Acaeció
Bello
Comienzo con un simple
Destello que irrumpió sin
Esperarlo en el cielo de mi oscura noche.
Fulgurantes centellas prendieron fuego en mi interior, y quedé embelesado ante un resplandor tan
Genuino que lo sentí eterno aunque solo durara unos instantes.
Hízose la luz y quise abrazarla toda,
Intensamente, regalándole mi cielo, mas olvidé que algunas estrellas nacen para extinguirse en la distancia
Justamente, como lágrimas de fuego,
Kilómetros
Lejos de aquí.
Mi Perseida, te desvaneciste cuando más latía la luz en mí, dejando una estela de recuerdos a la que la
Nostalgia me conduce siempre que pienso en ti. Y ahora, el brillo del
Ocaso ya no es como una vez lo sentí:
Porque entendí que incluso el más poderoso
Querer puede resquebrajarse cuando dos cielos no convergen en un mismo horizonte. Al menos, esos
Recuerdos bastan para iluminar mi oscuridad, aunque hoy el cielo de mi noche permanezca vacío de estrellas.
Sí, ninguna lágrima de fuego brilla porque sí. Gracias por la luz que dejaste en mí. Todo cuanto aquí resplandece va dedicado a
Ti.
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