¡Habitantes solitarios! ¿Hay alguien ahí?
Da un poco de miedo la soledad de una puerta cerrada.
Entonces diré algunas palabras que me entretengan,
Borges, Víctor Hugo, fuego, barro.
Y todas dichas sin mirar al cielo.
El infinito es azul, la lejanía también pero más clara,
decimos …
Ojalá que sea así, más nos vale.
Se forman ondas como un lago de madera que nacen en tus nudillos y desaparecen en el dintel.
El sonido de las bisagras avisan del hambre de la madera.
Adivinando cobardes
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