En este pequeño mundo en el que vivo hay muchos misterios. Es cierto que los días pasan y todo parece seguir igual, pero todo cambia poco a poco. De repente nos damos cuenta que nuestros mejores años han pasado, que no hicimos nada, que estamos sentados viendo la televisión porque no tenemos nada mejor que hacer. Alguna vez quisimos ser piratas o artistas o salvajes, pero nada de eso pudo ocurrir. Simplemente estamos pegados al televisor, viendo fútbol, al pendiente de las vidas de los futbolistas. El tiempo poco importa. Puedes tener cualquier edad en tu historia. No es importante mencionarlo. A veces sentimos que algo no anda bien con una persona. Puedes ser tú mismo. Puede ser que hablaste de más. Puede ser que te equivocaste. No recuerdas lo que hiciste anoche y te sientes vacío, culpable. Las cosas se están poniendo feas tal vez. Ya de nada sirve abrir un libro para meterte en una historia que no te importa porque no es la tuya ni tú la inventaste. Eres tú el que tiene que contar algo. No sabes muy bien para qué y te da flojera averiguarlo. Pero no puedes continuar así, sabes que no puedes, porque es tu misión en la vida. Has visto las señales, has escuchado las sentencias y las profecías de los ancianos. Tienes que escribir un libro, pero no sabes de qué. ¿De qué va ser tu libro? Te preguntan, o te preguntas. Sabes que inventar un personaje es difícil, así que lo descartas. Contar tu vida no tiene caso, porque no ha pasado nada relevante y si ha pasado no te has dado cuenta. Necesitas que alguien más lo diga. De las personas puedes aprender un par de cosas. Que todos son ingenuos hasta que empiezan a presentir su muerte. Que el triunfo consiste en poder hacer pequeñas cosas que no tienen ningún sentido. Por ejemplo: meter una pelota en una portería. Por ejemplo: saber el proceso, la instancia y ante quién se presenta una demanda.

Lo cierto es que, si dios quiere, mañana será otro día. Mañana o tal vez hoy tengas la oportunidad de decir eso que fascine a la gente. Por ejemplo: nada es importante, no te preocupes. Domina tus emociones, son embusteras. Nadie merece ser tratado con respeto, pero tampoco con desprecio. La gente es gente, detrás del atuendo todos tienen un culo hediondo, si es lo que querías escuchar. La gente que vive en la calle tal vez es más feliz. Sus vidas terminan sin drogas, terminan sin saber los términos de su enfermedad. Así como vivieron, sin saber nombrar las cosas por su nombre, así mueren. Y tal vez, en su ignorancia, tengan razón. Porque no hace falta decir nada referente a nada. Puesto que la vida es absurda y las historias y las palabras sirven para rellenar el espacio vacío. Ciertamente hay proverbios en la biblia. Esas palabras tienen carácter de ley. Desconozco o más bien no recuerdo esas palabras. En mi casa no hay biblia. Eso es lo más cierto que puedo decir. Hay un nuevo testamento, que ya leí pero que no recuerdo. Hay un antiguo testamento que es demasiado pesado y tiene adentro cualquier cantidad de fotografías, documentos y recuerdos. Folletos, calificaciones, cartas, cosas de mi madre. Folletos de los testigos de jehová, por mencionar algo.

La gente es muy curiosa. Uno escribe cualquier cosa y la gente lo lee o no lo lee, pero ahí está la cosa. Para los que quieran saber mi historia, deben saber que la contaré, eventualmente lo haré, y será fantástica, será como si no me hubiera esforzado por contarla, como si simplemente hubiera brotado de alguna piedra, cual manantial. Creo que así sucederá. Tengo fe. No me interesa criticar a la gente que me va a criticar. Ya sé cómo son. Ya sé que son inocentes y me dan lástima. Cuando veo a una mujer guapa no pienso: me la quiero follar. Lo único que digo para mí es: pobrecita, y lo digo con el corazón. Sabes de lo que te hablo. No te puedes conformar con los videojuegos y las noches de parranda, los trabajos absurdos y mal pagados, las mujerzuelas y todo lo mundano. Tienes que escribir un libro. Afortunados aquellos que pueden vivir felices en la inmundicia. Afortunados los que tienen suficiente con saber mecánica automotriz. Yo no sé mecánica automotriz y me importa poco. No voy por ahí impresionando a la gente con mi lenguaje técnico. No conozco las partes del motor de un auto, ni las partes que componen un barco. La gente se ocupa de algo. Van y vienen por la ciudad y por otras ciudades, conocen gente, se enrolan. Van declinando y dejan uno o dos recuerdos a personas que también van a morir. Son héroes, luchan por lo que quieren, por los ideales, por el bien común, pero ninguno puede evadir el destino final. Ni siquiera yo que escribo este libro. Ni siquiera el piloto de un Ferrari que va quemando llanta, esquivando los automóviles de gente que no tiene tanta prisa.

Mañana será otro día y podrás ir a hacer esas pequeñas cosas que de alguna manera te gustan pero no te gustan. Es agridulce, es triste es extraña, la vida. Es triste porque los buenos momentos pasan, y sabes que nunca vendrán mejores momentos que los que ya pasaron. Toma tus cosas y lárgate al mar. Mejor no tomes nada y lánzate como estás. Así te convertirás en una ballena o en un delfín o en un águila. Y volarás y nadarás sin saber por qué. Sólo porque dios así lo quiso, seguramente. Debe haber una razón por la cual estás aquí, escribiendo esto. Y si no la hay entonces no tengo nada que decir. Todos hemos sido engañados de alguna forma. Tal vez no sea importante mencionar con quién vivo, cómo es mi familia, cómo es mi casa, mis amigos, mi edad, mis sentimientos, mis historias, todo eso. Porque todo eso es parte de la misma cantaleta aburrida de siempre. Tienes que contestar una y otra vez a las mismas preguntas. La mayoría de la gente no tiene nada interesante que decir. Sólo se suben a mi coche y se quedan ahí callados en la parte de atrás, al principio dicen hola y al final dicen adiós y gracias y pareciera como si todo fuera forzado, pero tienes que hacerlo. Tienes que dar las buenas tardes. Tienes que ser amable con la gente. Puedes estar callado, pero no sin antes decir buenas tardes, qué tal de jale, qué carro es este, está muy bonito, gracias, cómo te va, gracias y adiós. Algunos agregan cosas como: aparte de esto qué haces o sólo haces esto. ¿Estudiaste algo? Yo les contesto que sí, estudié derecho en una universidad que nunca será reconocida y no, nunca me dediqué a eso. Y antes de ser chofer de taxi no hacía nada, pero absolutamente nada. En serio, nada. Me levantaba y abría el Facebook, veía las publicaciones, a veces publicaba una que otra frase. Eso lo hacía temprano por la mañana, luego a media mañana también, y antes de comer y después de comer y a toda hora. También veía pornografía y la sigo viendo. Pero antes lo hacía todo el tiempo. Luego me tiraba en el sofá a ver futbol o las repeticiones de partidos de futbol. Y nunca pensé que hubiera nada de malo en ello. Tal vez me preocupaba un poco el hecho de que nadie pudiera acompañarme al no hacer absolutamente nada, pero de alguna forma logré entender que yo era diferente, y que mi función en esta vida consistía en estar tirado en ese sillón, en tomar lentamente el desayuno por la mañana, en hablar de cualquier trivialidad con mis padres, en mi aseo personal, en dar caminatas por el parque, no necesariamente pensar, pensar y pensar, darle vueltas a las cosas. Sino simplemente hacer esas actividades sin razón alguna, a veces sin placer, por necesidad, porque así son las cosas y hay que aceptarlas. Aunque quizás tuve la displicencia de mis padres debido a mi estrabismo. Como mis ojos ya son lo suficientemente horrorosos e incómodos. Como mis ojos ya son de por sí un castigo especial para un ser humano, quedé exento de ciertas obligaciones que además son innecesarias y desprovistas de sentido, razón o motivo. Por ejemplo, si yo me comporto como un perro, si yo no exijo nada mayor a lo que un perro, puedo perfectamente pasar por un perro. No tengo que desenvolverme en ningún ramo laboral, porque es estúpido y hasta los perros lo saben. Es una obligación trabajar, eso es cierto. Pero puedes vivir sin trabajar. Sólo tienes que encontrar la manera de alimentarte y sostenerte por ahí. Y eso puede conseguirse de cualquier forma. De hecho a los bebés se lo dan todo y es tan natural. Y así es como viven, sin tal vez merecerlo, sin habérselo ganado. Mientras tengas algo en tu estómago, mientras andes por ahí, puedes considerarte vivo. Además, no hay gran diferencia entre un vivo y un muerto. El vivo estará muerto y mientras tanto está vivo y ya está. No hay mucho que decir al respecto. Lo que se haga con la vida, de quién se enamora uno, las pequeñas anécdotas que se van acumulando, los conocimientos, ahí están mientras vives y puedes sentir por todas esas cosas lo que gustes, pero la verdad nunca va cambiar.

Hay gente que se cree superior a ti sólo porque son más inteligentes que tú. No hagas caso de eso. Tu estupidez es lo único que tiene una razón de ser. Tu estupidez es una enseñanza. Tu estupidez es valiosa, es bella. Poder vivir a pesar de ella es un acto de heroísmo. Si hay algo que deba enorgullecerte es tu estupidez.

Entonces te subes al coche y te conectas a la red. Pronto alguien va solicitar tus servicios. Es probable que se trate de una persona malintencionada. Se te quedará viendo esperando que le ayudes a subir las maletas a la cajuela, como si fueses un lacayo. Pero no lo harás, a menos que la mirada sea muy penetrante o que de plano te lo exija o que sea una mujer muy guapa y pretendas impresionarla con tus músculos o tal vez una anciana o un discapacitado. Nunca se sabe quién será el próximo en subirse. Puede ser cualquier cosa, menos el amor de tu vida, eso te lo garantizo. Porque para las personas como tú, los bizcos, los locos, los orgullosos, no existe el amor. Ya lo deberías de tener bien asimilado, ni te hagas ilusiones, las mujeres buscan otra cosa. Los estudiosos del amor y las mujeres dicen que la mujer quiere sentirse segura, quiere sentirse amada, protegida, con una estabilidad económica, divertida, y todo eso se lo tiene que dar un hombre, y vaya si hay hombres disponibles para obtener eso, sobre todo si la mujer es guapa, pero tú, con tu corte de pelo ridículo, con tus brazos débiles y flacos, con tu mezquindad, jamás, escúchalo bien, jamás, y mucho menos con esos ojos que dan pena. Pero has aprendido a aceptarlo. De alguna manera te consuelas viendo a los demás haciendo estupideces. Un hombre que corteja a una mujer es siempre un hombre atado de pies y manos, los ojos tapados, frente a un pelotón de fusilamiento. Y lo sabes, porque además lo has vivido, lo has sufrido en carne propia. Si no eres capaz de cumplirle sus caprichos a una mujer, lo más probable es que seas descartado de la baraja. Tienes que darle todo, sin necesidad de que te lo pida, y bien dado, con gusto, con alegría. Y además buen sexo, porque si no se va con cinco negros a follar al mismo tiempo.

Alguna vez te dieron a beber una bebida embrujada y caíste redondito. Fue una gorda bastante descarada, fumadora de pipas. Terminaste por hacerle un hijo. Vaya idiota. Pero bueno, así se dieron las cosas. Era la necesidad de salir corriendo, pero como no podías arreglártelas tú sólo, tuviste que utilizar a la gorda. Pero le agarraste cariño y pues le hiciste una hija, una hija, para ser precisos. Y ahora tienes que ir por ella a la escuela, nada más. No es ningún problema, ni le guardas resentimiento a nadie.

Vamos, tienes que entretener al público con tus historias. No permitas que se aburran, no caigas en la vagancia. Es cierto que no hay mucho que decir. La gente no escribe libros también porque no tienen la capacidad para contar lo que les pasa, ni para decir lo que piensan y lo que sienten. Lo mismo te ocurre a ti, por más especial que seas. Más allá del día a día y de las quejas y los tragos amargos hay un amor, una ilusión que vive en otro país, una dulce criatura que no pide nada de ti más que tu presencia. A ella no le importa nada, todo te lo perdona porque eres su ídolo. Al menos es lo que imagina tu imaginación. Vas con ella al supermercado, cocinas con ella, caminas con ella por el boulevard. Todo es perfecto, y de su vientre salen nuevas criaturas, también llenas de amor y admiración hacia ti. Y todo es perfecto, como en un sueño. Pero esa persona no está aquí. Sólo está en Facebook. Algunas fotos de vez en cuando, algunos mensajes. Pero nunca hubo reunión, nunca hubo nada. Cuando la tuviste frente a ti no supiste qué hacer, te avergonzaste de ti mismo, te comportaste como un cobarde. Y ella se fue y tú te fuiste y no tuviste el valor para decirle que querías compartir tus días con ella. Después conseguiste su Facebook, de alguna forma, pero no tienes credibilidad, tal vez te atrevas a viajar todos esos kilómetros y cruzar las fronteras y mostrar tus documentos y rendir declaración ante las autoridades. Pero cuando estés frente a ella volverás a ser el bizco de siempre, no entenderás nada de su idioma, la cosa se pondrá tensa, insoportable, los silencios se harán eternos y el intento fracasará. Esa es una posibilidad, y más vale que la consideres.

A pesar de todo has logrado mantener un equilibrio, entre la gente que te rodea y el medio ambiente. Sabes que es peligroso salir a mediodía porque el sol es demasiado intenso y tú eres delicado. Así que buscas el amparo de la sombra de un árbol en el cerro. Las calles del cerro son bonitas porque ahí viven los ricos. Claro, también hay cerros llenos de miseria, pero yo hablo de san pedro. San pedro es un lugar, por donde yo vivo. Hay muchas distracciones que impiden la escritura. Están por ejemplo los fichajes del verano. Escuchas la estación de deportes en amplitud modulada mientras manejas por la ciudad en busca de algún pasajero. No hay tiempo para escribir libros. Hay que pagar las cuentas. No es mi caso, porque yo no pago cuentas, las pagan mis padres, y no me avergüenza decirlo. Pagar cuentas es algo que nadie debería de hacer nunca en la vida. Y si te sientes orgulloso de hacerlo, entonces estamos jodidos. No importa la gente que te odia. El odio está por todos lados. Tienes que saber que eso te chupa un huevo y que además de todos modos vas a morir. Lo importante es saber que jamás podrás tener todo bajo control. Así es como sucede, y es hermoso. Tal vez yo tenía intención de escribirles acerca de tal o cual situación, con mi hermano, con mi hija, con mi madre, lo que sea, pero terminé diciendo disparates. No me importa. Usted no deje de leer. Porque eventualmente le llevaré al meollo del asunto. No sé cómo. No me gusta darle importancia a la gente que me rodea. No quiero que aparezca nadie en mi libro. Digamos que me molesta cierto aspecto de cierta persona. Realmente me molesta, pero el muy hijo de puta se alegra de que me moleste, entonces pretenderé que me chupa un huevo y seguiré adelante con mi vida. Y así es como uno puede escribir una historia sin mencionar a nadie, sin describir un lugar, sin nada, sin esfuerzo. Bueno, no puedes decir que sin esfuerzo, porque hasta en el simple hecho de teclear hay un esfuerzo. Además de que lo que escribo no es al azar. Está perfectamente planeado, de alguna forma. Cada una de las palabras está constituida por diferentes letras que tienen que acomodarse en cierto orden. No es así no más porque sí. Para eso hay que tener entendimiento.

No quiero que piensen que me estoy burlando de ustedes. En verdad quisiera contar la historia. Pero no sé por dónde empezar. Sólo soy una persona ordinaria. Nací en un hospital. Mis padres nunca se separaron. Nunca pasé hambre. Sí, me pegaban de chico y sigo estando un poco resentido al respecto, pero he encontrado la manera de vivir a pesar de todo. Intento escribir un libro porque la gente espera que yo escriba un libro. Les he dicho que me gusta escribir, así que no puedo fallarle a mi gente. Incluso mis padres creen que puedo llegar a escribir un libro. Mi abuela lo creía. Mis hermanos, mis amigos me preguntan: ¿cómo va ese libro? Y no sé qué contestar. Les digo que por el momento no ha salido nada bueno. No sé qué esperan ellos de mí. Tal vez una novela policiaca. Pero no creo poder escribir algo así. No es mi estilo. Supongo que nací para revolucionar la literatura, eso es todo. El género que yo escribo tal vez sea único. Sólo yo puedo escribir en este género. Digamos que es mi género, mi estilo. Estoy sentado al lado de un montón de libros. Algunos los leí, algunos no y nunca lo haré. Algunos son considerados grandes autores. Algunos los disfruté, otros los sufrí. Los sufrí porque no tengo la capacidad suficiente para leerlos y entender todo lo que dice a la primera. Tengo que regresarme una y otra vez y volver a leer la misma frase varias veces para saber más o menos de qué se trata. Y no es que sean libros precisamente ambiguos, es que yo no me puedo concentrar en esas cosas. Por ejemplo, la historia de fausto, es un montón de fantasía sin importancia. No puedes estar leyendo eso mientras la vida te exige que vayas a trabajar y pagues la renta y todo eso. Venderle el alma al diablo es una vieja historia. Puede que sea cierta esa historia, pero hasta el momento no he tenido interacción alguna con el diablo. Yo sé que anda por ahí ocupado en sus asuntos, pero conmigo no se mete. Entonces sí, leí esa historia hace tiempo, pero no la podría volver a leer. No sé exactamente por qué. Creo que es demasiado esfuerzo tirado a la basura. Si alguien me pagara por leer libros, los leería, pero como no es así, pues no lo hago tanto. Está la historia de jekyl y mister hyde. No sé si se escriba así. Ya se encargará de eso el editor. El caso es que esa historia es totalmente absurda. No sé si se trata de una alegoría de las personas con doble personalidad o algo así, pero jamás se presentará un caso semejante en mi vida. Bukowski escribe acerca de situaciones en las que jamás me voy a encontrar, porque, aunque he sido un borracho y un drogadicto, no soy ni un borracho ni un drogadicto. Me identifico con él hasta cierto punto. También tuve una temporada en que iba a apostar a los caballos, pero al casino, nunca al hipódromo. Gulliver es un puto gigante o no sé qué mierda que habla de política. Nunca seré tan aventurero ni tan libre como Jack London, knut hamsun o celine. Vivo con mis padres, salgo a trabajar en las tardes con el uber, alguna vez me fui con la gorda a Guadalajara y ella se embarazó y nos tuvimos que regresar, sí pasaron muchas cosas, me desmayé por tomar demasiado alcohol en algún lugar de Chiapas y también en Monterrey, pero eso es todo. No vivo en la montaña, no le disparo a las aves ni a los venados, nunca he matado a nadie. Sólo estoy bizco, y tengo problemas para interactuar con la gente ya que no puedo hacer contacto visual propiamente dicho con ninguna persona. Ellos nunca saben si en verdad los estoy mirando a ellos. Es frustrante. Así que debo estar solo. Debo conformarme con eso. No tengo derecho a burlarme de nadie que tenga defectos físicos o que sea feo o que sea tonto, porque yo soy un bizco y con eso me fulminan. Nunca hablo mal de nadie. Voy por la vida tratando de pasar desapercibido. No puedo evitar darme cuenta de lo que sucede con las personas normales. Tal vez si estuvieran bizcos entenderían dos o tres cosas que yo ya tengo bien dominadas. Pero no es importante. Ellos son idiotas, pero son más y tienen el poder. Yo ni siquiera tengo la capacidad para hacerles ver que están en un error. Me gusta dejar que se precipiten.

El sol me está comiendo vivo por la tarde cuando voy conduciendo mi auto por toda la Miguel Alemán o por la calzada del valle, aunque tiene árboles grandes, y por cualquier parte de la ciudad. Me está comiendo vivo el sol por la tarde mientras conduzco mi auto por toda la ciudad. Y por las noches, es un sofocamiento, una quietud. Algunas personas dicen que Monterrey no es un lugar que esté hecho para vivir. ¿Entonces para qué? Precisamente ahorita son las seis de la mañana. Empieza a despuntar el alba, y ni una brizna de aire. Los árboles están estáticos, como en una fotografía. Lo único que me puede consolar a estas horas es una buena sesión de porno. Estoy tan jodido que a los 20 segundos ya me vine, ya me corrí. Es de admirarse la persona que puede pasar la noche sin aire acondicionado, es un puto mártir. No, no es exageración. Los datos lo respaldan. Además, Monterrey es la ciudad más contaminada de américa latina. Puedes ver los datos en Facebook. ¿Y qué es Monterrey? Monterrey es un valle, rodeado por montañas, tiene como 5 millones de habitantes, hay chimeneas echando humo por todos lados, las calles están llenas de hoyos, la gente es horrible, tiene deformaciones, las montañas no permiten que el viento corra libremente. Así que todo el humo, la tierra, el vapor, se quedan estancados y es como respirar veneno puro. No es ni un desierto ni un bosque ni una selva tropical. Es una combinación de lo peor de esas tres cosas. Y las construcciones en su mayoría están en ruinas. La parte bonita es muy moderna y espectacular pero es evidentemente una falsedad. Me dan ganas de publicar esto en Facebook. En otro tiempo lo hubiera hecho. Pero no, no debo hacerlo. Sería exponerme demasiado. Sería arrojar perlas a los cerdos. Me preguntarán, o se preguntarán ¿cómo que te vienes en 20 segundos? Pues sí, así como lo oyen, 20 segundos. No soy una estrella porno para durar 40 minutos. Ya hay un poquito más de luz allá afuera y sigue sin correr una gota de aire. Es como una maldición. Por eso, cuando llegaron los españoles, encontraron que ni los indios se atrevían a vivir en esta tierra de mierda. Cuantimenos una civilización, una pirámide. Se aventaron dos tres apañes en las rocas y pelaron gallo. Sí, esa es nuestra historia. Después, como castigo por su herejía, decidieron mandar a los judíos para acá. Se los llevó el río cuando vino la tempestad. Después entendieron que debían alejarse de la orilla. Y con el paso del tiempo, después de varias generaciones, llegaron a la conclusión de que lo mejor era construir rascacielos. Así como Nueva York.

Hagas lo que hagas, nunca vas a impresionar a los pinches españoles. No sé qué tipo de obras andan buscando, pero para mí que son mojigatos. Se las dan de muy libertinos, pero en cuanto escuchan un modismo que no entienden se les cierra el mundo. Tendría que abrir yo mismo mi propia editorial.

Algunos autores hablan de las golpizas que les propinaron sus padres en la infancia. Yo tengo personalmente algunas historias al respecto, pero no importa. A todos nos golpearon alguna vez, ¿no es cierto? A todos nos dieron con el cinto. Nunca vas a perdonar a tus padres por eso. Y tienes que ponerlo en claro. Porque a un niño no se le pega y luego se le regala un juguete. No puedes pegarle a alguien que juega con muñecos. Así de simple pelotudo.

Después, cuando creces, te empiezas a encontrar con los que te quieren sacar de quicio. Piensan que sacar de quicio a las personas es divertido y se la pasan cagando el palo. Reventando las pelotas. Porque les gusta que explotes. El problema no es que alguien quiera sacarte de quicio. El problema es que el mundo está lleno de esa clase de idiotas. Los tienes en casa muchas veces. La tarea de un hombre de verdad es no perder la compostura ante todos esos ataques, ante las calumnias, ante las burlas, ante las artimañas y las conspiraciones. No entiendo exactamente para qué, si de todas maneras nos vamos a morir. Sería mejor aplastarles la cabeza. Pero uno no debe perder la clase. Tienes que identificar rápidamente al idiota que quiere hacerte daño y activar el escudo protector.

Sospecho que todo lo anteriormente dicho ha sido sólo la introducción de este libro. Lo que viene a continuación es realmente el jugo. Todo el día he estado pensando que debo seguir con esta historia o lo que sea. Ve cómo el símbolo de google chrome es un 666. Ya sé que tal vez he hablado en primera, segunda, tercera y cuarta persona en lo que va de este libro. Pero lo he hecho cuando he tenido que hacerlo. A veces cuando me estoy bañando creo que estoy inspirado. No sé si les pase. Entonces se me ocurren muchas cosas que podría escribir. Me he llegado a familiarizar mucho con esa sensación. Tanto que he llegado a ignorarla. Al principio me entusiasmaba y después me ponía un poco impaciente y comenzaba a ducharme de prisa. Ahora lo que hago es decirme a mí mismo: Mike, no hagas caso de esas gilipolleces. Sabes que todas esas ideas son una estupidez. Además, como ya lo has leído anteriormente, la inspiración debe llegarte al momento de trabajar. Así que relájate. Deja que el agua te refresque el cuerpo. Vive el momento en la regadera. Después ya habrá tiempo de relajarte, y te aseguro que escribirás, escribirás cosas geniales, confía en ti y en tu destino. Escribe un poco nada más. Y si no escribes no importa. No pasa nada. Relájate. Todo va estar bien. Si escribes un buen párrafo cada día, pronto tendrás material suficiente para llenar las páginas de un libro grueso. Y al final de cuentas eso es lo que quieres. Tienes que aprender a relajarte, a dejar que las cosas lleguen a ti.

Tengo un amigo. No diré su nombre. Es la única persona que me escribe por iniciativa propia. Me manda mensajes de texto y de voz sin que yo tenga que hablarle primero. Él también es chofer de uber. Es una excelente persona, al igual que yo, pero también es un perdedor. No hace más que quejarse de las trampas de la vida. Todos los días me cuenta las peripecias que vive con sus pasajeros. Y yo le cuento las mías. Es mi amigo desde que íbamos juntos a la primaria, cuando teníamos como 9 años. Lo vi ser humillado por otros compañeros, él me vio a mí a su vez ser humillado. No podemos ser más cómplices. Nos gusta pensar que sólo nosotros tenemos la verdad. Es increíble que cada vez que suena mi celular sé que es él. Es el único que me tiene confianza. Pero incluso él me ha traicionado y yo lo he traicionado. Me encantaría que una mujer me buscara de ese modo. Con ese desparpajo, con esa indiferencia, sin esperar demasiado, con un comentario desde el corazón, sin miedo a equivocarse. Si no le contesto le da igual. Todo pasa, las injurias se lavan, nunca dura mucho una rencilla. Sólo había una mujer que me hablaba así y es la madre de mi hija, pero le rompí el corazón. Dejé de hablarle. Por alguna extraña razón terminó por molestarme. Seguro que no era tan buena como mi amigo. Dicen que la persona que quieres y la persona que te quiere nunca es la misma. Yo ya estoy harto de mi amigo. Es una vieja costumbre contestar sus mensajes. Es mi amigo, tengo que hacerlo, y no se ofende cuando lo dejo en visto. Tal vez por eso ha perdurado la relación. Pero bueno, esto no tiene nada que ver. No sé por qué estoy escribiendo esto, y no soy homosexual. Es sólo que ya sé que él es la única persona que podría hablarme y decir algo tan random como: ahora sí ya va estallar la tercera guerra mundial o pinche gente no vale verga, ahorita se subió una morra y me dijo que le subiera al clima. Y odias a ese tipo de personas. Odias a los que te piden agua o golosinas. Odias a los que te preguntan si el coche es tuyo o lo rentas. ¿sabes lo que te digo? Ahora tomaré mi té de manzanilla con miel de abeja y no quiero que nadie me moleste.

Fui a jugar con los panas. El fifa es como las cartas, de antes. Nadie lo ha notado aún, y no es que yo sea perspicaz ni nada. Al contrario. Pero los coches sí parecen del futuro. Sólo vea los modelos más recientes. Son del estilo de robocop. En las películas el futuro siempre es una mierda. En las películas. Las películas las hacen los hombres que dominan el mundo. No sólo controlan las películas. Controlan otras cosas, relacionadas con algunas películas, como tal vez robocop. Nunca he visto la película de robocop pero me da miedo que la realidad pueda volverse así. Como en la película. Ese mundo estaba jodido y nosotros también estamos jodidos. Estamos en el futuro. Se cumplió la profecía de robocop. Definitivamente no puedo escribir marihuano. No puedo concentrarme en nada. Pero estoy bien. Está haciendo calor. El calor lo corrompe todo. Sucede que como hace calor no puedes estar en un lugar cerrado, porque el calor se guarda en los espacios cerrados. A menos de que sea madera. Pero sabes que vendrá la tempestad y no puedes hacer nada. Por el centro de la ciudad corre un río. Entonces hace calor y tienes que ir a la calle a prostituirte, no hay de otra. Pero la prostitución es inmoral. Cada hombre debe tener una o dos mujeres hermosas. Es una orden. Bueno, observen, el río de la ciudad es no muy amplio, pero divide claramente a la ciudad en todos los sentidos. Es un canal lleno de cosas salvajes y putrefacción. Puede estar seco años. De un día para otro lleva más agua que el Mississippi en todo el año. Pero no es interesante para nada. Yo sólo les hablo de los temas que me apasionan. Pienso que el fin del mundo está cerca. La marca de la bestia es el google chrome. Siempre la estamos viendo. La tenemos entre los ojos. Bueno, yo sólo en uno a la vez. La marca ya está en la mano también. La manoseamos a diario. A la bestia. Irónicamente todo lo que hemos creído que era correcto era incorrecto. Y hasta nos hemos mofado de la verdad, como buenos ateos, herejes o lo que sea. Porque todos esos términos ya se extinguieron. Ya nadie cree en el dios de la biblia. Ignoran sus preceptos. Ignoran lo que ahí hay de bueno. Yo no soy un profeta ni nada. Las cosas que tengan que pasar que pasen. Tal vez yo me ponga a leer la biblia, porque me parece que todo lo que ahí dice es verdad en cierto modo. Ya tenemos la marca del 666. Pero supongo que no importa. Cómo voy a saber algo si soy infiel.

He caído en la trampa de las compañías trasnacionales, predadoras. Engañan a la gente. Vienen y se llevan todo. El cliente y el dueño son los únicos contentos. El trabajador es sólo un imbécil que trabaja porque no tiene otra opción. Pero como hoy no estoy inspirado, escribiré acerca de esto, en otra ocasión, porque es muy importante.

Todo el día estoy conduciendo en el auto. Bueno, no todo el día, pero sí a la hora del calor. No sé por qué hago eso. Podría simplemente levantarme temprano antes de que se levante el sol. Pero supongo que soy masoquista. Salgo a las dos de la tarde. Justo cuando el sol se encuentra en el cenit. Estoy perdiendo mi salud ahí. He dejado de leer incluso. Me estoy volviendo un bruto. No vale la pena. Uber nos explota a todos los socios y conductores y yo soy socio y conductor. Cuando te pones a analizar la situación, te das cuenta. Si compras un coche de 170mil pesos, el seguro de 12mil anuales, los mantenimientos de 3mil por bimestre, el contador 600 al mes, las reparaciones, esto y aquello. No te queda nada. Trabajas solo para alimentar a la bestia. La trasnacional, el capitalismo, el big brother, toda esa basura. Ellos no corren con ningún riesgo. Tú eres el imbécil que quieres trabajar a cambio de un cacahuate. Tú eres el que no tiene dignidad. Eres el idiota que piensa que puede vivir de eso. El cliente está muy contento con las tarifas, son extremadamente baratas. De eso hay que darle el veinticinco por ciento a uber. Yo sólo me quedo con lo necesario para pagar gasolina, mantenimientos, etc. La gasolina es muy cara en México. Irónicamente el país cuenta con grandes yacimientos de petróleo. Irónicamente los mexicanos cruzan la frontera con estados unidos para llenar el tanque. Irónicamente sólo en las ciudades fronterizas han bajado los precios. Somos el pueblo más imbécil del mundo. Nos están viendo la cara y es como si nos hubieran puesto un chip antiprotesta. Nos da hueva salir a protestar. No sabemos qué hacer. Criticamos a los que protestan. Nos acostumbramos a vivir con la verga adentro. Le vendimos el país a los europeos y a los americanos. Saben que trabajamos por un cacahuate. Saben que no vamos a protestar. Trabajaremos como idiotas, jornadas de 15 horas sólo para obtener lo suficiente para seguir trabajando. Te vuelves un idiota. Llegas a casa y no quieres saber nada de lectura. No quieres pensar en la verdadera situación del país, del mundo. Cualquiera se burla de nosotros. Somos el pueblo más imbécil. Nos consumimos entre nosotros mismos. Nos odiamos, en cuanto vemos a alguien sobresalir lo tumbamos. Esa es nuestra satisfacción. Mantenernos todos en la mediocridad. En cuanto a mí, yo soy un afortunado. Tengo a mis padres. Me apoyan. Sé que sin ellos ni siquiera tendría el trabajo de uber. Tal vez viviría debajo de un puente en la avenida Bernardo Reyes. Tal vez ya estaría muerto por sobredosis. Mi madre me prepara el desayuno. Me pica la fruta por la mañana. Por la tarde pollo con champiñones o tortas de milanesa o algo así. Es como si yo fuera un discapacitado. Mi madre perdió la razón por mí. Hace hasta lo imposible porque yo nunca me vaya de su lado. Me cumple todos mis caprichos. Está enamorada de mí. Si se me antoja algo de comer, ella me lo prepara o me lo consigue. Yo no pido muchas cosas materiales. Pero si ella sospecha que yo puedo desear algo, ella me lo regala antes de que yo se lo pida. No me puedo quejar de ella, aunque me pegaba de chico. Está bien, la perdono. Supongo que está un poco trastornada y siempre lo estuvo, sólo que ahora lo controla con medicamentos. Me golpeaba porque yo no aprendía las operaciones matemáticas o la ortografía. Se desesperaba conmigo. No se imaginaba que tal vez yo era una especie de retrasado mental o un genio. Nunca estuvo familiarizada con el término genio, hasta que yo se lo mostré. Un genio tarda más de lo normal en aprender ciertas cosas. Pero cuando las aprende, las aprende de un modo distinto, y por eso es un genio. Yo soy un genio. No es algo que me enorgullezca. Siempre supe que escribiría un libro maravilloso. Nunca perdí la fe. Ni en los momentos más difíciles. Ni siquiera cuando enloquecí. Sé que vine a este mundo a escribir libros. No me apresuro en escribir libros. Sé que los escribiré. Porque yo no tengo un trato con el diablo, tengo un trato con dios. Aunque dios nunca me contesta. Yo sé que estamos bien. Cuanto más me privo de las cosas mundanas, mejor escribo. Cosas mundanas son las mujeres, el dinero y la fama. Yo no tengo nada de eso. Sin embargo no me falta nada. Tengo el amor de mis padres y aunque la gente piense que yo abuso de ellos o que yo no soy nadie sin ellos, la verdad es que ellos están ahí ahora, y no tengo por qué pensar en lo que sucederá el día en que ellos ya no estén, porque es probable que yo deje de estar primero que ellos. Creo que soy justo. Soy de gustos sencillos, me gusta lo mejor. Las cosas son efímeras. Claro que peleo con mis padres, pero cada vez las peleas tienen más tintes de amor. Sólo hay que comprender a las personas. Sólo hay que saber dos o tres versos de Rilke para llegar a ser comprensivo y condescendiente con la gente que no ha tenido el aprendizaje de la soledad. Y recordar esos dos o tres versos de Rilke cada vez que ves a las personas comportándose como ganado, comportándose como inmortales, creyendo que lo saben todo cuando no saben nada, sólo porque saben algún dato que escucharon en un programa educativo de la televisión, sólo porque jamás han chocado su auto o pueden manejar de reversa. Creen que el ejecutar ese tipo de maniobras los hace superiores. Es natural el engaño en el que están, porque a fin de cuentas son animales, son orgullosos, son parte de la selección natural. Pero más imbécil es aquel que se deja intimidar por esa clase de animales. Muy bien, puedes hablar sin tartamudear, puedes patear bien un balón, me ganas en videojuegos, te sabes estacionar de reversa, pero no dejas de ser una bagatela al lado del plan universal. Por decirlo de alguna manera. Es natural ese sentimiento de superioridad. Estar mejor de salud que el otro es un motivo de orgullo. Todos lo hemos sentido una vez. Y es bueno para la salud. Es el hecho de jamás haberse dado cuenta o jamás haber reflexionado al respecto lo que te convierte en un completo idiota, porque al final de cuentas lo que eres depende de una serie de circunstancias que no están en tus manos. Las doctrinas facebookianas new age estúpidas modernas, no sé qué, dirán que yo soy un pesimista, y que todos podemos salir adelante, y que todos podemos ser dueños de mansiones y ferraris, pero eso no es cierto, esas teorías son propaganda capitalista y reptiliana, son como los espejitos que los españoles cambiaron por oro a los estúpidos indígenas mexicanos.

He sido insultado millones de veces en las calles de la ciudad. Creo que entre mayor sea el tráfico, mayor es la probabilidad de recibir un insulto. La gente se desespera. También el calor los pone furibundos. Pero yo no soy así. Yo no me enojo nunca con nadie. Sería incapaz de insultar a alguien desde mi auto. Ni siquiera me atrevo a pitarles. Así los vea cometer las atrocidades más espantosas de la historia al volante, yo sólo me detengo y espero a que terminen la faena. He aprendido que la vida es una mierda y que no vale la pena enojarse. Simplemente espero lo peor. Bukowski decía que las pinchaduras de llantas eran peligrosas para la salud mental. Acabo de sufrir una y lo tomé con calma. Estoy como nuevo. He vivido cosas peores. Sí, fue mi culpa, me subí a la banqueta y no vi el enorme bache que había. Tengo tan buena estrella que mi llanta fue a dar con el pico de una varilla al fondo del bache. Ya lo veía venir. Soy un imbécil y no me sorprende cometer ese tipo de errores. Me bajé del auto, vi que la llanta estaba pinchada, en eso vi que mi próximo pasaje venía a mi encuentro con ganas de pelear. Simplemente le dije: la llanta se pinchó, ya cancelé el viaje. No pedí disculpas porque no tengo que hacerlo. Me importa una mierda si tenían prisa, me importa una mierda si les di un mal servicio. Que me pongan mala calificación. Puñetas. Desde luego que le hablé a papá. Él es el único que me entiende. Eran casi las dos de la mañana. Me dijo que intentara cambiarla, la llanta. Que le pidiera ayuda a un taxista o a un transeúnte. Bendito mi padre. Nunca pierde la calma. Traté de cambiar la llanta por mí mismo, pero no tenía ni puta idea de lo que debía de hacer. Pasó un buen hombre con su mujer y me ofrecieron ayuda. Hermano, me dijo, ¿te falta algo? Sí, podrías ayudarme a cambiar la llanta. El tipo se estacionó al instante y empezó a hacer todo. El problema fue que la copa de la llanta de refacción no embonaba con los tornillos en donde debe ponerse. Vaya suerte la mía. Llamé a mi padre de nuevo. Es que no se puede. No quedan los tornillos. Cómo que no quedan, déjame voy para allá. Mi madre me contestó el teléfono. No te preocupes hijo, allá vamos a rescatarte. Llegaron en 20 minutos, yo estaba al otro lado de la ciudad. Estos tíos son increíblemente eficientes para su edad. Rebasan los 60 años. La pareja ya se había ido. Les di la bendición de dios y ellos me la devolvieron. Qué bonito se siente decir: dios te bendiga. El alma descansa. Intentamos otra vez poner esa llanta de refacción en el auto. No fue posible. Mientras lo intentábamos mamá y yo vimos una estrella fugaz. Y yo digo: valió la pena todo esto sólo por ver la estrella fugaz, ¿no es cierto? Dios sabe que me la trae floja el hecho de esperar hasta el amanecer para que venga la grúa y se lleve el cacharro de mierda. Nunca perdí el buen humor, a pesar de los ataques de tos que tuve durante la noche. En serio que me la trae floja. Mamá y papá fueron a buscar un baño porque ella tenía ganas de hacer pipí. En eso llegó la grúa. Ya despuntaba el alba. Le dije al buen hombre: ya llévate este cacharro que tengo aquí desde la una. ¿Sabes a lo que me refiero? Tienes que estar ahí, cuidando el coche, el coche está atravesado, deteniendo el tráfico, te da un poco de pendiente, es incómodo, lo mejor es que llegue la grúa y lo saque de allí. No vaya a ocurrir una tragedia mayor con el auto atravesado allí durante 6 horas. Papá estaba cagado. Los hijos de puta del seguro no querían atendernos. Al parecer las grúas estaban ocupadas llevándose los autos de los conductores borrachos. Mala suerte además. Pero ya me da risa verlo enojado. Ya sé que no podré hacer mi vida manejando ese puto uber. Tampoco podré vivir de ninguna otra cosa. Me da pena fallarle a mis padres. Me da pena fallarle a todos. Y me da más pena darle gusto a mis enemigos. Por eso escribo este estúpido libro. Yo no escribiría ni mierda. Soy malísimo escribiendo. Ni siquiera puedo teclear las palabras en orden correcto. No dormí en toda la noche y tengo hambre. Todo eso de la llanta pinchada en realidad acaba de ocurrir. Sólo fuimos a dejar el auto a la agencia que nos vendió el carro y nos vinimos a la casa y me metí a bañar. Ahorita estoy desnudo escribiendo esto. Me importa una mierda. No sé si este libro es un diario. Los diarios son buenos. Es un subgénero que cabe dentro del género novela. Así que si quiero participar en el concurso de novela de anagrama o cualquier otro, estoy en mi derecho. Es extraño. Hace algunos años yo odiaba a mis padres. Quería alejarme de ellos para hacer una vida. Yo no quería que mi vida tuviera nada que ver con ellos. Quería demostrarles que ellos estaban mal en todos los sentidos y que yo podía vivir la vida a mi manera. Me he dado cuenta que la única manera de vivir la vida a mi manera es con ellos a mi lado. Porque ellos son mis compañeros de desgracias. Mi madre no tenía nada que hacer a esas horas de la noche. Pero quería estar ahí conmigo en esos momentos difíciles. Y eso es amor. Saber que la otra persona va estar ahí, aunque sea en silencio, con una armonía que hace que aparezcan estrellas fugaces en el cielo que parecen decir: no pierdas la esperanza, la vida es un juego, no importa qué mierda estés viviendo allí abajo, mira acá arriba nos importa una mierda y somos estrellas y somos enormes y algún día entenderás que los acontecimiento s de la vida son una bagatela. La grúa no quería venir, los documentos, las placas, el sistema, el sistema, la bestia. Es una idiotez. No te lo tomes tan en serio. Sabes que lo más sensato en esos casos es prenderle fuego al auto, pero no lo vas a hacer porque eres un cobarde.

Me encabrona un poco que me digan cosas tipo: “Miguel, debes tener más cuidado, no te subas a las banquetas, si tienes que esperar a alguien hazlo sobre la calle, aunque te piten, aunque se enojen. No te desvivas por el pasaje”. La verdad es que yo estoy bizco, y el peor trabajo que puedo tener es el de chofer. Verán, cuando uso el ojo derecho, el izquierdo se va a vagar por el cosmos. Es imposible hacerlo enfocar lo mismo que el otro. Cuando lo hago venir a donde está el asunto que me interesa, el derecho es el que va y hace lo mismo que estaba haciendo el otro: nada. Sólo puede haber uno a la vez. No hay lugar para ambos. Mientras uno enfoca, el otro está perdido en el espacio. Pero hay veces que tengo que usar un ojo y a veces tengo que usar el otro para manejar. Es cuando hago el cambio que me vuelvo loco. Porque el ojo que viene de estar perdido tarda un pequeño instante en enfocar la imagen que estaba enfocando el otro. No es mucho. Pero cuando lo haces cien mil veces, o cien millones de veces durante el día, te cansas porque te cansas. Claro que esta información a nadie le incumbe, porque es probable que ni siquiera el uno por ciento de la población ha padecido lo que yo padezco día con día, hora con hora, en cada lugar y en cada momento. Ustedes quieren que les cuente acerca de ustedes, pero no lo voy a hacer. Estoy seguro de que su problema no es elegir con qué ojo van a observar a su interlocutor. No tienen el menor problema, lo observan con los dos. Pero saben perfectamente que esos dos ojos un día van a ser comida para gusanos. No lo digo en mal plan. Entiendo que todos sufrimos de alguna forma. El sistema nos tiene agarrados de los huevos. Puedes estar en el mejor momento de tu vida, con salud y todo, follar todo lo que quieras, pero todo vendrá a menos y acabará por acabarse. Así que después de todo no somos tan diferentes. Yo me conformo con poder expresar la incomodidad de padecer estrabismo. El mundo es muy extraño. Hay gente que se hace rica de la noche a la mañana. Puedes sacarte la lotería por ejemplo. Ya sabes que las probabilidades son escazas al igual que cuando escribes algo esperando vender millones de libros por el mundo y ser un éxito mundial como Harry potter. Por lo menos los fans de Harry Potter o del señor de los anillos están fuera de mi mercado. Los cabrones que podrían estar interesados en lo que yo escribo están tan decepcionados de la vida que han perdido el interés por todo en la vida. Tal vez alguna vez leyeron para reconfortarse. Llegaron a la pared del absurdo y perdieron el interés en la lectura y en todo. Jamás comprarían un libro. Pero yo puedo traer una nueva esperanza. Al menos por un tiempo. A todos ellos quiero decirles: ánimo, todos vamos a morir, la vida esencialmente es una tragedia, cosas malas vendrán seguramente, morirá la gente que amas o morirás tú, y tendrás miedo, pero es inevitable, es el destino y lo sabes. Es como la gente que te dice que todos pueden conseguir lo que desean, ya sabes, una casa grande y cosas costosas. Pero la verdad es que para que exista un rico, tiene que haber cien pobres, en esa proporción, por lógica y por matemática pura lo puedes deducir. Así es la vida de basura. No confíes jamás en un rico que te dice que ha conseguido todo lo que tiene porque trabaja arduamente. Lo que pasa es que tiene doscientos fieles esclavos, asustados de perder su empleo, haciendo todo por él, a cambio de tres cacahuates a la semana. Sí señor.

Sólo pienso en una cosa: el huracán. ¿cuándo vendrá el siguiente? Espero que sea un monstruo categoría 5. Del tamaño del golfo de México y que tenga un pequeño ciclón como satélite. Para que reine la oscuridad y el caos en la ciudad.

Es aterrador porque siempre puede ser peor. Imagina el peor de los casos. Tal vez tus padres se fueron con Ismael a Arkansas. Estás solo. Sales a trabajar en el uber. Te toca ir a Hacienda el Campanario. En el camino oscuro de terracería se te revienta la llanta con una botella quebrada. No hay señal. No puedes llamar a nadie. La llanta de refacción no entra en la puta ranura. Te trata de ayudar la gente que pasa por ahí pero no es posible. De pronto sale una pandilla de violadores y no hay necesidad de contar el final. Siempre puede ser peor.

He visto algunos casos similares al mío. Hombres adultos con estrabismo parecido al mío. Estrabismo divergente, que es cuando los ojos se desvían hacia afuera. Y la verdad es que los tipos se ven destruidos. Están acabados. Tristes. No les queda nada. Pareciera que no tuvieran esperanzas. Son pocos los casos. La mayoría no salen de sus casas. Se vuelven locos. Sus familias los encierran porque son la vergüenza de la familia. Saben que jamás tendrán un empleo. Dejan que se vayan degradando poco a poco en un rincón. De vez en cuando les arrojan un trozo de pan. No digo que yo esté totalmente exento de eso. Mi vida diaria es una lucha por no caer en la completa locura. Creo que lo hago bien. Conozco mis limitantes. Sé que no soy bueno para ver cosas y vaya que se necesita ser bueno en eso en casi todas las actividades humanas. Pero ni modo, tengo que encontrar otras fortalezas, y si no las tengo, tengo que inventarlas. Claro que no me voy a desvivir por ello. En lo absoluto. Trato de relajarme. Aceptar la realidad. Atreverme a vivir dentro de mis posibilidades. Buscar el triunfo y el éxito por mi propio camino. Mi camino es muy distinto al de los otros. Yo lucho con lo que tengo, juego a las cartas con la mano de mierda que me tocó. Voy así por la vida. Nada me desanima. Siempre recuerdo dos o tres palabras inspiradoras y continúo sin miedo a la mala fortuna. Creo que no tengo otra opción que escribir estas letras y esperar que el mundo se maraville con ellas y que de alguna forma eso me dé dinero y mujeres y amor. Porque sin dinero no hay amor. Si no sabes cambiar una puta llanta quién te va querer. Pero puedes ser hábil con la lengua. Pero tienes que ser demasiado elocuente para poder sustituir la falta de no saber cambiar una llanta y sobre todo, no pincharla. Para empezar no la debiste haber pinchado. Debes ser perfecto al volante. Jamás cometer una distracción. Estar siempre alerta. Saber maniobrar con ese cacharro. Pero no lo sabes, no puedes, no se te da. Los verdaderos machos alfa jamás pinchan una llanta, saben reparar autos, saben mantener una máquina en buen estado y funcional. Y de alguna manera, eso provoca que las vaginas de las mujeres hermosas se mojen copiosamente.

El auto lo compré en la agencia de Garza Sada. Aquí abajo, en la colonia. Bueno, lo compramos. Yo casi no puse nada. Costó 170mil pesos, seminuevo, 25mil kilómetros. Mis padres no quisieron comprar el nuevo porque costaba 190mil. El caso es que salió peor comprarlo seminuevo. Es que no me querían dar crédito. A mi papá se le hicieron mucho 190mil pesos. 170mil sí lo pagamos de contado, pero 190mil no. La cosa era conseguir esos 20mil pesos y no hubiéramos tenido que batallar tanto con las llantas. Como el carro era usado, los putos de la agencia le pusieron puras llantas argentinas. Digo argentinas porque estaban todas boludas. Y hubo que cambiarlas. Ahora que se me reventó una de las nuevas, descubrí que la de refacción aparte de boluda ni siquiera encajaba en las ranuras, por lo que no se podía usar ni para salir del apuro. ¿quedó claro? Espero que sí. El punto es que vas y reclamas a la agencia y no te resuelven nada. Al final tienes tú que comprar las putas llantas. En Estados Unidos te reponen todas las llantas, reconocen su error y te dan algún bono para tu próxima compra. Prefieren evitarse la demanda millonaria, por poner en riesgo la vida del cliente. En México, simple y sencillamente te dan una patada en el culo y se carcajean en tu cara. Porque saben que eres un sumiso de mierda.

Un pasajero dijo: creo que todos vinimos a este mundo por algo, y aunque uno trate de irse por otro lado, la vida se va encargando de orillarte a que cumplas tu misión. A eso yo sólo dije: Amén. Partiendo de eso puedo suponer que todas mis desdichas me han conducido a escribir este libro. Si Gatlin me contestara inmediatamente los mensajes que le envío o si viviera con ella en Oregon o en el estado de Washington tal vez yo no tendría la necesidad de escribir. Todas las cosas en este mundo se hacen por necesidad. Tal vez tendré mi premio, una vez haya terminado este libro y cumplido mi misión. Pero si tengo el premio antes de cumplir con la misión, entonces no cumpliré la misión, porque estaré tirado en la cama, follando con Gatlin todo el día, bebiendo cerveza y fumando porros. En cambio aquí, con mis padres, puedo ser un virtuoso. Puedo darme el lujo de levantarme a las seis de la mañana, salir a correr antes que nada, relajarme un poco, escribir mientras tomo café con galletas de chocolate. Dejar que todo fluya. Por la tarde tomar el coche y hacer unas carreras para no sentirme tan inútil, no tanto por el dinero. Tal vez encuentre otra frase de ese tipo entre la cháchara de mis pasajeros. Tal vez encuentre gente tan mierda que sea digna de ser consignada en este libro.

A veces trato de encontrar la verdad de estos tiempos. Trato de poner en evidencia la injusticia y la maldad. Quiero describir a esas personas que nos hacen daño con sus publicaciones de Facebook. Generalmente están tatuados. Son unos afrentosos. Son liberales. Cometen cualquier cantidad y clase de pecados. Pero todo normal, todo casual. De vez en cuando lanzan una crítica a los conservadores. De vez en cuando defienden el aborto y se ponen violentas. Generalmente son las mujeres. Se ponen bravas y no falta el idiota que les hace segunda con tal de conseguir algo que no va conseguir. Es la soledad la que impera. Es el fracaso, la tristeza, la desgracia, el dolor, lo que marca la pauta, el común denominador. No hace falta ver las consignas de las lesbianas tatuadas acerca del derecho de la mujer para decidir sobre su cuerpo. La cosa ya está jodida. Eso sólo viene a recordárnoslo un poco más. Yo no escribo libros por alguna razón en particular. Ya sé que nada importa. Ya sé que nada vale la pena. Este momento de soledad, comiendo una manzana y escribiendo es lo más divino. Pero no es un momento de felicidad plena. Hay pequeños demonios en la mente gritando cosas. Con frecuencia sueño que mi auto se queda sin frenos y voy a la deriva. Otras veces caigo en un bache sin fondo hasta el centro de la tierra. Sólo sal a ver las calles. Todos esos automóviles entrando y saliendo de las vías desbaratadas. Todos sabemos que el director de este mundo es el diablo. No me asusto ni nada. He andado por las sendas más oscuras y putrefactas, y he llegado a sentirme como en casa, pero no puedo negar que tengo un poco de pavor. Estoy desencantado. Constantemente me pregunto qué estoy haciendo aquí. ¿para qué trabajo? ¿Para qué me esfuerzo?

A veces me dan ganas de tirar la toalla y empiezo: ya no quiero ir a trabajar, no tiene sentido, no es negocio, los pasajeros son unas mierdas, no soy apto para realizar ese tipo de funciones. Y los únicos que escuchan son mis padres. No me puedo quejar con nadie más. Mi madre se pone cabizbaja y me dice que por primera vez en la vida ella siente que yo soy normal, gracias a ese trabajo de uber. Le parece reconfortante poder decirles a sus amigas o hermanas que yo estoy trabajando, así de manera casual. Siempre se ofrece en cualquier conversación decir: … y Miguel se fue a trabajar, o es que Miguel andaba trabajando y así. Ella quiere que yo sea normal. Pero yo obviamente no quiero llevar la vida que a ella le parezca más conveniente porque después de todo es mi vida. Pero qué puedo hacer. Tengo que hacer algo. La realidad es que yo no soy una persona normal.

Tienes mucho que escribir, precioso. No desperdicies tu tiempo en tonterías. Haz lo que viniste a hacer. Inmortalizar a las personas que amas, que no son pocas, e inmortalizarte a ti. ¿Cómo comenzar con esta historia? Cuando estaba en la ducha era más fácil. Tenía las ideas más claras. Estaba pensando en las razones por las cuales estoy soltero y sin amor. No me gusta hacer listas de razones por las cuales estoy soltero y sin amor. No me gusta hacer ningún tipo de lista. Pero a veces es necesario. Así que ahí vamos de nuevo. Tengo una hija, estoy bizco, vivo con mis padres, he dejado la bebida. Esas son las razones por las que no encuentro un buen pedazo de culo. Me la trae floja porque sé que todas las mujeres que pudieran hacerme caso ya han pasado por la verga de alguien más y así no tiene chiste. Yo quería una mujer virginal. Pero en estos tiempos no se puede encontrar. Tengo pornografía, no hay problema. Es casi como tener novia, o incluso mejor en algunos aspectos. Cuando tenía 18 me escapé de la casa. No me gustaba que mis padres me cuestionaran la hora y las condiciones en que llegaba a casa. Yo quería beber, fumar porros, tomar metanfetaminas y follar todo el día. Pero yo era virgen en esos tiempos. Las mujeres que me hacían caso en las fiestas me daban asco. Y las que sí me gustaban yo les daba asco. Eso pasa con frecuencia, supongo. Pero se tiene que pagar un precio por la libertad y yo no estaba dispuesto a pagarlo. No digo que estar con los padres toda la vida sea lo mejor, pero tampoco es la gran cosa pagar cuentas y trabajar como asno. Ese es el dilema. Además de que logré mi cometido, me fui a Oaxaca, todo pagado por mis padres, con un trabajo que me consiguió papá por allá, en una obra de la compañía para la que trabajaba. Nada de lo que escribo se entiende. Sólo yo sé lo que realmente sucedió. Eso me da risa. Pero también me da rabia y frustración. Pero no, nunca follé en Oaxaca, a pesar de todo. ¿qué esperaba yo? ¿cogerme a una inglesa o a una danesa o a una francesa? No señor, esas chicas apuntan alto. Si no eres un macho alfa no tienes oportunidad. Pero pude conocerlas al menos. Sé que son amables hasta que se dan cuenta que no sirves para nada y estás lleno de defectos. Son unas convenencieras. Así que estuve trabajando de chalán de albañil. Fumaba porros todo el día durante el trabajo. Los albañiles me agarraron cariño. Pensaban que yo era influyente sólo porque mi tono de piel era algo más pálido que el suyo. Me daban de comer también. Los supervisores de la obra nos llamaron la atención porque se quejaban de que yo y el calabaza fumábamos porros todo el día. Así le decían al tipo: el calabaza. Creo que era homosexual y yo le gustaba. Cuando la obra estaba por llegar a su fin todos salieron del bungaló. Excepto calabaza. ¿Por qué me pusieron a trabajar con calabaza? Era el más yonqui de la compañía. Calabaza me propuso vivir juntos en el Bungaló. Yo sabía que no era buena idea. Yo quería seguir en mi propio bungaló. Pero insistió tanto el hijo de puta. Calabaza era el único que no estaba tan prieto de todos los compañeros de la obra. Creo que incluso era más blanco que yo y estaba chiflado como una cabra. Así que no me pude resistir. Estuvimos viviendo juntos por una semana. Era sucio el hijo de puta, y fumaba marihuana todo el día. Los fines de semana se compraba una piedra y no salía de su puto cuarto. Yo me iba a vagar por la calle para no estarlo viendo. Y así, pasaron muchas cosas en esos días. Estuve a punto de follar con una nativa, pero resultó ser muy recatada. La tengo en Facebook. La muy puta tuvo un hijo. Creo que ya me eliminó, porque le decía cosas como: te quiero chupar los pies. Sí, soy raro. Sucedió de todo en esos viajes por el sur del país, menos follar. Siempre ha sido un estigma para mí, un tabú, o algo así, eso de coger, aunque no sé exactamente lo que quiero decir. De todos modos fue divertido. Y así fue como terminó mi intento de independencia. Mi intento de liberación. Los australianos y los canadienses se burlaban de mí. Me preguntaban: qué andas haciendo por acá. Cuántos años tienes. Es que yo me veía muy joven, aparte de que era joven. Tenía 18 pero me veía de 15. Y yo les contestaba que andaba en busca de la libertad. Im looking for freedom. Y estallaban en una gran carcajada. Yo no entendía por qué. Mi intento de libertad terminó con mi madre en San Cristóbal. Los tipos que pensaban que yo era un tipo de lo más duro, al verme pasear por las calles al lado de mi madre me perdieron todo el respeto. Seguro que hablaban entre ellos y decían: qué coña, qué fastidio, ya vino su mamá por ese dizque hippie. Así fue como comprendí por qué se reían de mí cuando les hablaba de libertad. Es que yo ya andaba en Guatemala con la inglesa que me pagaba todo porque le gustaba y se le hacía fácil, por lo de las libras. Mamá dijo, te regresas ahora mismo a San cristobal que ya voy para allá. Yo dije: no, no, no. Y ella se puso a llorar al teléfono. En fin, esa historia ya la conoces. Por eso no podía deshacerme de la virginidad. Ya todos lo habían hecho hace tiempo, y se les veía tranquilos, relajados. Yo parecía un poco desesperado y nervioso. No podía evitarlo. Resultó ser más difícil de lo que creía.

Hoy descubrí que mi novia de Facebook ya tiene novio. Ni siquiera me pidió permiso. Y eso que estamos comprometidos. Menos mal que nunca me tomé sus promesas en serio. La conocí en un extraño viaje que hice a Europa, hace un par de años, el cual terminó de manera inesperada. Me fui con mi mochila vieja llena de cosas innecesarias, envueltas por mi madre. Estando allá me di cuenta de lo ingenuo y de lo tonto que soy. Yo me imaginaba otra cosa. No queda nada digno de contar de ese viaje. Quizás un par de cosas, pero no sé por dónde empezar ni por dónde terminar. Así que así lo dejo. Estuve encerrado un mes en un cuarto de Lille Francia, en un barrio exclusivo de argelinos. Me daba miedo salir de noche. En el día paseaban a mi alrededor manejando sus bicicletas en una sola rueda, la de atrás, y lo hacían con gran destreza y se pavoneaban al verme, como queriendo impresionarme, y estoy seguro de que durante todo ese mes se preguntaron de dónde venía ese extraño solitario. Gracias a dios nunca me interceptaron. Me gustaba llegar al cuarto por diferentes rutas. Estaba la ruta que venía de la estación y la ruta de los gitanos. A veces me hablaban a gritos y yo aceleraba el paso. Estoy seguro de que se quedaron con las ganas de robarme algo o de al menos saber mi origen. Yo no trabé amistad con nadie durante todo ese tiempo. Todo lo que hacía era salir por el pan y el queso. Y de eso me alimentaba. Conocí a una chica de por ahí a través de tinder. Una rubia, de ojos azules y saltones, o viceversa. Fue bastante incómodo. Sólo pude meterle un par de dedos en la vagina. Ella tenía un problema con su tiroides, por lo que se la habían extirpado y lucía una hermosa cicatriz en el cuello. La verdad no me gustaba, pero me hizo compañía. Fui a su apartamento. Fumamos marihuana. Esa marihuana me la vendió un argelino que me quedó a deber 10 euros, pero jamás lo volví a ver. Sucedieron muchas cosas, pero una mente atribulada como la mía jamás sabría contarlas.

Lo que pasa es que cuando estás bizco siempre estás preocupado. Quieres que los demás no noten lo raro de tus ojos, pero es inevitable. Te vas alejando de la gente. Terminas aislado. No puedes hacer nada. Aprendes a ver las cosas de otro modo. Aprendes a sentir la vida de otro modo. Las cosas que son divertidas para los demás no lo son para ti. No puedes ver bien, siempre surge una broma que te parte el corazón. Sabes que lo mejor es alejarse de la gente. Te conviertes en un monstruo. Aniquilas toda esperanza desde el principio, antes de que se vuelva en tu contra. Has aprendido que el amor no es para ti. No te haces ilusiones de ningún tipo. Si una pequeña llama se enciende en tu corazón la apagas de inmediato antes de que crezca y se haga un desastre. Porque verán tu debilidad, y la explotarán y no habrá manera de que puedas competir contra eso. Tienes que retirarte a tu rincón, y dar gracias a tus padres que te proporcionan ese rincón oscuro donde nadie puede verte. Y ahí te lames las heridas y vuelves a salir a luchar. Sabes que tienes que hacerlo, pero sin mirar demasiado a los ojos a la gente. Lo primero que debes conocer es tus límites. Si estás sentado en una mesa donde haya más de una persona trata de escapar de ahí o por lo menos no le dirijas la palabra a nadie. Mantén la mirada abajo como un autista. Sabes lo feo que se siente cuando alguien te pregunta: ¿a quién le estás hablando? Te sientes como un bicho. O cuando voltean hacia atrás, cómo preguntándose a ellos mismos: ¿y este cabrón a dónde está mirando? Pero es normal.

A pesar de ello tienes las agallas de salir al mundo. Te enfrentaste a esos aduanales en Bruselas. Les contestaste en inglés a todas sus preguntas. Y mientras tanto, tú sabías que ellos sabían, pero hiciste de tripas corazón y mantuviste la calma. De alguna manera conocí a Gatlin en España. No platicamos demasiado. Tal vez ella se rió un par de veces de mis ocurrencias. Después no sé cómo conseguí su cuenta de Facebook y empecé a hablarle. Ella prometió que se casaría conmigo, pero después dejó de hablarme. Y parece que ahora tiene novio.

Gracias a dios he dejado ese feo hábito de la lectura. Por dios, no sé por qué lo ensalzan tanto. No lean un carajo, permanezcan salvajes e ignorantes, es mi recomendación. Diez, veinte libros al año. No hagan caso. Si leen uno o dos al año, bien leídos, ya es demasiado. Y si leen cero qué mejor. No te atormentes tratando de comprender literatura clásica. Pues ni que fueras un erudito, ni que te estuvieran pagando por eso. Tengo aquí a mi lado un librero. El poema del Mio Cid ni lo he tocado. Si algún día leo un verso capaz que me explote el cerebro. Me acabo de dar cuenta que de todos los libros que alguna vez leí no recuerdo nada. Pregúntame algo de los hermanos Karamazov. Lo leí dos veces y no te puedo decir nada de eso. Leí Fausto de Goethe, y lo estoy volviendo a leer, porque no recuerdo nada, pero ahora con más calma. Estoy tratando de saborear cada frase. Si se me empieza a embotar el pensamiento lo dejo en mitad de capítulo, no me espero a terminarlo, no soy esclavo de esa mierda, y además puedo dejarlo días, semanas, meses, y no me importa si al retomar la lectura no recuerdo nada. No soy esclavo de esa mierda.

A mis pasajeros les pongo comentarios de beisbol. Me gusta tener un ambiente aburrido y pesado en el coche. Soy un chofer desagradable, pero hay pasajeros peores. Quieren poner su música a todo volumen. Y yo lo permito porque soy un boludo. Pinche música hedionda que ponen. No sé de dónde sacan tremenda mierda. Cuando dejan el coche de inmediato vuelvo a los comentarios de beisbol o por qué no, la narración en vivo de un juego de pelota. Pero ellos dejan una estela de mierda y desolación en mi carro. A veces pasan días hasta que por fin desaparecen sus malditas vibras. Detesto que azoten la cajuela con tantos huevos. Pero detesto más ayudarles a subir sus mierdas. Pero azotan la cajuela por eso, porque los muy culeros se creen que yo soy su lacayo y tengo que subir y bajar sus equipajes y tender una alfombra roja para que sus majestades se dignen a subir a mi humilde automóvil. Al carajo con eso.

Escuchar comentarios o narraciones de beisbol no deja de ser una actividad intelectual. ¿Alguien conoce a Yogi Berra? Jugó para los Yankees. ¿Conocen la frase “esto no se acaba hasta que se acaba”? (“it ain’t over ‘till it’s over”). Bueno, pues él la dijo primero. Y tiene muchas otras frases llenas de sabiduría y jocosidad. Él inventó los yogismos, que son como malapropismos o tautologías. Todos deberían de conocer la sabiduría de ese señor. Todos deberían leer sus frases y vivir la vida según su filosofía, tan simple, tan verdadera y graciosa. No sé cómo decirlo, Wikipedia lo sabe mejor. De eso está lleno el beisbol y cualquier otro deporte. Todo es arte y filosofía en los deportes. Debes aprender de los deportistas que no se rinden ante las derrotas y todo eso. Todos los deportes están llenos de historias de héroes. Tienes que trasladar eso a tu vida, aunque no seas deportista, tienes que encontrar la inspiración en cualquier parte, no dejarte vencer ante la adversidad, seguir luchando, hasta conseguir la gloria. De eso se trata. Es un sentimiento. Y con ese sentimiento tienes que salir a luchar. Muchos no lo entenderán jamás. Pobres de ellos. Por eso pienso que el sabio no es necesariamente el que lee muchos libros. Estoy seguro que Yogi Berra jamás leyó uno, pero en cambio se escribieron muchos libros de su vida y de sus frases. Él decía que no se daba cuenta cuándo decía las frases célebres. Simplemente salían de su boca como algo natural, como la verdad. No las buscaba, llegaban a él, y, él mismo lo decía, él era el último en darse cuenta que había dicho una gran frase.

Para los que me conocen este libro será una golosina, para los que no probablemente sea un bodrio. Nunca vas a conocer a una persona a través de lo que escribe, aunque el libro trate de esa persona. Si yo hablo de cierta situación de mi vida, los que no me conocen tal vez tengan duda de cómo llegué ahí. En cambio, si me conoces, será más fácil relacionar las cosas y podrás conocer un poco más de mí a través de los misterios que aquí revelo. Tal vez estoy siendo un poco injusto con la madre de mi hija, porque después de todo tuvimos buen sexo. Digo, nadie podrá negar que es obesa, pero ella me entregó su cuerpo sin condiciones. La pasé bien con ella. Me llevó a conocer una nueva ciudad, me daba dinero para ir al casino, como los niños que van a las chispas. Me alimentó durante todo ese tiempo. Me dio una hermosa hija. Tal vez yo nunca merecí esas cosas. Pero ella me las dio porque me adoraba. Y no puedo ser tan malagradecido como para decir que ella fue una maldita. Es verdad que abusó de mi inocencia, pero fueron las circunstancias, después de todo. Las circunstancias son las que hacen que todas las cosas de este mundo ocurran. No hay mayor verdad. Y si ella y yo tuvimos una hija, fue por las circunstancias, y eso no puede ser tan malo, aunque ya no hablemos. Estoy seguro que si le hablo en este momento para echar un polvo, ella dirá con gusto que sí, pero no le voy a hablar porque me revienta las pelotas ver su carota. Pero no guardo ningún resentimiento hacia ella ni hacia nadie. Soy una persona libre, y digo lo que digo porque se me antoja y porque tengo derecho de hacerlo. Después de todo sólo son palabras, y las palabras se las lleva el viento. Y las palabras escritas también irán a dar al olvido, tal vez un poco después que las palabras dichas, pero carece de importancia, ante lo inescrutable del universo.

Las denominadas redes sociales me quitan tiempo para escribir mi libro. Ahora mismo estoy alternando entre twitter, Wikipedia, Facebook, youtube, weather underground, mi libro, la televisión y otras cosas más. No sé qué es lo que distrae mi atención constantemente. Son tantas cosas que ni siquiera lo recuerdo. Toda la gente está embelesada con esas cosas, por eso ya nadie escribe libros ni lee libros. No hay tiempo para hacerlo. Si alguna vez lees un libro es porque alguna vez escuchaste que era lo correcto. Pero no lo haces de corazón. Ahora están por ejemplo las olimpiadas. Todo mundo quiere saber qué país va terminar con más medallas, y si México, el país donde nos tocó nacer, ganará al menos una, aunque sea de bronce. Claro que a mí me encanta que México fracase en todas las disciplinas. Me provoca un extraño placer ver a los atletas mexicanos, si así se les puede llamar, perdiendo y perdiendo. Ya sé que dirán de mí que soy un traidor a la patria, o un simple pendejo que se la pasa tirado en el sillón comiendo comida chatarra. Y es verdad, tienen razón, y por si querían decirlo, también estoy bizco, y jamás en la vida podré ser un atleta de alto rendimiento. Eso tenlo por seguro. Pero el placer que me provoca ver a los mexicanos perder sigue estando ahí, y es inevitable. Me gusta apoyar a los que van contra los mexicanos en cualquier deporte. Me gusta pensar que vivo en un país de idiotas buenos para nada al igual que yo. Tal vez estoy mal, tal vez es una mentalidad como la mía la que lleva a este país al despeñadero. También me pasa cuando un auto me rebasa a toda velocidad y parece que va perder el control y estrellarse. Cuando no ocurre el accidente siento una extraña decepción en mi corazón. El cabrón se salió con la suya otra vez. Ya vendrá su día. En realidad no tenía mucho que decir.

Hay veces que no puedes hacer nada, porque te sientes mal o no tienes ganas de nada. Bueno, así me siento ahora, y sin embargo escribo. Porque soy un héroe. Ya sé que voy a aburrirlos a todos diciendo lo mismo una y otra vez.

Sucede que en realidad tengo algo que decir.

No me gusta darle importancia a las personas ni a nada. Encontré una chica en tinder. Era una gorda de mierda. Curiosamente solo las gordas de mierda me dan like. Fue un día antes de mi cumpleaños. Yo no le hablaba al principio, pero como no tenía nada que hacer terminé por caer en el engaño. Empecé a platicar con ella. Después hicimos una videollamada y ella se masturbó. Yo también me masturbé. Quedamos de vernos al otro día. Fue mi cumpleaños y nunca he pasado uno peor. 29 años de derrotas y fracasos. Por la mañana desayuné pastel. Mamá me lo compró. Pastel alemán. Mi favorito. Creo que fue demasiado pastel lo que comí, y el café me hizo daño también. Se me revolvió el estómago y estuve todo el día pensando que me iba a morir. Fuimos a un restaurante muy caro que yo no elegí. Vino Sofía, mi hija. Escogí el platillo más barato e insulso del menú. Me lo comí sin ganas. Estaba preocupado porque en la tarde iría con esa mujer del tinder. Tendría que mentir, hacer como que iba a trabajar, pero en realidad no iría. Yo ya sabía que esta mujer era una descarada. Me dijo que le encantaba coger sin compromisos. Habíamos quedado que cada quien pagaría lo suyo pero al final no fue así. Caí en el puto engaño. Tuve que atravesar la ciudad para ir hasta donde ella estaba. Era la hora del tráfico y del calor. Cuando llegué ella todavía no podía salir del trabajo. Así que la esperé en el bar de al lado. Ahí estaban pasando la inauguración de los juegos olímpicos. Pasaron una gráfica que indicaba lo acelerado del calentamiento global y las emisiones de dióxido de carbono. Me dio la impresión de estar viviendo los últimos juegos olímpicos de mi vida. Un rato después, entró esa puta por la puerta. Era más gorda de lo que parecía en las fotos. Tenía cara de totonaca. Olía extraño. No me gustó para nada. Sin embargo decidí darle una oportunidad. Salimos después de un par de cervezas de ese bar. Fuimos al cine. Le estuve agarrando las tetas en el cine. La película trataba de un abogado que al final resultó ser el asesino del caso que estaba tratando. Esta mujer olía mal. Su cabello estaba pintado de color cobre y tenía la misma textura. Tenía lonjas por todas partes y la matriz caída. Sin embargo, estaba convencida de ser una mujer sensual y de que ninguno de los hombres con los que había estado quedaban insatisfechos. Ese tipo de gente. En mi auto, ya de camino al cine, puse mi disco de oasis. Se sabía las canciones, pero hacía trampa. Cantaba ligeramente después que liam. No se arriesgaba como yo. Y la puta pensó que me ganó cuando cometí un error al cantar. No me considero perfecto. Al salir del cine quiso que la llevara a cenar al Apple bees. Pero no traía dinero la muy puta. No sé por qué accedí. Fuimos a ese lugar, comimos y de ahí fuimos a un motel de mala muerte, 200 pesos por 3 horas. Fue la experiencia más vacía y estúpida de mi vida. Se molestó porque yo no traía condones. Yo no estaba tan seguro de querer fallármela. Le apestaba el coño a rayos. Pero como ya estaba ahí, pues se la metí. Pero solo un poco para no venirme adentro. Después ella se masturbó. Y después me la chupó y me vine en 10 segundos. Por cierto que una noche antes, cuando platicamos por la computadora, le mandé este libro. Ella me mandó primero unos poemas estúpidos que escribió. Al preguntarme que qué opinaba le dije: jamás vas a ganar un premio. Y ella contestó: no quiero ganar un premio. Y yo le dije: ¿entonces para qué diablos escribes?

Al final ya estaba cansado de ella. Ella intentó contarme sus problemas. Que su mamá tenía cáncer que no había terminado la escuela, que era pobre. Pero aunque traté de fingir que me importaba no logré conseguirlo. Aunque me contuve de no decir nada ofensivo, me quedé callado, y creo que se dio cuenta que no me importaba nada en absoluto. Ni siquiera el hecho de haberme venido en 10 segundos. Eso no me hizo perder mi sentido del humor. Aunque ella tratara de hacerme sentir mal al respecto. De ahí la llevé a su casa, ubicada en el peor sector de la ciudad. Ella estaba indignada porque yo estaba decepcionado de ella. Dijo que ningún hombre se había decepcionado de sus encantos. Vieja descarada. La llevé a su sucio cuchitril y salí de ese inmundo lugar pensando: jamás volveré a follar en la vida. Digo, me gustaría cogerme a una chica guapa, educada, decente, que huela bien. Pero como no puedo conseguir nada de eso, entonces mejor me quedo solo. Y eso es todo lo que puedo decir acerca de esa mujer. Se salió con la suya. Logró hacerme pagar por la cerveza, el cine, la comida y el motel. Además de que la llevé hasta la misma puerta de su sucio cuchitril. Ella se creía muy lista. Nunca me dio la razón en nada. Me arrepiento de corazón por haberle metido la verga a su sucia vagina, y además sin condón. Una vagina que seguramente ha sido penetrada por la mitad de los presos del penal del topo chico.

Nuestra felicidad depende de cosas tan vulnerables como nuestra salud. En cualquier momento cae del cielo un meteorito y te parte en dos. Puede morir alguien que amas o alguien de quien dependes, y ahí termina tu felicidad. A veces no te das cuenta. Todo pende de un hilo. Pero encomiéndate a dios y todo va estar bien. ¿Pero qué mierda estoy escribiendo? Lo que se publica en Facebook es mejor que esto.

Pasan los días y no me viene la gana de escribir. A veces me preocupa, otras veces no. De cualquier forma nunca fui brillante. México no ganó ni una medalla de oro. Tenemos la sangre de los primeros conquistadores de américa. Nos relajamos demasiado. Ahora somos últimos en todo. Pero es que no importa, es que todo da igual. Todo es absurdo. ¿Para qué quieres ser el mejor en algo? Tal vez sea más interesante no servir para nada, no saber hacer nada, ignorar la información. Ciertamente esta impotencia es frustrante. La torpeza me devora. Pero si me he vuelto loco es porque me lo he ganado. Así que no voy a preocuparme por este libraco. Si se va a escribir, se va escribir solo. Claro, por medio de mí. Pero yo sólo soy un conducto de las energías celestiales. Así que voy al baño a cagar y a relajarme un poco, porque esto de escribir no me está gustando.

Parece que todo mundo tiene una vida. Excepto yo. No estoy inspirado y sin embargo estoy aquí. No vengo a decir nada en particular. Me encuentro solo en casa y mi cerebro está fallando como nunca. Sólo me voy a lavar los dientes, lo cual ya es mucho trabajo, e iré a dormir.

Cuando me gana la depresión y siento desfallecer y miro alrededor y todo lo que veo es miseria, pienso, cuando llego a calmar la voz desenfrenada de mi cerebro, que tengo que aguantar, que tengo que seguir, sólo para ver en qué termina todo este asunto, aunque no lo entienda muy bien. Porque creo que después de todo hay una razón por la cual estoy aquí. Mi mamá insiste en que debo operarme otra vez los ojos. Ya lo hice tres veces. Ella piensa que esta vez será la definitiva. Que voy a quedar con los ojos perfectamente alineados. Dice que porque ya terminé mi desarrollo muscular y la cuestión del estrabismo es muscular. Pero yo no quiero volver a pasar por eso. Tal vez en el fondo lo hago porque odio a mis padres y no les quiero dar el gusto de verme bien. Quiero seguir teniendo una excusa para no llevar una vida normal, porque si dios me hizo bizco fue por algo. Así que no voy a operarme. Por más que insistan. Porque así soy feliz. Porque de todos modos ya viví los que debieron ser los años más felices de mi vida así, y no quiero estar bien demasiado tarde.

Me ha costado trabajo y sufrimiento conocer a la gente, pero creo que finalmente he llegado a algunas conclusiones. Los escucho hablar por teléfono en la parte de atrás de mi auto. Lo único que hacen es señalar al próximo al que hay que cortarle la cabeza. Eso entre semana. Los fines de semana prefieren perder la conciencia y escupir incoherencias. Van por ahí con la bandera de ejecutivos. Más bien son ejecutores. Siempre es lo mismo con ellos. Van hablando de cierta persona que no les cae bien. Esa persona no sabe nada del negocio. Y claro, ellos son el no va más de los negocios, ellos merecen un ascenso. Pero los demás son unos ignorantes, unos ladrones y unos corruptos. Así son todos. Van hablando como si yo no existiera. Obviamente yo estoy a favor de lo que ellos están en contra. Pero no importa, porque yo no puedo hablar, yo soy un simple chofer de uber, un ignorante, un pendejo, si así lo quieres llamar, alguien que no merece respeto, alguien que no estudió. Y así va girando el mundo. Ciertamente me ha costado esfuerzo y sufrimiento conocer a las personas. La gente se burla de los desafortunados, se burla de los defectuosos, de los tontos. ¿y saben por qué? Yo lo sé. En el fondo no es por otra cosa que porque ellos también son infelices, aunque tengan una inteligencia superior, aunque estén completos. Saben que tendrán que enfrentar el destino, en el fondo lo saben, pero prefieren destruir a unos cuantos a su paso, tal vez para no sentirse tan solos, para creer que sus vidas no son tan malas al lado de los cajeros del oxxo. Después, cuando terminan de hablar mal de alguien, terminan la llamada y empiezan a hablar mal de la persona con la que estaban hablando mal de otra persona. En ocasiones se lo dicen de frente, pero con indirectas. Todos están mal, excepto nosotros. Esto es una carnicería. El amor existe, pero se ve tan lejano que será mejor seguir pensando que no existe. La gente va hirviendo de furia por las calles. Todos se quedaron con ganas de decir algo ofensivo. Todos se quedaron con ganas de golpear a alguien, de hacer sentir mal a alguien. Y eso los atormenta. Y a la primera de cambio esperan sacar toda su furia, aunque no exista una razón suficientemente justificada. Llevan en el corazón suficiente odio para matar a un ejército, ellos solos, y aún estarían insatisfechos, aún quedarían sedientos de sangre y lamentos. Pero a nadie le importa esto. Todo es egoísmo y veleidad, aunque no sé exactamente lo que significa esa última palabra.

Me estoy quedando solo. Empiezo a ver cómo la gente se aleja en cuanto me conocen. Es que yo tampoco los quiero. Es que no me gusta cómo son. Creo que están todos enajenados con el poder y el dinero. Se han forjado sus nuevas normas, sus nuevos ideales. Nadie puede opinar nada, excepto los que tienen tatuajes. No sé muy bien lo que quiero decir. Cuando uno observa las publicaciones de Facebook uno tiene sentimientos encontrados. A veces es gracioso, pero casi siempre es frustrante, es desalentador ver todo eso. La gente ensalza la libertad de fumar marihuana, tatuarse, tener relaciones sexuales con quien les dé la gana. Pero siempre están atacando al ignorante. Ellos no tienen pruebas tampoco. La gente sólo quiere pisotear a los demás, sentirse superior, a toda costa, y poder ser parte de un élite efímera a la que ellos llaman alta sociedad.

Hay muchas cosas que hacer en este mundo, pero ninguna vale la pena. Lo mejor que puedes hacer es nada. En lugar de leer un libro para saber más y después impresionar a tus amiguitos, no hagas nada, simplemente no hagas nada. Eso te llevará al único conocimiento verdadero. Todo es absurdo. La belleza es absurda. La música, después de un tiempo, deja de ser tan mágica. La vida es un inferno, así de simple. Estamos la mar de asustados. Si tú fueras yo harías lo mismo que yo hago, y viceversa. La ironía es que nadie dice lo que piensa. Hacemos cosas por matar el tiempo. Este libro lo escribo sólo por el miedo que me da no hacer nada y volverme loco. Dicen que uno tiene que usar la mente, leyendo, estudiando, resolviendo ecuaciones y problemas. No queremos que se atrofien nuestras mentes haciendo nada. Me arrepiento de haber tomado drogas, de haber hecho lo que hice, porque ahora estoy loco. Quisiera ser más fuerte. Más inteligente. Quisiera nunca haberme equivocado. Pero tampoco vale la pena. Dicen por ahí que de todas formas nos vamos a morir. Entonces qué es la vida. La vida es esa cosa absurda y deforme que está entre el nacimiento y la muerte. No se puede ser más negativo.

La justicia no está en la apariencia. Está en nuestras emociones. Todo lo que tienes que hacer es esperar. El éxtasis vendrá, de alguna u otra forma, y según la cantidad será el precio que haya que pagar. Placer se paga con dolor. No importa cuál sea la razón de tu felicidad. Puede ser un palacio o puede ser un plato de frijoles, es lo mismo, cuando las circunstancias así lo disponen. Todo se reduce a lo mismo. Puede ser rápido o lento. Más o menos. Pero sin duda hay un balance perfecto en cuanto a eso. Y lo puedes sentir en lo más profundo de tu miseria y en lo más alto de tu euforia. Puedes llegar a sentir cómo los opuestos se besan y hacen el amor, y no lo puedes evitar. Eres esclavo de esos sentimientos sin tregua.

Un pensamiento positivo sería: la vida no tiene sentido. Sólo naces y mueres. Trata de hacer algo en medio.

Es bueno clasificar a las personas en buenas y malas, convenientes y no convenientes. En realidad todos lo hacemos. Por eso estamos solos.

Tengo ideas vagas. Tengo más de una semana sin masturbarme y me siento de maravilla. El único pecado que cometí fue fumar mota. Considero fumar mota un pecado, claro que sí. Estuve 2 días fuera de mí gracias a la mota. No he dicho nada interesante en lo que va de este libro y no creo poder hacerlo. Hay una araña en la escalera que conduce al techo. Cada que paso por ahí destruyo la telaraña, pero vuelve a aparecer. Una vez estaba muy oscuro, no vi la telaraña y quedé enredado y me picó. Una mujer de 27 años originaria y residente de la ciudad de México, que extrañamente apareció en mi lista de contactos, me acaba de eliminar, debido a que se sintió acosada por mis constantes mensajes. No es la primera vez que ocurre eso. Realmente me encuentro molesto. Tengo la conciencia tranquila. Ella pensó que yo era un hombre perfecto, pero en cuanto descubrió mi estrabismo, mis inseguridades, en pocas palabras mis defectos, me dio la espalda. Nunca me gustó su acento capitalino. Habla demasiado despacio para mi gusto. Además tiene pecas, cree que es una gran artista, pero es maestra y prepara sus clases. Yo tengo otro concepto de artista. En primer lugar, las mujeres no pueden ser artistas, lo siento. Sé que se me van a venir todas encima. Pero saben que tengo razón. En segunda, un verdadero artista jamás tiene éxito en la vida. Tiene que morir sin ser descubierto. Todo lo demás es esnobismo. Y así puedo seguir diciendo lo que no es un artista. Por eso mejor diré lo que sí es un artista. Un artista es alguien que no tiene trabajo. Así de simple. Yo trabajo en uber, pero trato de disimular. Por cierto que esta chica chilanga leyó este libro y le gustó. Le gustó tanto que comenzó a tenerme envidia y a tratarme de un modo extraño. Dijo que yo le daba órdenes y que a ella nadie le decía lo que tenía que hacer. Yo creo que ella está malaconsejada por el movimiento lésbico. Todavía la tengo en instagram. Pero ya no voy a hablarle. No cometeré ese error. Ella no me quiere. No soporta tanto genio. No entiende lo que es ser un genio y está completamente ensoberbecida y enajenada con la cultura pop. Un caso perdido, y además una pérdida de tiempo. Por lo que a mí respecta, necesito ciertamente una pareja. Vivo con mis padres, por dios, y además estoy viejo. Pero nadie me quiere, porque soy lo que soy. Porque digo cosas. Mira, para mí las palabras no significan nada. Uno puede decir cualquier cosa, verdad o mentira, a quién carajos le importa. En eso reside la libertad de expresión. Y si yo no puedo decir que las mujeres no pueden ser artistas, entonces estamos jodidos. Y no, no tengo pruebas que acrediten mi declaración. Caso cerrado, maldita sea.

Tengo una necesidad imperiosa de escribir. Tuve una idea. En mi libro puedo hacer y decir lo que se me dé la gana. Otra cosa es que la gente lo compre. Voy a plagiar las mejores frases de la historia. Voy a escribir la obra maestra de la literatura humana. Un compendio de todo lo que hay que saber. No porque yo sea todopoderoso, sino porque el todopoderoso me ha elegido a mí, un pobre chofer de uber. Así es dios. Elige a las personas más humildes para las misiones más importantes. A través de mi historia los extraterrestres podrán conocer el sentimiento de toda la especie humana. El humano es un animal bastante peculiar, porque es el único que no es un animal. La diferencia estriba en que el humano manipula el fuego. Con el fuego vence al resto de las bestias y se distingue de ellas y pasa a formar parte de una categoría divina. De hecho dios hizo el mundo para nosotros, los humanos. Los animales son como las nubes, los ríos, las montañas, los árboles. Son como escenografía. No hay que darles tanta importancia.

Mi madre dice que yo debo operarme los ojos y casarme. Cree que si mis ojos dejan de estar bizcos podré conseguir una mujer que me adore. Y me parece que tiene razón. Pero a estas alturas de la vida yo no quiero una mujer, yo lo que quiero es escribir mi libro, que es la misión que me fue encomendada. La única misión. Tal vez, una vez que haya cumplido la misión, dios me otorgue una mujer virgen, con un coño precioso. Dios me hizo bizco por alguna razón. Para que alguien escriba cosas bellas necesita sufrir. Tienes que ver las cosas desde otra perspectiva. Tal vez dios, una vez cumplida mi misión, me mate. Es capaz de hacer semejante cosa. Está bien, mientras me ponga en una constelación, ahí donde no llegan las impurezas. Por lo pronto, todos parecen tener diversión en los burdeles y billares, excepto yo. Yo tengo que encerrarme en mi cuarto con mi mente. Ni siquiera leo libros. No sé nada. Soy un ignorante. Muy apenas puedo escribir estas letras, gracias al autocorrector. Cuando estoy trabajando en el uber, a veces me siento tan abatido. Por ahí en algún semáforo, con la mirada perdida entre los autos y los baches y la suciedad, totalmente desgraciado, no puedo ni pensar nada, sólo me pregunto qué demonios hago ahí. ¿a dónde va toda esa gente atormentada? Corren desesperadamente a refugiarse en la bebida los viernes por la tarde. Y no tienen esperanza alguna que no sea prenderse a la botella. Pero yo no tengo ni siquiera eso. Y soy la persona más miserable sobre la faz de la tierra. Entonces me pongo a pensar en lo que ha sido de mi vida. Por ejemplo, cuando tomé hongos en la sierra de Oaxaca. De esa experiencia sólo recuerdo una moto que pasó haciendo mucho ruido frente a mí. Todo lo demás es borroso. Supongo que los indígenas me prepararon en un ritual, pero a mí me importó una mierda. Me dieron sus brebajes, me hechizaron con su brujería, y me echaron al mundo de una patada en el culo. Y ellos se quedaron ahí, con sus vidas sencillas. Con sus tazas de café negro y sus camas elaboradas con publicidad electoral.

No quiero conocer el mundo. Es demasiado artificial y peligroso a la vez. No vale la pena. Necesitas un pasaporte y una tarjeta de crédito. ¿Qué aventura hay en ello? No quiero volver a dormir en una cama de hostal infestada de pulgas. No me apetece. Gastar 700 pesos para pasar la noche en una habitación húmeda y con olor a pedos no tiene nada de bueno. Dime lo que quieras, pero eso es lo que yo puedo conseguir. No estoy criticando a nadie. Sólo hablo de mi experiencia de conocer el mundo. Malditas habitaciones para 20 personas con baño compartido, es inhumano. Algunas personas ni siquiera sospechan que exista algo así, pero hay que verlo. Y a eso le llaman turismo, o no sé qué. Cuando llegas a esos lugares estás a medio paso de pasar las noches en la calle. Y no es nada más un decir. Es que es verdad. Con lo que cobran los malditos, es mejor quedarse en la calle, y con lo que ahorras te alcanza para un buen almuerzo. En uno de esos lugares conocí al amor de mi vida. Fue en parís. Después la perseguí por toda Europa. La chica estaba asustada. Y es que yo hago eso con las mujeres. Termino por acosarlas. Ellas prefieren desaparecer para siempre de mi vista. Les resulto repugnante.

Por el momento te has resignado a que las mujeres estén fuera de tu alcance. Simplemente no son para ti. Tal vez cuando te hagas famoso y tengas algo de dinero, ellas solas se acerquen a ti. No digo que las mujeres sean malas, ni que yo sea malo o bueno, o lo que sea. Las cosas son así simplemente. La especie tiene que mejorar. Y rechazar a un bizco como pareja para aparearse es como un reflejo del instinto. La naturaleza se encarga de que las personas mejor dotadas sean las que procreen mayor número de crías. Lamentablemente los feos también nos reproducimos. Pero dicen por ahí que de lo bueno poco, y es por eso que los seres más desarrollados e inteligentes tienen pocos hijos, pero qué hijos, qué bellas criaturas. No sé lo que digo. Estoy cansado. No he dormido bien últimamente. Por la mañana corrí 10 kilómetros y por poco pierdo la vida. Juan Gabriel se murió hace unos días y mis padres están viendo su homenaje a todo volumen.

No sé ustedes pero yo vivo por la ansiedad de ver el próximo juego de beisbol, el próximo juego de futbol, el próximo huracán en la ciudad. La última nevada en la ciudad de Monterrey fue en 1967. Yo no había nacido. Todos los años, el 9 de enero, pasan las mismas imágenes en los noticiarios de la ciudad, recordando la famosa nevada. Ya me las sé de memoria. Mamá me cuenta que en efecto, nevó, y nevó bastante. Un día antes hacía frío. No anunciaron nada en la tele ni en el radio. Simplemente nevó. Amaneció todo vestido de blanco. Cada año es menos probable que ocurra algo semejante. Por el calentamiento global. Yo vivo por el café y los panes tostados con nutella en la mañana. Me motiva el próximo clásico entre tigres y rayados. No hay nada más en mi vida. Es triste, pero no soy el único. Me gustaría ser un aventurero. Me gustaría andar en las colonias africanas, pero eso ya no existe. También vivo para escribir este libro, pero sinceramente, nadie va querer editar ni mucho menos vender las atrocidades que yo escribo. Las cosas que yo digo son para muchos estúpidas. Podrían causar demasiada polémica, no lo sé. La gente está muy desacostumbrada a la verdad. En cuanto dices una verdad todos alrededor cambian de semblante, como si te hubieses convertido en el enemigo público número uno, y no te perdonan, te dejan de hablar, y para siempre. No están dispuestos a soportar a un individuo tan negativo. Te dicen que absorbes sus energías, que eres un vampiro, que estás maldito, que estás salado, que no pueden tolerarte y se van. Y ni siquiera piensan que lo que en realidad les molesta es la verdad. Ellos creen que simplemente eres un ser malintencionado. Ellos creen que ensucias la belleza de la vida con tu pesimismo. Y entonces se alejan a su burbuja de falsedad y banalidad, y son felices, increíblemente, lejos, muy lejos de la verdad, que soy yo. Es por eso que la verdad está en peligro de extinción. La han matado. Es el enemigo número uno. Todos están confabulados en contra de la verdad. ¿Por qué? Pues porque así merece ser tratada la verdad. La verdad es cruel y si dejas que se meta en tu cabeza te va a destruir. Así de sencillo.

Y cuando pierde tu equipo favorito de futbol o de cualquier deporte, lloras desconsoladamente como un imbécil, y está bien, no te avergüences por eso. Algunos dirán: miren a estos idiotas llorando por algo que no está en sus manos. Los que ganan y pierden son los jugadores. Los jugadores de todos modos cobran sus millones, ganen o pierdan. Y se sienten superiores por decir eso. Como si sus vidas fueran la hostia. Se sienten la gran cosa porque viajan como idiotas por el mundo con su pasaporte. Vamos, eso no tiene nada de interesante. Debería de darte vergüenza. La vida de todos modos es una mierda. A algunos, lo único que nos queda es celebrar las victorias ajenas y entristecernos con las derrotas ajenas, porque estamos atrapados en estos cuerpos de mierda, que más parecen una prisión. No podemos hacer nada por nosotros mismos, así que soñamos con poder ser futbolistas profesionales en nuestra próxima vida, porque en esta ya no se pudo. Y somos feos, y nos vemos como retrasados cuando lloramos. Somos retrasados. Así nos tocó vivir, no deberíamos de avergonzarnos por ello. Y a los que nos critican por llorar y por apasionarnos por el futbol espero que sus vidas vayan de maravilla, espero que sigan teniendo muchos éxitos alrededor del mundo, idiotas. A final de cuentas nada importa. Uno puede decir lo que quiera. Nadie debería de tomárselo en serio, son sólo palabras vacías. El país seguirá siendo una mierda hasta el último día y nadie podrá hacer nada por cambiarlo. Las leyes están mal, las autoridades están mal, las injusticias a la orden del día, y la vida sigue, y es demasiado agobiante. Todos estamos en contra de todos. Somos incapaces de reconocer al líder, porque nos da envidia el ser superior.

Alguna vez conocí a un canadiense en un bar de monterrey. Era un viejo ya entrado en años. Decía que su cultura era superior a la nuestra, porque nosotros tiramos basura en la calle. Entonces le respondí en inglés: love it or leave it. El tipo se quedó estupefacto. ¿qué demonios haces aquí? Pedazo de mierda. Vete a tu cultura superior, a disfrutar de tus calles limpias y deja de burlarte de nosotros y de regodearte de tu superioridad cuando caminas por las calles y ves a todos hacia abajo. Ni tus calles limpias ni tu historia ni tu dinero ni tu poder ni tu maldita estatura podrán librarte de la muerte, bastardo.

El sistema te jode. Pero te jode porque la gente usa el sistema para joderte. Yo uso el sistema para sobrevivir. No me gusta usarlo para joder a los demás. Ya me suspendieron un día por los múltiples reportes negativos de los pasajeros de uber. Mala conducción, auto sucio, ruta inconveniente, desconocimiento de la ciudad, mala actitud, etcétera. La gente está a un clic de joderte. Los de uber les ponen todo el abanico de posibilidades, y ellos eligen. Les gusta ponerme mala conducción. Me vale verga la verdad. Yo sé que hago bien mi trabajo. Sé que me equivoco como cualquiera puede hacerlo. Sé que los que califican mal son unos puñetas poseídos por el sistema. Mira que interponer una queja ante uber para que le llamen la atención al chofer. ¿qué fue lo que no te gustó? Marica de mierda. ¿manejo muy brusco, di la vuelta muy recio? ¿pasé por las boyas o por los baches? Cabrón. La ciudad está llena de baches, la ciudad está llena de gente que maneja mal. Tienes que manejar mal. Lo malo es bueno y lo bueno es malo. Así es la conducción en esta ciudad de mierda. Si no lo entiendes es que eres un idiota. Pero ese es el sistema. Tienes que alinearte. Tienes que ser un idiota. Tienes que estar limpio, preocupado, dispuesto, metido cien por ciento en el trabajo, te están vigilando y te están vigilando a través de la gente que está vigilada, pero no lo entienden, tienen el cerebro lavado, le sirven a la bestia sin darse cuenta. Se aseguran a través de esos mecanismos y a través de sus fieles guardianes de que estás haciendo las cosas exactamente como ellos las piden, y de que no estás pensando por ti mismo. Es más, si se te ocurre hacer un comentario en contra del sistema los idiotas pueden denunciarte, sin darse cuenta que se están haciendo daño a ellos mismos. Podemos todos juntos vencer al sistema, pero tenemos que confiar en la gente de verdad. Podemos hacer las carreras de uber sin iniciar el sistema, y me la pagas por fuera, te hago un descuento si quieres, y ya no le tenemos que dar nada a los bribones de uber. Pero la gente no confía en ti, confía más en uber, en el sistema. Creen que les vas a cobrar de más. Están enajenados, están completamente equivocados y piensan que están completamente en lo correcto. Están alimentando a la bestia y sembrando discordia. Son esclavos y esclavizan al resto con su esclavitud.

Hace unos 10 años conocí a un brujo o chamán, en san cristobal. Tal vez sólo quería que le pagara las cervezas. Me dijo algunas cosas que se grabaron en mi mente y que siempre me tranquilizan en los momentos difíciles. “sólo recuerda que todo es vibra” “a ti hay mucha gente que te tiene envidia” “Vas a lograrlo” yo no sabía exactamente qué, pero me gustaba la seguridad con que lo decía. “disfruta este momento porque vienen tiempos difíciles” “Tú no quieres nada” (referente a los bienes materiales) “no más no te vayas a creer Jesus de Nazaret”. Recuerdo todas esas frases de él y sólo lo conocí por unas cuantas horas. Y podría citar varias más. Todo es vibra, quiere decir que si me siento mal es porque la gente me tira mala vibra, me envidia, me odia, por cualquier cosa, no importa la razón. Al menos así lo interpreto yo. Entonces cuando viene la desesperación recuerdo eso y digo: debo sentirme así por las vibras. Se cumplió la profecía de que venían tiempos más difíciles. En efecto, a veces tengo complejo de Jesús. Quiero ser perfecto, no cometer ningún pecado, cuando tomo drogas me siento impuro, quiero ser virtuoso en exceso, además mi cuerpo es así, muy sensible a las cosas malas. Siento el peligro, las malas vibras, los ambientes demoniacos. Pero debo entender que soy un simple humano, imperfecto y pecador. La frase “tú no quieres nada” me ha ayudado en la relación con mis padres. Entre menos pida de ellos, menos poder ejercen sobre mí. Es la única manera de sobrevivir. Pero como yo no puedo valerme por mí mismo, tengo que tomar lo menos posible de ellos, y de todos modos tendré problemas con ellos, pero serán más llevaderos. Tenía que mencionar a ese brujo o chamán de nombre Julio. Él me dijo que yo sería como un Julio Cortazar. No me gusta su literatura pero tampoco me molestaría tener su fama.

Yo soy un chico trastornado. La bebida me ha provocado dos ataques. Desmayos repentinos. Desesperación absoluta. Pérdida de conciencia de un momento a otro. Convulsiones. No me fui a checar con el doctor, y supongo que no estoy del todo bien. Supongo que a eso se refería Julio con los tiempos difíciles. Aunque ya pasaron algunos años de esos dos episodios, todavía regresan los fantasmas y me paralizan. Sé que algo se perdió con esos desmayos, pero tengo que seguir, tengo que pensar que eso tenía que pasar. Era mi destino, mi cruel destino. Ahora hay veces que duermo mucho, hay veces que no duermo nada, hay veces que no como o que como mucho. Hay días que soy brillante y hay días que soy un idiota. Así son las cosas. Vivo en los extremos. Estoy trastornado. Soy un puto artista.

Otra frase de Julio: “tú no dejes de hablar”. Seguir ese consejo me ha servido para sobrevivir en este mundo. Yo solía quedarme callado. Cuando mis hermanos o mis padres me injuriaban y me atacaban yo permanecía callado y ponía la otra mejilla. Pero desde que empecé a hablar he sentido un alivio. Siempre trato de decir todo lo que pienso. Es mejor afuera que adentro, sobre todo en mi caso. Estuve reprimido por muchos años. Cuando uno puede sacar toda la mierda que lleva dentro es maravilloso. Ahora sé que tengo que decirlo todo. No me quedo con nada. Y lo que hago la mayor parte del tiempo es quejarme. Los únicos que escuchan mis quejas son mis padres. Así que ya los tengo hartos. Pero tengo que desahogarme. Tengo que sacar toda la mierda, porque si se queda dentro me envenena.

Mi hija es un chimpancé, sólo come bananos. Julio era un indio coleto a mucha honra. Yo necesito al mundo y el mundo me necesita a mí. Los postulados de este libro no los puedo ejecutar yo, sino la humanidad conjunta. Falta que crean en mí. Lo más seguro es que todo siga igual. Me la trae floja. A veces creo que ya me estoy poniendo muy soberbio. No me hagan mucho caso. Cuando sea famoso no sabré que hacer con mi fortuna y es probable que me pierda. Yo sólo quiero seguir mi vida sencilla, sin atender asuntos legales. Irónicamente estudié leyes.

Más bien puedo decir que el mundo está en mi contra, porque yo tengo la razón y ellos son estúpidos. Todo aquel que esté en desacuerdo con mis opiniones es un idiota. Y es por eso que el mundo está jodido. Por esa gente sin capacidad para pensar por sí mismos. El mundo no necesita gobierno. Lo que necesita es que cada quien se sepa gobernar a sí mismo. Que cada quien haga lo necesario para sobrevivir y que ayude a los demás en la medida de lo posible. No se necesita tanto aparato.

En el fondo de mi alma deseo que estados unidos destruya México. Qué México deje de existir como país. Que se convierta sólo en un recuerdo. Jamás defendería a mi país. Mi país no ha hecho nada por mí. Nunca lucharía a muerte por ninguna causa, menos por la causa de México. Si Donald trump quiere acabar con nosotros, que lo haga. Me importa una mierda Donald trump. No soy su partidario. Por mí que lo cuelguen. De cierta forma me gusta que hable tanto de mi país. Eso nos da importancia en el mundo. Que el país más poderoso del mundo quiera declararnos la guerra es un honor y es mucho más divertido que cualquier día a día en este asqueroso país.

Estudié leyes no sé por qué. Creo que me obligaron mis padres, pero ellos siguen diciendo que no fue así. Yo no quería estudiar nada. Yo sólo quería escribir. Andar en la aventura y escribir. Pero todo salió mal. Estudié derecho. Después mis aventuras fueron una mierda y mis sueños se esfumaron. Dice mi madre que tomé alguna droga que me quemó el cerebro. Mi cerebro ya venía mal. Desde que estoy bizco te puedes dar cuenta que algo no estaba bien. Y vine a este mundo bizco y bizco me iré. No tiene nada que ver con las drogas. Las drogas son mala, y probablemente más malas para mí que para el resto, pero si no aguantas las drogas es que algo andaba mal desde el principio. Por consiguiente yo no tengo la culpa de ser un imbécil y no poder mantener ni un trabajo. Siguen las malas calificaciones y los comentarios negativos de mi servicio en uber. Pronto seré dado de baja. Mamá dice que en cuanto me corran tendré que irme de la casa, que ya no tengo cabida aquí. Voy a tomarle la palabra. Y además le voy a dejar el carro y el dinero que tengo en la cuenta bancaria. Se la pasan reprochándome que no hice lo que ellos querían y que por eso estoy así. Pero voy a hacer las cosas a mi manera y voy a triunfar, lo sé.

En uber me maltratan mucho. Los chavales que se suben se burlan de mí, tal como yo solía hacerlo con el chofer del transporte escolar, don pepe. La otra vez bajé a unos chavos que iban tomando y le subían mucho al radio y querían el cable auxiliar y me hablaban con maldiciones. Me dijeron: tu servicio está de la verga. Y yo: si no les gusta pues se bajan. Y me orillé y se bajaron los muy bastardos borrachines. El sistema no entiende sentimientos. Tienes que seguir el orden de las cosas como un robot. Presionar el botón cuando lo tienes que presionar, como un tremendo idiota.

En Facebook sólo veo odio y gente odiosa disfrazada de buena onda y respeto y tolerancia, igualdad, fraternidad, libertad y toda esa mierda. La gente gusta herirse. Eso es todo lo que puede verse.

Cuando venía de la casa de mi hermano, que está pegada a la de mis padres, donde vivo yo, en ese pequeño espacio de tiempo me tocó ver un avión. Los aviones casi no pasan tan cerca de mi casa. Este pasó lo más cerca que se podía. Quizás iba al aeropuerto que está a las afueras de la ciudad. Me dio la impresión de que se dirigía hacia un lugar especial o llevaba a alguien especial. Quizás el amor de mi vida. Iba en dirección al norte. Hacia algún lugar de los estados unidos. Muy cerca de Monterrey. Quizás ese avión es un presagio. Ahí van todos mis pensamientos hacia una persona que se encuentra lejos, esperando que sea el tiempo, que será necesariamente, en algún momento de la vida. Un amor que ha sido creado y puesto en el lugar al que estás destinado. Es una historia esperando ser escrita. Y el avión es su símbolo. Símbolo de mis pensamientos perdidos en el espacio. Los cuales nunca llegan a su destino, aunque podría ocurrir el milagro. Fui peregrino es España. Llegué al camino sin haberlo buscado, sin saber de su existencia, sin estar preparado. Un peregrino es un pobre caminante con tarjeta de crédito. Fumas y tomas todo el día. Comes hasta indigestarte. Bueno, esa es mi experiencia. Sólo quieres sobrevivir, pero te cuesta bastante dinero. Algunas buenas personas se apiadan de ti en el camino y te dan de comer, asilo gratis o cosas por el estilo. Todo eso está inspirado en la iglesia. El ambiente que de paz que existe en esos caminos es gracias a la iglesia. Todo se trata del espíritu santo. Pero nosotros no lo entendíamos así. Creíamos que era la naturaleza o cualquier otra cosa. De hecho nunca entramos a una iglesia. Y no nos dimos cuenta que todo aquello existía gracias a la iglesia. Nos gustaba el camino. Los pueblos, la gente, pero no íbamos a misa, nunca oramos, nunca bendecimos los alimentos. Tal vez intentamos discutir la idea de dios, pero no llegamos a nada. Al final terminamos decepcionados, como todo en la vida, y volvimos a nuestras vidas en la ciudad o donde fuera y se acabó la magia. No sé por qué estábamos tan tristes esa noche. Fue la última vez que la vi. Le dijimos adiós a Clemente. Ella y los dos alemanes nos fuimos a un bar. Yo me despedí al llegar. Me sentía tan mal, tan derrotado. Tal vez ella estaba más triste que yo, pero nunca me abandonó. Ella quería estar conmigo, pero no sabía cómo, porque yo no dejaba de hablar de la austriaca que no me quería. Por eso paso mis días manejando uber, esperando el próximo juego de futbol, futbol americano, beisbol, me ilusiono con cualquier idiotez. Después juego a los videojuegos con mi hermano y fumamos pequeñas motitas de mota. Podríamos estar en la selva sobreviviendo como salvajes, llevando una vida sencilla, cero artificios, cero Facebook, cero comida enlatada, esto y aquello. Pero nada vale la pena. Puedo ver sus fotos por instagram. Hice una cuenta sólo para que ella me aceptara. A veces le da like a mis fotos y cosas. Pero se va alejando. Ella estaba enamorada de mí. Cuando la contacté después de esa noche triste, un mes después, tal vez, cuando conseguí su Facebook, ella me prometió que se casaría conmigo, pero se le olvidó. A mí no se me olvidó. Yo pienso en ella día y noche. Todo lo que hago me pregunto si ella estará observando de alguna manera. Y me pongo a platicar con ella cuando manejo por las carreteras y me imagino que ella va sentada a mi lado. Supongo que estaríamos tristes de estar juntos, pero poco a poco nos pondríamos contentos y haríamos cosas juntos, como comer y caminar, volveríamos a estar tristes, nos separaríamos, volveríamos a estar juntos, volveríamos a estar tristes, porque la vida es triste, y yo se lo explicaría a ella y ella lo entendería, porque tal vez de antemano lo sabría y nos reiríamos de la muerte y de la vida, mientras pudiéramos. El trabajo de uber es tan malo que te pagan dos mil pesos si logras meter a alguien a su trampa. Tienen que pagarte dos mil pesos para que hables bien de ellos. De otro modo nadie lo haría, porque es una mierda y un engaño, y ellos lo saben. Muy pronto te darás cuenta que eres sólo un obrero construyendo una imperio en el cual nunca serás bienvenido. Un desafortunado del que se aprovechan. Pero podría ser peor, siempre podría ser peor. Eso me lo dijo Oscar. Un señor que conocí en el casino. Me enseñó algo de las carreras de caballos. Y platicábamos de la vida. Pero nunca le dije que yo tenía una hija. Él siempre respetó eso. Nunca se metió en mi vida privada y yo nunca lo hice en la suya. Teníamos como un código implícito. Podíamos platicar de cualquier cosa que no fuera personal. Todo estaba de maravilla. Él decía frases célebres. La última vez que lo vi fue antes de irme a España. Nuestra amistad estaba en su punto más alto. Me recomendó una serie de cosas para mi viaje a Europa, pero no seguí ninguna. Después me arrepentí de no haberle hecho caso. Pero él me entendía. Supongo que sabía que yo no seguiría ninguno de sus consejos. Sólo aquellas últimas palabras que me dijo en el estacionamiento del casino, mientras la noche caía dramáticamente: “pórtate mal” y se fue con su sonrisa chimuela y su cigarrillo a perderse en la inexistencia.

La felicidad no consiste en hacer lo que uno quiere, sino en que los demás hagan lo que uno quiere.

Me pregunto cómo se puede vivir sin quejarse. Tienes que saber que no eres tú el que está mal, sino el mundo. El mundo te hará creer lo contrario, precisamente porque está mal. Es lo que le decía hoy a una gorda que se subió a mi uber.

Después se subió un puñetas que creía que el ataque a las torres gemelas realmente lo habían hecho los musulmanes. No logré hacerle entender que las torres gemelas fueron derribadas con explosivos. Los aviones no iban tripulados. Los manejaban por control remoto. Pero él decía que los musulmanes estaban entrenados para matar desde el nacimiento. Yo le decía que lo de las torres gemelas fue una actuación. Todos los que salieron ese día en la tele eran actores. Las víctimas que saltaban de las torres gemelas eran muñecos. Todo fue una farsa para enajenar al mundo, para hacernos creer que ellos son los buenos y los musulmanes los malos. Pero en realidad querían ir por el petróleo y además la guerra es un negocio, y convenía tener un motivo para hacerla, como no encontrar ninguno, tiraron las torres gemelas, las cuales ya estaban a punto de quedar inservibles, por lo cual de todos modos debían demolerlas y de paso deshacerse de unos cuantos mexicanos que trabajaban en la torre a esas horas de la mañana. El tipo era un idiota. Estaba convencido de poseer la razón. Igual que las radicales feministas súper-violentas. Me pidió chicles al iniciar el viaje, con eso te digo todo. Me dijo que al principio todos los uber traían agüitas y golosinas. Yo le contesté, antes de que pudiera seguir: “ýo nunca traje esas mierdas. Se me hace demasiado poco lo que gano como para además estar repartiendo golosinas a los imbéciles de los pasajeros”.

Tengo un hermano mayor. Ustedes dirán que soy un intolerante, pero creo que está poseído por el diablo. Está lleno de odio y todo lo que sale de él es odio. Pero no es que él sea así. Él es una buena persona, dentro de lo que cabe. Lo que ocurre es que es adicto a la cocaína. Yo también he probado la cocaína. La conozco bien. Es una droga divertida. No lo niego. Pero la forma en que él la utiliza es triste. Lo he visto con el rabo parado después de varias parrandas, suplicando perdón divino, arrepentido de sus malos actos, jurando no volverlo a hacer jamás. Pero vuelve, vuelve con una facilidad. Y es terrible verlo con el síndrome de abstinencia. Dice que cuando no se droga también se siente mal, pero no sabe que se trata del síndrome de abstinencia, de que ya es un adicto. Cuando usa la sustancia no puede ni hablar. Es triste verlo así. A mí me afecta porque es mi único amigo y además vive prácticamente en la misma casa que yo. Es mi vecino de al lado. Y también vive debajo de mi casa. Constantemente me habla y me invita a jugar videojuegos. El muy tonto juega videojuegos mientras consume cocaína. Y también consume marihuana. Yo lo acompaño hasta donde puedo. No voy a negar que a veces me quedo con él hasta el amanecer. Pero digamos que yo no puedo soportar demasiado. Cuando me pega la resaca, me pega hasta los huesos y no se me olvida, y es difícil que vuelva a lo mismo, aunque lo he hecho, algunas veces. Pero la voluntad de mi hermano, su palabra, sobre todo cuando se trata de eso, no puede ser tomada en serio. Es una verdadera lástima. Pero es mi hermano y lo quiero. Cuando voy en la mañana, yo descansado, después de haber dormido mis 8 horas, entro a su casa y huele a mierda, literalmente mierda, cigarro, todo eso, tirado, trato de animarlo, trato de ayudarlo a pasar por eso, pero él está lleno de odio hacia todo. Le gusta hacerse daño, y eso no está mal. El problema es que le gusta tirar mierda a los demás, y eso sí conmigo no se puede. Su esposa ya lo sabe. Conmigo no se juega. A mí no me vas a venir a decir cómo viva mi vida. Puedo sentir sus malas vibras. Me juzgan por lo que digo y por lo que hago, porque vivo con mis padres, porque no me drogo como ellos, piensan que yo los juzgo. A mí me importa una mierda que hagan lo que quieran. Así de sencillo. Pero no me vengan con mamadas. Si vas a estar así mejor no me hables para jugar videojuegos, no me invites a tus fiestas que terminan a las diez de la mañana, todavía metiéndote pase. No quiero saber nada de eso, no es para mí. Espero que lo disfrutes y si te estás jodiendo a ti no me jodas a mí y ya está. Yo soy un santo si así lo quieres ver. Yo no tengo tatuajes y estoy en contra de la droga y de los homosexuales. Pienso que esas cosas son malas. Pienso que tú eres malo. Y si no estás de acuerdo con mis opiniones está bien. Yo puedo estar solo. No me molesta.

Hoy sucedió algo increíble mientras prestaba mi servicio como uber. Se subió está señora con sus 4 hijos pequeños y me pidió que la llevara a un supermercado. Entramos al estacionamiento y estaba esa máquina que te da el boleto para cobrarte según el tiempo que pases en el estacionamiento. Tomé el boleto, sabedor de que hay 10 o 15 minutos de tolerancia. Nunca me habían cobrado. Dejé a los pasajeros. Me entró un nuevo pedido al celular. Pero está vez, a la salida, todo era tan extraño. Había una fulana adentro de una caseta asquerosa. Le di el boleto y me dijo que eran 5 pesos. Yo le dije: pero cómo me vas a cobrar si voy de entrada por salida. Ella me contestó: aquí no hay tolerancia, son 5 pesos. Le dije que estaba trabajando, que era de uber. Ella me respondió que ella también estaba trabajando. La muy puta. Le dije que abriera la puta puerta, que no le iba dar nada. Me dio la espalda. Entonces saqué los cinco pesos y se los di. Se los iba a aventar en la puta cara, pero no me atreví. Tenía que ir a recoger a un nuevo cliente. Quizás era peor ponerme a discutir. Salí de ahí y me dirigí a recoger al nuevo pasajero. Antes de llegar fui alcanzado por la parte de atrás por un taxista. Fue algo leve pero no me quería ir así. Le pregunté que cómo nos arreglábamos. Él dijo que le habláramos al seguro. Está bien, le dije. No me iba ir así nada más con mi golpe. Tenía que desquitarme de alguna forma, por lo que me hizo la puta del boleto de estacionamiento y por esto. Aunque el taxista era finísima persona. En realidad nos hicimos amigos y hasta nos dimos la mano al final. Platicamos de cosas y hubo buena onda. Lo del percance no hubiera sucedido de no ser por la puta del estacionamiento. Pero eso no va quitarme el sueño, eso no me va quitar mi buen humor. Voy a denunciar a esos hijos de puta. Voy a encontrar la forma de acabar con esa mierda. La vida está llena de mierda, es el sistema.

Ya parece que oigo a los lectores de este libro decir “esto no es nada nuevo”. Por eso prefiero insultarlos de antemano. ¿qué es lo que esperan que se escriba en estos tiempos? Cualquiera puede decir “esto no es nada nuevo” o “esto ya se había dicho” y es difícil convencerlos. Por eso los insulto, porque no saben reconocer el verdadero genio y la valentía de un escritor que se arriesga a decir cualquier cosa. Siempre vas a encontrar esos obstáculos. Como se trata de complacer al público, entonces tienes que chuparles las bolas, pero no, no señor, no lo voy a hacer. En lugar de eso diré la verdad. Todos los que tengan algo en contra de este libro son unos pazguatos.

Me revientan las bolas los doctores. A mamá le recetaron diazepam. Comenzó a tomarlo por las noches, para descansar mejor. Pero creo que se emocionó, le gustó demasiado y empezó a tomarlo a todas horas. Pronto se convirtió en un monstruo. Una vez papá tuvo que hacerla vomitar porque había consumido demasiadas pastillas. Se quedaba tirada en la cama y nos insultaba a mí y a papá como poseída por el demonio. Yo también probé ese medicamento. Creo que es maligno. Creo que ni siquiera debería de existir, mucho menos ser legal, y todavía menos que te lo recete un doctor sabiendo sus peligros. Es una droga potente, que te puede matar, te puede dejar inconsciente, puede convertirte en un asesino o en un ladrón. Puede acarrearte bastantes problemas. Y cualquiera puede caer en sus garras. Solo tienes que ir a la farmacia por ella. Si lo ves fríamente, todas esas drogas que encuentras en la farmacia son productos comerciales, como cualquier otro, y tienen que venderse, como cualquier otro, cueste lo que cueste, sin importar nada.

En lugar de escribir cosas en Facebook, haz un libro. Ellos no tolerarían esa frase. La mayoría de las cosas que digas provocarán resentimiento. Es ofensivo decir una verdad en medio de tantas tonterías. En cambio si ellos vienen a leer tu libro, tendrán que perdonarte todo lo que digas. En Facebook uno no puede decir muchas cosas. Sin embargo se dicen muchas cosas. Todas ellas intrascendentes. Lo que yo digo tiene que ser encuadernado, para que así adquiera una categoría más alta. Pero qué dirían de mí si pongo estas mamadas en Facebook. Me linchan. Me maldicen y me conjuran lo peor. No podría soportarlo. En cambio, este libro, si llega a ser un verdadero libro, lo leerán como mucho 20 personas en el mundo. Eso lo reviste de cierto misterio.

El estadio azteca parece una granja con todos esos techos. Lo remodelaron y quedó un mierdero. A los chilangos habría que someterlos. Son una raza inferior que se cree superior. Tienen demasiada autoestima para estar tan feos. Su ciudad sólo es grande porque es el único lugar que el estúpido gobierno puede tener en buenas condiciones. Ahí va a dar el dinero de todo el país. Y ellos lo usan en ellos. Eso es lo que hacen. Quieren tener una ciudad bonita y gastan millones a lo pendejo y dejan sin comer al resto del país. Porque ellos parten y reparten los impuestos de todos los mexicanos. La concha de tu madre. Y si nosotros producimos más debemos tener más. Y de hecho lo tenemos. Pero deberíamos de tener aún más y vivir aún mejor porque trabajamos más que ellos. También hay que quitar de ahí al gobierno corrupto de nuevo león. Porque podríamos estar mucho mejor. Qué son todos esos baches. El precio de la gasolina. Vamos a separarnos de México y hacer las cosas bien. Los chilangos ejercen un gobierno centralista. Sólo ven por el crecimiento de su malparida ciudad. Su ciudad para aquí y su ciudad para allá. Están embelesados con su puta ciudad y se masturban pensando en ello. Sólo quieren que crezca más y más. Quieren vivir en la ciudad más grande del mundo. Pero si es una porquería. Permítannos hacer una ciudad de verdad, en monterrey. Y un campo de verdad en el resto de nuevo león. Sólo queremos estar solos. Ustedes se quedan con su pedazo de tierra. Nosotros con el nuestro. Y a ver cómo nos va. No queremos nada de lo que ustedes tienen. No queremos comer insectos. No nos interesan sus volcanes. Tampoco sus playas. Tenemos una frontera en el norte. A través de 50 km podemos negociar con los bolillos. No hacen falta 4mil kilómetros. Podemos ser un país independiente. Claro, le tenemos miedo al ejército nacional. Y por qué habrían de ejercer la violencia. Si no estamos perjudicando a nadie. No nos sentimos mexicanos y ya. A la mierda con todo eso. México es el país más injusto del mundo. Es el país más inhumano, con la gente más cruel y prepotente. No queremos pertenecer a esa porquería. Y por qué eso les habría de molestar. Podemos componer un maldito himno con el acordeón. Podemos tener todo como un país. Y por qué alguien habría de oponerse, si la soberanía reside en nosotros. Eso quiere decir que se hace la voluntad del pueblo, así de simple y el pueblo ya no quiere estar bajo el yugo de los chilangos. ¿Qué son los chilangos? Un montón de idiotas prepotentes que se crees superiores al resto del país. Pero no lo son. Sólo son malvados, y no tenemos por qué rendirnos a su estúpida maldad, porque eso es lo que es. No tienen chiste. No hay una razón lógica para que ellos tengan subsidios, para que ellos, por el simple hecho de vivir en la ciudad gocen de privilegios especiales. Nosotros también somos una gran ciudad, y merecemos calles pavimentadas decentemente. Un sueldo justo por lo que trabajamos. ¿Le estamos pagando a esos hijos de puta sólo porque tienen armas? ¿no se supone que el que no trabaja no come? Hagamos un maldito referéndum en nuevo león. Hagamos algo a la mierda. No podemos seguir así. ¿Si todos queremos un nuevo león constituido como un país independiente, por qué no tenerlo? ¿Por miedo a Peña Nieto, el mayor asesino de la historia? ¿Por miedo al ejercito nacional? ¿Por qué habrían de actuar contra el pueblo mexicano, si es el pueblo mexicano su patrón? Nosotros simplemente preferimos administrarnos a nosotros mismos. No necesitamos que nos administren unos asesinos que hacen de la ley lo que les place, aunque no esté fundamentado en un derecho natural. No necesitamos un ejército para ser un país. No necesitamos pelear siquiera. Es nuestra tierra y queremos vivir aquí. No tenemos que pagarle tributo a ningún ejército perdedor. ¿Van a venir a asesinarnos por qué queremos vivir en paz? Que dios los bendiga. Será muy difícil hacerlos entender, a todos los habitantes de esa ciudad, los gobernantes y el país entero. Sólo quiero estar en paz, en mi tierra, sin que nadie me obligue por la fuerza militar a pagar impuestos a alguien que los va usar para su propio beneficio, o para su ciudad solamente, para que se vea bonita.

Se suben a mi uber todos los días muchos chilangos. Todos me revientan las bolas. Uno dijo una vez que Monterrey era un rancho o algo así. Debí haberle dicho que si no le gustaba que se fuera a vivir a la ciudad de México. Nadie lo obliga a vivir aquí si no le parece. Claro, el muy pendejo vivía en Apodaca. Ese no es mi problema. Apodaca, aunque es parte del área metropolitana, es una mierda, de hecho todo es una mierda. Así está por culpa del gobierno federal. De todos modos vienen a vivir aquí. Debe haber alguna razón. Tenemos en Monterrey el edificio más alto del país. Lo que pasa es lo que ya les platiqué. Si hay rezago en Nuevo León se debe a que pertenecemos al mierdero país de México, con el cual no tenemos nada en común. Nuestros usos y costumbres son distintos. Nuestras historias no tienen mucho que ver. Nosotros siempre hemos estado aquí, en este rincón apartado, trabajando duramente para sobrevivir. No entiendo por qué tenemos que albergar semejantes parásitos en nuestra tierra. No estoy hablando de alzarnos en armas. Simplemente separarnos. Formar nuestro propio país, administrar nuestros propios recursos. Claro que expresar estas ideas puede acarrearme problemas. O quizás sólo me ignoren, porque después de todo hay mucha gente en el mismo estado que no entiende lo que digo. Les han lavado el cerebro. Se sienten orgullosos de pertenecer a México. Ignoran que con lo que trabajamos podríamos estar mucho mejor. Claro que hay mucha gente consciente de lo que digo. Pero tal vez no se atrevan a luchar hasta las últimas consecuencias. No hablo de una lucha armada. Sino de una lucha por crear consciencia. Para que un día simplemente podamos salir del estado mexicano, sin ningún aspaviento, nomás porque así lo queremos, y punto. ¿acaso hace falta algo más que eso? Deberíamos de pedir visa a los chilangos para entrar a nuevo león.

Vemos como natural algo que no lo es. Sabemos que los chilangos trabajan menos y que ganan más. No tiene razón de ser. Cualquier persona que se estime debe estar indignada por esto. Estamos hablando de una vil opresión que ejercen los chilangos sobre el resto del país. A la gente de nuevo león es a la que más le afecta. Porque somos los que aportamos más impuestos, y somos los que recibimos menor presupuesto. ¿por qué tienen que ser ellos los que dispongan de nuestro dinero? ¿no tenemos la capacidad para manejarnos a nosotros mismos? Es necesario actuar al respecto. Tenemos algo que se llama libertad de expresión. Podemos decir, en teoría, lo que nos venga en gana. Pero no sucede así en la práctica, porque estamos sometidos, esclavizados. ¿Por qué tenemos que aguantar esto? Agachamos la cabeza y seguimos trabajando para sobrevivir, sabiendo que podríamos estar mejor, si fuéramos gobernados por gente honesta. Cualquiera de nosotros puede ser gobernador, cualquier de nosotros sabe lo que es justo y lo que es injusto. No necesitamos todas esas leyes que a final de cuentas no se cumplen. Somos humanos, no somos robots. Tenemos sentido común para ver cómo se debe actuar en determinada situación. No necesitamos al sistema. Sabemos que los jueces aceptan sobornos y dictan sentencias que no concuerdan con los hechos ni con la ley. Hay demasiadas leyes. Necesitamos un rey. Necesitamos volver a la monarquía. Me propongo a mí mismo para rey del estado de nuevo león. Si en algún momento actúo en contra de la ley divina que el pueblo disponga de mí en la plaza. Estoy plenamente convencido de que el poder no podrá corromperme. Podré cometer errores como cualquier humano, pero nunca con dolo, y eso es más que suficiente para que nuestro pueblo esté sano. Vamos a construir un modelo de nación para el mundo entero. El mundo volteará a ver a Nuevo León y dirán: así es como debe manejarse un Estado. Tenemos que cumplir ese sueño todos juntos. Es un reto de dimensiones estratosféricas, pero no vinimos a este mundo para menos. Somos gente que está hecha para misiones importantes. No somos conformistas. Sabemos que costará trabajo. Tendremos que sacrificar nuestra comodidad y conformismo en aras de un mejor futuro. No podemos seguir desperdiciando nuestras horas viendo programas de televisa, no podemos distraernos con el futbol. Tenemos que estar concentrados por lo menos ahora. Porque esto es el inicio de una obra monumental. Tenemos un sueño, tenemos una utopía que cumplir. Y lo más importante, tenemos una voluntad determinada para hacer las cosas. Yo solo no podré hacer nada. Todos tenemos que aportar algo por esta causa. La idea no es estar unos bien y otros mal, sino todos bien. No cabe la envidia, no cabe el sentimiento de superioridad, todos somos humanos, nadie recibirá un trato especial, todos tendrán el mismo valor, aunque no todos las mismas funciones. Todos deberán tener acceso a las mismas oportunidades. El que sea sorprendido tratando de sacar ventaja de alguna situación, será linchado en la plaza, así sea blanco o negro. El progreso tiene que ser uniforme, y tiene que ser grandioso. Las propuestas serán sometidas a votación. No tendremos ley. Tendremos sentido común. La ley es engorrosa y pesada e interminable. Sus recovecos no tienen lugar para el corazón humano.

Esto es sólo un libro. No tendría que aspirar a más. Pueden los lectores pensar que estas ideas son sólo un chiste, aunque hay mucho de cierto en ellas. Yo no puedo echarme la carga de liberar a mi pueblo del yugo centralista. Ni siquiera puedo deshacerme del dominio de mis padres. Todo puede suceder en esta vida, pero no creo que yo pueda cambiar lo que ha sido establecido por años. Vivimos oprimidos, nos hemos acostumbrado, le hemos tomado cariño a la opresión. Es muy complicado cambiar estos atavismos. Pueden ustedes tomar mis palabras como los pensamientos fantásticos de un personaje desequilibrado. A fin de cuentas creo que eso van a hacer o tal vez algo peor. Con un poco de suerte lograré que alguien lea esto, a lo mejor dentro de cien o doscientos años, lo tome con seriedad y se decida a cambiar el estado de cosas. Uno solo no puede hacerlo todo. Estos sueños se alcanzan colectivamente. No me siento capaz de convencer a la gente que está tan ocupada en ganarse su sustento, que está tan asustada de la policía o que viven esclavizados en la vanidad. No estoy dispuesto a pararme ante la muchedumbre furiosa y largarles un discurso esperando conmoverlos y que hagan lo que yo quiera. En las redes sociales aparecerían memes burlándose de mi bizquera. “Quiere ser rey. No puede hacer que sus ojos apunten en la misma dirección”. Dirán algo así. Y yo no podré soportarlo. Seguiré viviendo tal vez, pero el escarnio terminará por paralizarme.

El verano terminó. El otoño llegó a Monterrey con una lluvia constante. Pareciera que nunca saldrá el sol otra vez. Tal vez así sea para los que mueran hoy o mañana. El sol volverá a salir y volverá a calentar el pavimento como no te imaginas. Ahora resulta imposible pensar eso. Tal vez tengamos un invierno lluvioso. Tal vez la humedad penetre por el suelo y las paredes y pasemos unos meses miserables. No sería la primera vez. Todo se llenará de moho. Imaginaremos que estamos en Irlanda, por el clima. Es que estamos en Monterrey, donde un día estás en Irlanda, otro en nueva York, otro en Río de Janeiro y después en las Vegas. Todo pasa aquí, pero incompleto y cuando menos lo esperas. Nuevo león es la tierra prometida. Dios nos guiará a través de los profetas y las señales por el camino de la libertad, el amor y la paz. Dios vendrá a reinar en persona en estas praderas, ríos y montañas. No habrá autos ni celulares. Sólo amor y naturaleza, hombres y animales conviviendo en armonía. No volveremos a escuchar el acento chilango. Seremos felices, seremos libres, andaremos desnudos como los animales, nadaremos en los ríos de agua clara. Y no habrá ningún chilango alrededor poniendo palabras en tu boca para avergonzarte.

Los pasajeros me preguntan que si uber es negocio. Me preguntan que si hago algo aparte. No pueden concebir que sólo me dedique a esa mierda. Les digo que sólo me dedico a eso y que no es negocio y que no me importa nada. Me preguntan que si estudio. Les digo que estudié derecho. No debería decirles eso. Luego me preguntan que por qué no trabajo de eso. El problema es que todos los días contesto esas preguntas. Todos los días me siento incómodo ante esas preguntas. Puedo verlas venir. Me rompe las pelotas. Entonces se sube este hombre, de 34 años, cabello castaño, bien parecido, y me hace esas mismas preguntas. El tipo iba al lugar más escondido de San Pedro. Por todo Gomez Morín. A las colonias que están perdidas arriba en la montaña. Me dijo que por ahí tenía una casa el chapo, que ahora estaba abandonada por obvias razones, al igual que un auto jaguar 95 con las llantas ponchadas. Me llevó a conocer ese lugar a pesar de que no estaba precisamente de camino a su casa aunque sí muy cerca. Efectivamente vi la casa y el jaguar abandonados. Después me llevó un poco más adelante y me dijo: y esta que ves aquí es la casa que está construyendo Margarita Arellanes, ex alcaldesa de Monterrey. Vaya una casa. Rodeada de naturaleza y animales salvajes. Es en esa calle donde viven los rateros. Están escondidos, protegidos por seguridad privada, viven en paz de nuestros impuestos. Todo es hermoso allá arriba, aunque también un poco lúgubre. En la noche debe ser muy oscuro y los lobos deben aullar. Pero a ellos no les asusta. Son perversos. Viven en ataúdes. Y esos eran sólo dos ejemplos. Todos los vecinos de ese lugar, incluido mi pasajero, son unos bastardos. Tienen ese rincón para hacer sus orgías tranquilamente, alejados de la miseria en que vive el proletariado. No quieren tener ningún contacto con nosotros. Les damos asco. Nos ven simple y sencillamente como esclavos.

Cuando íbamos subiendo por Gómez Morín. A la altura de Roberto Garza Sada mi pasajero vio a una mujer vendiendo flores en el cruce. Compró tres por cincuenta. Entonces le pregunté indiscretamente que para quién eran. Dijo que para su señora. Entonces yo le dije: no entiendo por qué a las mujeres les gustan las flores. Digo, a mí también me gustan, pero en la naturaleza, sin cortar. Pero así, cortadas, agonizando, me parece extraño. No entiendo a las mujeres. Todo lo que hacen no tiene ningún sentido para mí. Creo que ellas viven para jodernos la vida. Tenemos que comprarles flores para que estén felices, porque saben que comprar flores es estúpido, y les gusta que hagamos cosas estúpidas por ellas. Y esa es la verdad.

Los viernes y los sábados voy a comer solo a alguna taquería o al sushi. Soy el único que va solo. Algo debe andar mal conmigo seguramente. Soy el modelo de la soledad en esos momentos. Mientras llegan mis tacos me pongo a observar extrañamente a la gente. Van todos con amigos, con la novia, los niños, los papás, los abuelos, la familia, hasta la criada va. Pero yo estoy solo. No puedo integrarme a esos grupos. Algunas veces veo mujeres solas en otras mesas pero no me animo a hablarles. Me pongo a fantasear con las mujeres de las otras mesas. Imagino que me las estoy follando de la manera más perversa y sucia. Las pongo en todas las posiciones. Al final eyaculo dentro de ellas y luego me enojo con ellas y me voy, porque solo sirven para follar. En serio. Eso es lo que me imagino y sé que estoy mal. Tengo pensamientos delictuosos. Claro que puedo controlarme y no hago nada de lo que imagino. Sólo me quedo ahí en mi mesa, como mis tacos y me voy. Sin hacer el menor escándalo. Pero sé muy bien que mis pensamientos son oscuros. No sé exactamente qué es lo que me ha llevado ahí. Fui rechazado de cierta manera por mi estrabismo. Es un hecho que ese defecto dificulta mi vida social. Por ejemplo, imaginen a un bizco que tiene una novia hermosa y con dinero, de familia educada. Esa novia quiere casarse con el bizco. Es difícil de imaginar. En caso de que sucediera sería harto incómodo. La simple presentación a los padres significaría un enorme desafío. Yo debería de romper con esos paradigmas, por así decir. El caso es que tal vez no lo hice. Tal vez nunca fui capaz de abrirme paso y alcanzar esos pequeños placeres. El placer de ser aceptado y bienvenido. Tal vez había alguna manera para hacerlo, aunque nunca de manera completa, pero nunca fui lo suficientemente astuto para lograrlo. O es que simplemente es imposible para mí. Aunque me operara y mis ojos quedaran perfectamente alineados dudo que las cosas cambiaran. Porque tengo 29 años, tengo un gran antecedente, no voy al paso que van los demás, crecí diferente, me hice diferente y he sido confinado al terreno de los escritores malditos. ¿Habían ustedes visto a un escritor maldito mexicano? Supongo que no tenemos el desarrollo suficiente para producirlos.

Ahora que están las finales del beisbol de las grandes ligas se me viene a la mente un recuerdo. Un amigo de la primaria me invitó a una práctica de beisbol. Cuando llegó la hora de batear me di cuenta de que yo era el más malo. Me ponché en todas las ocasiones. Y no sólo eso, sino que jamás logré hacer contacto con la pelota. Muchos años después entendería el porqué de mi incapacidad. Para pegarle a la condenada pelotita hay que tener buena vista. ¿Alguna vez han visto a un jugador profesional bizco o tuerto? Claro que no. Tal vez mi vida pase desapercibida para el mundo entero. No soy brillante en ningún sentido.

Me caga volverme a encontrar con gente que no veía desde hace 10 o 15 años. Tener que decirles que soy un perdedor y un fracasado. Que estoy trabajando en uber. Que estudié derecho pero no me dedico a eso. ¿Cómo explicas eso? De seguro piensan: 2y tan chingón que se creía en la secundaria, míralo dónde terminó”. Al menos eso creo yo que piensan. Tal vez no es así, pero de todos modos me incomoda. La otra vez se subió un compañero de secundaria al uber. Le decíamos el dientón. De hecho yo le puse el apodo. Y el destino me volvió a encontrar con él. Siento que es una lección de la vida. Eso ya estaba escrito. La vida es una gran obra de teatro. Parece que el dientón tuvo más suerte que yo. Por lo menos no está bizco. Por lo menos no embarazó a una gorda. Viajó por Europa. Tiene un buen trabajo como investigador en un hospital. Al final me pidió por compromiso mi teléfono. Le dije: si nos tenemos en Facebook y nunca hablamos. Creo que es buena gente, pero la vida no da para más, tal vez no volvamos a vernos, cada quien tiene que sobrevivir a su manera. Al parecer estamos demasiado preocupados por no terminar en las calles pidiendo limosna o tomando licor del más barato, completamente ebrios, sucios y orinados. Eso es el terror de cualquier ciudadano. Al parecer dientón conocía mi desordenada vida. Cuando le dije que en algunas ocasiones estuve tirado de borracho en las banquetas no se sorprendió. Tal vez alguien me vio y le contó. Tal vez vio mis fotos de Facebook y pudo inferirlo. Todos mis amigos de la secundaria saben que mi madre me golpeaba. Me golpeaba frente a ellos. No era difícil darse cuenta. En esa plática de 10 minutos dientón hizo una vaga alusión a ese tema, pero no profundizó. Fue como si se volviera a abrir una vieja herida y no pude dejar de pensar en eso todo el día. Mi madre fue una maldita conmigo, y lo sigue siendo, sólo que a veces ya no me doy cuenta, porque ha cambiado sus estrategias, y me confunde y juega con mi mente y me hace creer que me ama, y tal vez me ama, pero ya lo dijo Óscar Wilde, uno siempre termina destruyendo lo que ama.

Me impresiona cómo la gente defiende tanto a los gays. Los gays son muchas veces las personas más irrespetuosas y abusivas del mundo. Siempre están buscando la ocasión para tocarte la verga y el trasero. Cuando estás borracho o dormido, ten cuidado de que no haya un marica alrededor. Puedes despertar con una desagradable sorpresa. El tipo tocándote el culo o la verga. Son unos canallas. Me ha pasado, claro que sí. Debí haberlos asesinado, pero estaba demasiado borracho para siquiera enojarme con ellos. Pero me causó mucho daño que hicieran eso. Y no, no todos los jotos son así, pero sí la mayoría. Así que dejen de adorarlos tanto, porque son unos promiscuos abusadores de mierda, acosadores. Lo digo por experiencia propia. Además son cínicos. Te dicen: pero si nada más te estaba agarrando las nalgas, ni siquiera te la metí. Bien, espero que si no existe un infierno, construyan uno para esa clase de mierdas. Así que chicos, ya lo saben, jamás le crean a un marica de mierda. Son capaces de cualquier cosa. Te emborrachan y luego te violan. No entienden cuando les dicen: es que no me gustan los hombres. Son tercos y parece que están estúpidos. No se puede tener un diálogo humano con esas bestias. Cuidado. Awareness. Estos tíos no controlan sus malditas pasiones. Si yo veo a una chica inconsciente no la toco porque sé que está mal y sé que la gente me criticaría si lo hiciera. Pero el homosexual se siente protegido por la sociedad postmoderna, y hace lo que le viene en gana, porque si alguien lo reconviene será clasificado con el penoso nombre de homofóbico, lo cual parece ser lo más deshonroso en nuestra estúpida sociedad actual. Yo no soy retrógrado ni atávico, sólo digo lo que creo que está bien y lo que está mal, y ya va siendo hora de que pongan a esos putos en su lugar. Porque no es uno ni son dos, la verdad, y todos lo sabemos, pero no queremos decir, te tienes que andar cuidando de la mayoría de los homosexuales, porque no pueden resistir sus impulsos, son como animalitos. Así que ya saben.

No tengo el poder de oprimir a nadie. Soy un simple uber driver. Pero déjenme decirles algo. No estoy a favor del movimiento feminista. Pienso que está dividiendo más a la sociedad. Además, creo que las mujeres son perversas y abusan de su condición. A la mujer no se le toca ni con el pétalo de una rosa. Escuchamos cosas como esas desde pequeños. Al parecer las mujeres están aprovechándose de esas creencias y han ido ganando poder. Ya las puedes ver en todos lados, dirigiendo a hombres y todo, pero no obstante no dejan de quejarse. Quieren más, quieren seguir siendo las víctimas, quieren más privilegios, quieren gobernar el mundo cuando es evidente que no tienen ni la fuerza ni la inteligencia para hacerlo. Pero al parecer están poseídas por algún demonio que las impulsa a seguir metiendo cizaña en la humanidad. Esto no va terminar bien. Pero yo soy un simple uber driver, sin el poder de oprimir a nadie. Y aunque tuviera el poder no oprimiría a las mujeres. Yo sé que son necias y nunca van a entender. Los hombres también son necios por permitirles tantos privilegios. Hemos sido engañados, hemos encumbrado a la mujer, se ha convertido en un cáncer que nos carcome desde la médula. Pero yo soy un simple uber driver, y a nadie le importa mi opinión y sé que soy digno de insultos y vejaciones, aunque diga la verdad, porque el mundo está torcido, y le llama verdad a la mentira y viceversa.

Sólo quería decir que mis manos son demasiado delgadas. No son pequeñas. Son largas y delgadas. La gente se impresiona al verlas.

Vivo cerca de la avenida Garza Sada. Eugenio Garza Sada. Era un gran empresario. Lo mataron los chilangos. Un grupo armado. La concha de tu madre. Unos comunistas, según los medios chilangos. Pelados mamones. No sé qué hizo Garza Sada pero no lo querían los chilangos. Eso está claro. Supongo que hacía negocios a la vieja usanza judía. Lo mataron a sangre fría los bolillos. Claro que mandaron a un par de negros, para que no pareciera racismo. Fundó miles de empresas. Hizo que Monterrey surgiera de la nada y se convirtiera en la capital industrial del país, pero no administrativa. Lo hubiera hecho de no ser por los chilangos. Y viviríamos en un lugar mejor. De un día para otro, en medio del clima más miserable, surge una potencia. Fue gracias a Garza Sada. Pero lo mataron y ya no pasó nada. Seguimos reportando impuestos a los chilangos. Nunca podremos avanzar demasiado con esos parásitos por arriba de nosotros. La calle que lleva el nombre de Garza Sada parte del centro hacia el sur de la ciudad, hasta convertirse en la carretera. Contiene muchas cosas en su camino, la mayoría de ellas intrascendentes. Donde comienza se puede ver todo el centro. Antes de convertirse en Garza Sada se llama Félix U Gómez. Felix U Gomez es una calle llena de baches. Actualmente están construyendo la tercera línea del metro sobre ella. No tenemos 15 líneas de metro porque no somos poderosos como los chilangos. En el centro hay un nuevo edificio que es mucho más alto que los demás. Felix U. Gómez cambia de nombre al cruzar el río Santa Catarina. Es un río seco, pero traicionero. Cuando llueve demasiado fuerte el río se convierte en un demonio. Esto sucede en promedio cada 20 años. Pero puede suceder en cualquier momento, porque el planeta está en constante cambio. Entonces despegas del centro por Garza Sada hacia el sur y lo primero que ves es una maderera. La famosa maderera. No sé si esa maderera tenga una historia, pero estoy seguro de que la sangre ha corrido por sus alrededores. Es una maderera quizás poseída por demonios, de aspecto ominoso. Es sin duda un punto de referencia de la ciudad. La maderera. Del otro lado hay un montón de miseria, justo pasando Morones Prieto. La colonia buenos Aires, me parece. Es un amasijo de chozas improvisadas por inmigrantes de origen indígena. Del lado derecho sólo verás eso hasta llegar a la colonia Roma. Por los dos lados verás un montón de talleres sin interés. Uno que otro bar. Después llega la curva y con ella la casa horrible de Sergio Maldonado, un amigo de la secundaria. Su casa es sucia y descuidada por fuera, por dentro es una especie de cueva húmeda. Cuando llueve corre el agua por sus grietas. Recuerdo que en la cocina había cajas de pizza viejas llenas de manteca. Basura y un montón de cosas inservibles arriba. El papá de Sergio estaba semidesnudo en la cocina. Sólo traía un calzón que parecía no haberse cambiado en varios días. Y creo que tomaba café recalentado en una taza sucia. Al menos esa fue la impresión que me llevé en mi adolescencia. Jugábamos videojuegos antiguos en su consola increíblemente en función. Esa caverna húmeda tiene historia, pero no la recuerdo demasiado bien. Nos gustaba ir al techo y embriagarnos mientras veíamos los autos pasar por la avenida. Afuera de su casa hay un coche viejo, en plena banquete de la avenida, y creo que todavía puedo verlo, con las llantas ponchadas y la pintura oxidada. Creo que en el techo de esa casa perdió la virginidad Luis o Juan o el propio Sergio. Yo no iba a esas reuniones porque le conté a mi madre lo del padre de Sergio y el estado de la cocina y se espantó. Aunque creo que por lo menos una vez bebí como un cosaco en su techo. Después de la curva creo que hay un laboratorio del doctor Moreira. Nadie conoce al Doctor Moreira porque sólo es una cadena de laboratorios en la ciudad. Nada mágico ni misterioso. Después hay un montón de nada, un teatro, quizás un terreno baldío. Pese a todo ese laboratorio en particular tiene una historia que casi olvido contar. En él me sacaron sangre para la muestra que necesitaba para operarme del estrabismo en una clínica de Hidalgo. Cuando me estaban sacando la sangre me desmayé como un imbécil. La doctora estaba espantada. Le dijo a mi padre que eso no era normal. Supongo que no lo es, pero ella estaba más fea que un lunes por la mañana, y eso tampoco es tan normal. Además ahí en ese laboratorio papá mandó a hacernos, a mi hermano y a mí, un examen de la orina para detectar sustancias prohibidas, como si fuéramos atletas de alto rendimiento. Yo salí positivo en marihuana creo. Mi Hermano en Marihuana, metanfetaminas y cocaína. Nunca supe los verdaderos resultados. Papá no estaba muy contento. Entonces sigues por Garza Sada. Hay un puente y abajo está el supermercado Roma, un sobreviviente del apocalipsis capitalista. No tiene nada de particular, tampoco la gasolinera, tampoco la pastelería. Simplemente hay cosas alrededor. Han ido poniendo muchas plazas comerciales alrededor del Tecnológico, la universidad donde estudió mi hermano. Es una universidad para chicos listos, no para genios chiflados como yo. Así que yo estudié en una universidad del centro. Las plazas comerciales son modernas, pero en los noventas no había más que mierda y abandono por ahí. Sólo sobrevive la casa de Sergio, tal vez porque está demasiado cercana al centro y todavía le llega su gangrena. Sigues y sigues un poco y hay tiendas para mascotas, donde venden lindos animalitos. Cosas insignificantes hasta que llegas a la Escuela Dr. Jaime Torres Bodet. Creo que a ese tipo lo asesinaron también los chilangos. Es azul y contiene salones para kínder, primaria y secundaria. Toda una infancia recluido en sus muros. Es enorme y tiene un foro de techo redondo, en el que se aparecía la bruja. Era oscuro y los maestros permitían que estuviera abierto para que los niños fueran a su parte más misteriosa y escondida y fabricaran en sus mentes historias fantásticas. En realidad ese cuarto era un desván polvoriento sin iluminación alguna, lleno de cosas carcomidas por termitas, reino de las telarañas. En invierno podía llegar a ser lúgubre. Los chicos decían que ahí se aparecía un payaso asesino. Había una película que trataba de un payaso asesino. De ahí sacaron la idea seguramente. Pero yo sí creía que era un payaso real, y que tenía un gran cuchillo. Pero no me preocupaba demasiado, porque en el fondo sabía que todo era un juego. Ahí se presentaban las asambleas de todos los grados. Cuando estaba en la secundaria un maestro homosexual llamado Juan de Dios que impartía matemáticas, me sacó del salón, y yo pensando que me iba a regañar, me dijo: Miguel, nunca vayas a olvidarte de nosotros, y aquí estoy, hablando de él y de esa escuela en mi gran libro. Sólo dijo que no me olvidara de ellos, pero yo siempre supe que se refería a mi obra literaria. Él era muy perspicaz y sabía de extrañas maneras cómo era cada uno de nosotros. Pero siempre fue un hijo de puta estricto con sus números, exigente e intransigente. Sólo esa vez se transformó para mí y me dijo eso como si lo hubiera poseído un espíritu bondadoso. El maestro Juan de Dios era bueno, pero tenía que ser un hijo de puta para que no lo devoráramos. De hecho no me consta que el señor fuera homosexual, sólo que en el salón todos lo creíamos a pie juntillas.

Alguna vez una pasajera de uber me dijo de pronto: me gusta esa música que traes, es oasis verdad. Y empezamos a platicar acerca de eso. Yo le dije que oasis era mi grupo favorito. Fuimos por su hijo a la escuela y de regreso a su casa. Todo fue de maravilla. Le mostré algunas canciones en particular y le conté todo lo que sabía de los hermanos Gallagher. Nunca fui a un concierto pero me sé casi todas las letras. Después me enteré que ella había mandado a la central de uber un comentario que decía más o menos así: me encantó la música que traía el chofer. El único detalle fue que el auto estaba muy sucio por dentro y por fuera. Creo que alguien que hace ese comentario no entiende lo que es oasis. Tal vez le gustan las melodías, pero no entiende ni un carajo el mensaje. Make no sweat at the hole that you are digging. Oasis es una actitud que va más allá de exigir un buen servicio de transporte. Yo no soy el dueño de puto uber, soy un simple trabajador, un desdichado como tú.

Seguimos por la avenida. De la escuela no hay gran cosa que decir. Después está el barco, restaurantes de cadenas americanas, el soriana, y los arcos. Cuando veas los arcos ahí subes. Los arcos no se ven. Hasta que estás frente a ellos. De ahí subes por una calle que tiene ferretería, peluquería, oxxo, tamalería, tienda de fritanga, zapatería, tacos. Me importa un carajo, nunca compro ahí, mejor me voy a las cadenas americanas. Topas con un parque. Das vuelta a la derecha y de inmediato a la izquierda. Subes hasta llegar con un muro, la casa que está junto al muro es la mía, la que está enfrente de una bodega azul.

Para estas alturas ya no sé lo que he dicho y lo que no he dicho en este libro. Puedo decir dos veces las mismas cosas y no hay problema. El problema sería dejar de decir algo. Así que simplemente diré las cosas, aunque las diga mal. Se siente bien saber que estás solo. Nadie quiere seguirte en tu movimiento. El mundo está al borde del colapso. Ni siquiera intentes mejorar las cosas. Todo está cada vez peor. En realidad no tienes nada que decir. Sólo quieres masturbarte e ir a dormir.

Y vivimos en un mundo estúpido lleno de sinsentidos e inconsistencias. No te dan trabajo porque no tienes experiencia. ¿Entonces cuándo vas a tener experiencia? No te dan crédito porque no tienes historial crediticio. ¿Entonces cuándo vas a tener historial crediticio? Un ex presidiario no puede conseguir trabajo porque tiene antecedentes penales. ¿Entonces cómo coño pretenden que se readapte esa persona a la sociedad y deje de cometer delitos?

Ayer se me ocurrió decirles a mis papás que ellos habían arruinado mi vida. Se armó una gran discusión. En verdad no sé por qué siento la necesidad de hacer ese tipo de declaraciones y desatar un incendio. Les expliqué cómo ellos me habían acorralado para que arruinara mi vida teniendo a Sofía. Ella viene constantemente a la casa y yo no puedo tener novia. Claro que la amo, pero estoy seguro de que se pondría celosa si me viera con otra chica que no sea su mamá. Mis padres en su momento me obligaron a huir de casa con Melissa. Tengo las pruebas para comprobar mi dicho. Recibí diversas amenazas. Se me cuestionaba sin descanso la motivación de mi vida. Se me vigilaba, se me espiaba, se me realizaron trabajos de hechicería. Fui perseguido por todos y cada uno de los que he conocido en vida. Jamás he tenido un empleo honorable. Tengo 30 años y vivo con mis padres. Fui marginado de la sociedad. Y tengo la razón en todo lo que digo, pero no debo decirlo. Porque si lo digo seré castigado por la sociedad. Pero hoy he descubierto una cosa. Que debo estar tranquilo. No irritarme tan fácilmente. Debo estar calmado todo el tiempo. No permitir que la vida acabe conmigo. No permitir que los demás acaben contigo. Estar enojado, odiar, es dañino. Tienes que estar relajado y aceptar todo lo que viene en este mundo. El trabajo no debe estresarte. Debes mantener en todo momento un equilibrio. Cuando vine la derrota aceptarla y vivirla por completo. Sacar lo mejor de cada experiencia aunque sea terrible. Así no habrá razón para fastidiarse por cosas del pasado. Y aprenderás a disfrutar de lo que la vida te puede ofrecer, según lo que te entregues, según el amor que des. Así que no puedo decir que odio a nadie, aunque todas las personas del mundo le hagan daño a todas las personas que conocen, porque esa es la naturaleza humana. Tienes que buscar esa pequeña parte de las cosas y de las personas donde puede crecer el amor. Aunque estés enfrente de un demonio, tienes que maravillarte ante él, porque es un milagro. Tiene una función en este mundo y eventualmente cambiará el rumbo de tu vida. Es como una obra de teatro en la que van cambiando de acto. Debes cambiar constantemente de ambientación. Busca lugares estúpidos. Por ejemplo las montañas nevadas. Ve a conocer más montañas nevadas. En tu puta vida has visto una montaña nevada. No sé para qué carajos quiero ver una montaña nevada, pero quiero verla. Supuestamente están ahí, por algún lugar. Sólo tienes que ir en busca de ellas. Aunque si no lo haces la vida seguirá de igual forma, pero en un ambiente más hostil. La ciudad de monterrey es hostil, eso te lo puedo garantizar. Me gusta provocar esa sensación de hostilidad. Me gusta que haga demasiado calor o demasiado frío o que llueva demasiado, para que la gente de otros lados se pregunte cómo podemos sobrevivir así. Hay lugares mucho peores. Aquí nunca se congela nada, pero el sol puede acribillarte. En las noches de verano no puedes dormir sin abanico. Y en las noches frías y lluviosas de invierno tu casa es un congelador.

Si algún día tienes que plagiar una frase de Facebook o de cualquier otra parte, hazlo sin remordimiento. No tienes que dar crédito a nadie. Sólo dale gracias a dios por haberte puesto delante de esa frase. Después de todo nada le pertenece a nadie. No hay nada nuevo bajo el sol y las frases son solo palabras ordenadas de cierta manera. Estaba pensando en robar cierta frase, pero no sé dónde ponerla. Tendría que crear una situación para acomodarla. Por eso mejor me quedo así, con este pensamiento, es suficiente.

Le llaman silencio incómodo, pero no es eso. La gente llena el silencio con palabras vacías. Tienen esa obsesión de estar hablando por hablar. Como si dejar de hablar por un segundo fuera un delito. Tienen que preguntarte algo de tu vida. Tienen que decir algo, siempre algo. Lo que en realidad tienes que hacer es esperar a que haya algo que decir para hablar, y si no hay nada que decir permanecer en silencio el tiempo que sea necesario, hasta que tengas algo que decir, no por obligación sino porque sí. Permanecer en silencio te ahorrará muchos problemas. Por ejemplo ahorita estoy escribiendo por escribir y nada bueno está resultando, pero así lo voy a dejar, para que quede constancia de lo que quiero decir.

Estamos tan limitados, tan agobiados, que no tenemos otra opción que jodernos entre nosotros, entre los que están más cerca, los que vemos y nos ven a diario. Tenemos una frustración por no poder salir de este lugar, por no poder llevar una vida interesante, por miedo, por todas esas pequeñas cosas que nos obligan a ser lo que no queremos ser. Y tenemos que estarnos viendo la cara, todos los días, y recordarnos que somos unos fracasados, unos miedosos, casi unos inválidos, incapaces de cumplir nuestros sueños. Y nos destruimos con pequeñas cosas, como videojuegos o apuestas o nos volvemos aficionados a algún equipo de futbol y peleamos por eso. Así de surreal es todo lo que ocurre. Sabemos que no podemos simplemente caminar y desaparecer y dejar de depender del sistema. El sistema nos va seguir, porque si quieres viajar ahí va estar, si quieres cambiar de empleo ahí va estar, metiéndose en tu vida, investigándote, sabiendo cuánto ganas, cuánto vales, qué lugar ocupas en la escala social, si mereces o no mereces respeto, si adoras o no adoras a los dioses del sistema. El sistema es un sistema, una computadora sin escrúpulos, puede aplastar tu cabeza con una programación, puede hacer que pierdas la calma, que sufras un ataque de nervios o de pánico, que te suicides, y el sistema seguirá ahí, tan sólo diciendo sí o no, aceptar o rechazar, en ese mundo binario que se caga en tu corazón y en tus sueños. Claro, no todo es malo, el sistema, si lo entiendes un poco, puede ser tu salvación, puede entretenerte, con un poco de suerte puede convertirte en una estrella. El sistema puede elegirte o tal vez una persona que controla el sistema o un robot. De un momento a otro puedes resolver tu vida. Pero no creo que lo consigas escribiendo cosas como éstas. No, lo que tienes que hacer es bajarte los pantalones, como Justin Bieber y toda esa ralea. No hay otro camino, tienes que dejar que el diablo en persona te meta su gran verga por el culo. Esa es la forma en la que se da el gran salto, de lo ordinario a lo extraordinario.

La sociedad está dividida. Los que están arriba, los que están abajo y los que están en medio, y también los que están entre unos y otros, pero ya no se sabe con exactitud. No se trata de hacer un estudio o una clasificación. La gente te dice que debes de tener una gran idea para ser rico. No basta con eso. Tienes que esclavizar a una multitud para que tu negocio funcione. Es como uber. Todos piensan que pueden tener una idea como uber. Pero si todos tuvieran una idea como uber, quién sería el maldito esclavo que conduce el auto, paga la gasolina, el seguro, el contador, por una tarifa miserable, de la cual uber toma el 25 por ciento. Al final te mueres de hambre, eso es todo. Y todo para que la gente adore a ese genio que tuvo la visión de desarrollar una aplicación y volverse rico. Los esclavos trabajan por necesidad, tienen que comer los cabrones, de eso no hay duda. Pero la gente, increíblemente ingenua, piensa que puede pertenecer a ese pequeño porcentaje que se encuentra en la cima y no a la multitud de esclavos que le pertenecen a los que están allá arriba. Claro, también puedes encontrar un buen empleo, bien pagado, que te alcance para comprar una casa y salir de viaje una vez al año, pero no dejas de ser un miserable esclavo. Incluso los que están allá arriba son esclavos, pero ellos no tienen un dueño, al menos no un dueño humano, porque su dueño es la bestia, la máquina, el sistema. Por eso están fastidiados en sus autos de lujos, sólo mira sus caras de pedo atorado. Si estuviéramos unidos nadie sería esclavo de nadie, nadie tendría más que nadie, nadie envidiaría a nadie y seríamos felices, habría armonía, aunque no lo creas. Una vida sencilla, donde todos participen con alegría aportando lo que puedan, donde exista una voluntad, una conciencia, esa es una comunidad. Lo demás son boludeces.

Voy a ser optimista, voy a ver el lado amable de las cosas. Si algo me ha permitido uber es ver que toda la gente, esencialmente, es lo mismo. Aunque la mayoría son unos coñazos malparidos, todos tienen algo en común, todos van a morir. Ricos, pobres, inteligentes y tontos, a todos los trato por igual, y aunque yo soy pobre y tonto, estoy consciente de ello y me la trae floja. De vez en cuando conecto con alguien, intercambiamos números telefónicos, aunque jamás nos volvemos a hablar. Tengo que seguir trabajando. El mundo no va cambiar de la noche a la mañana, tengo que juntar mis centavitos. Después vengo a la casa y escribo este libro que intenta cambiar el terrible estado predominante. Con las mujeres prefiero no hablar. Me he dado cuenta que son traicioneras, son calculadoras. Parece que todo va bien. Estamos hablando de cualquier tema trivial, pero no es así. Mientras yo escupo palabras sin sentido para pasar el tiempo, ellas se lo están tomando todo personal y cuando termina el viaje no dudan en ponerme una mala calificación y reportarme con el gran hermano. En serio, la concha de su madre todas las mujeres. Por eso trato de tomar un aire deferente y circunspecto. No soy bueno para eso. Mi aspecto desaliñado me delata y enseguida empiezan a provocarme, saben que voy a caer, saben que voy a enloquecer y que diré cosas imprudentes e incongruentes. Lamento decirles que sus provocaciones me las paso por el arco del triunfo y que antes de resbalarme ya estoy parado.

Ayer se me vino a la mente que tal vez sería buena idea emprender un viaje a Sudamérica. Precisamente Bolivia, quizás porque es el país más pobre. No con la finalidad de aprender nada, ni de visitar algún lugar en particular. Sé que es un país situado a gran altitud sobre el nivel del mar, sin costas, olvidado, pobre, pero a los hippies les gusta ir ahí por la vida sencilla que llevan los lugareños. Fue cuando vi el caos que reina en Monterrey todos los días entre las 6 y las 8 de la tarde. No me gusta presumir que en mi ciudad hay mucho tráfico como los chilangos. Sólo digo que es agobiante estar ahí. Tal vez necesito despejarme un poco, respirar otros aires más puros, bajarle las revoluciones al vaivén cotidiano. Tomártelo con más calma. Al fin y al cabo todos nos vamos a morir. Pero viajar implica también una serie de precauciones fastidiosas. Tienes que llevar pasaporte vigente. Qué mierda es eso. Desde cuándo tengo que dar explicaciones del por qué quiero ir a cierto lugar. Me dio la gana de ir y ya. Pero no lo entienden así. Tengo que comprar una mochila o una maleta para meter mis cosas. Al final llevaré cosas innecesarias solamente, porque mi mamá me obligará a llevar ropa formal para no parecer un vagabundo. Tienes que tomar ciertas previsiones. Además uso gafas de aviador. Constantemente se ensucian, se rayan, no me permiten ver de la mejor manera. Tengo que considerar también que vaya a donde vaya no podré librarme de mi estrabismo. Los australianos, que están en todas partes, se darán cuenta y harán bromas que yo no podré entender. Pretendo estar lo más aislado posible, y sólo juntarme con gente miedosa e insegura, para no tener que sufrir burlas. Las gafas se pueden perder. Si vas a la playa y usas gafas te verás como un completo imbécil. Será mejor que no vayas a la playa, por eso Bolivia. Debes tener cuidado, antes has sufrido desmayos y es muy penoso que esos episodios ocurran durante una vacación. Pero tampoco vayas con demasiado miedo. No hay razón para viajar, pero es mejor que quedarse en el tráfico de la ciudad, haciendo dinero para los caciques de uber. Debes ser mesurado a la hora de beber. Puedes sufrir una congestión alcohólica en plena plaza pública y perder el conocimiento como ya ocurrió antes. Sabes de lo que te hablo. No vayas con demasiado miedo, pero ten un poco de cuidado. Eres vulnerable y allá afuera hay drogas, prostitutas y chulos. Me encantaría ir sin cuidado, sin equipaje y de ser posible también desnudo, pero lamentablemente soy un humano promedio y tengo que estar cagado de miedo todo el tiempo, en especial cuando me encuentro en lugares desconocidos.

Cuando alguien no quiere que escribas la verdad te bloqueas. No sólo te bloqueas, te sientes mal. “Tal vez no vale la pena decirlo”, piensa tu voluntad tal vez, pero después de un poco de medicamento extrañamente te dan ganas de hacer una profecía o algo así. Lo haces para impresionar a las chicas. Gatlin está en Estados Unidos. Nunca me contesta los mensajes. Pero hoy me contestó. Ayer fueron las elecciones y le pregunté por quién votó. Esta mañana me contestó que por Hillary. Ganó Trump. No sé por qué yo apoyaba a Trump. Yo no puedo votar, porque soy mexicano, pero si pudiera votaría por Trump, sólo para darle la contra al mundo. Supongo que en el fondo soy tan engreído que pienso que sólo yo puedo tener la razón. El resto del mundo cree que Trump es malo, algo debe andar mal. Probablemente sea malo y en especial para los mexicanos, pero si estuviera la mujer cuál sería la diferencia. Tal vez nos iría peor. Lo importante es que me contestó, precisamente eso. Después de 6 meses de no hablarme para nada, quizás 7 u 8, no recuerdo bien. Escribió un par de cosas y parecía estar enojada. Después se fue sin despedirse, como si yo no fuera digno de un ´´adiós mi amor”. Es cruel, la mujer. Yo contesté en menos de 10 segundos su mensaje. Mi corazón latía con fuerza, podía escucharlo, he intentaba calmarme para escribir correctamente las frases en inglés. Todo mi vocabulario en inglés desapareció, pero aun así pude decirle algo. Creo que me odia. Sabe que sus ideas feministas y vegetarianas no van conmigo. Pero en algún momento me amó. Ella sabe, de alguna extraña manera, que yo puedo cambiar las cosas, pero yo lo único que sé es que ella está equivocada. No podemos hacer nada contra el sistema establecido, no somos lo suficientemente inteligentes para descifrarlo, y quizás entenderlo no sirva de nada. Todo es entretenimiento, es un show televisivo. El mundo es un enorme teatro. Todo lo que representan los actores es una farsa que esconde la inmundicia y la abyección. Gatlin dijo alguna vez que yo era elocuente. Seguro que la palabra abyección la impresionaría. Pero yo soy un hombre limitado, bastante perdido y desequilibrado. Puedo conocer los secretos de la vida, pero no puedo llevar una vida práctica. Tengo que pagar por mis conocimientos con un poco de locura y aislamiento. En los estados del lejano oeste las personas son dadas a creer que lo saben todo, sólo porque tienen fama de saberlo todo, sólo por haber creado la industria de pretender saberlo todo y engañarse con eventos y ceremonias de veneración a dioses que no existen pero que ellos creen habitan en sus bosques encantados. Tal vez un día Gatlin lea esto y me dé la razón. Tener la razón me ha costado toda la vida, sólo espero encontrar ese ángel que sepa reconocer mi sacrificio. Cuando toda la gente cree que algo es malo, significa que nadie sabe de qué diablos está hablando pero todos piensan igual y el que piense otra cosa es un imbécil. Eso es lo que pasa. Estados Unidos seguirá haciendo guerras, y llegará el momento en que otro país no soportará más abuso y comenzará un conflicto nuclear. Es probable que haya destrucción absoluta. En el fondo lo que quieren los de arriba es estar siempre mejor, y si nosotros les estorbamos harán como que se enojan para que nos peleemos entre nosotros y cuando piensen que ha sido suficiente matazón firmarán un tratado de paz. Donald Trump, Hillary, lo que sea, todo está mal. Les puedo asegurar que hay un director detrás de todo, todo esto y más. Ni nos lo imaginamos. Creemos tener la razón o estamos enajenados con el show, nadie, casi nadie se salva, de hecho nadie, porque saberlo no te libera, sólo te desespera más.

Al parecer nací maldito. Nací bizco. Me operaron recién nacido. Cirugía de ojos. Me los abrieron con un cuchillo y me los acomodaron a la fuerza. Un caso perdido. Después, cuando tenía como 3 años me pegué en la cabeza con un filo de las escaleras. Ahora tengo una bonita cicatriz en medio del pelo. El caso es que me fui volviendo estúpido desde temprano. Después mis papás me metieron al futbol americano. Ahí me volví más estúpido dándome con el casco con los otros niños como si fuéramos borregos cimarrones. Más tarde mi hermano me dio un golpe entre el ojo la nariz y el pómulo, pero con tanta fuerza que quedé estúpido y con el ojo morado durante más de dos meses. La gente se me quedaba viendo raro. En verdad parecía un monstruo. Estábamos sentados a la mesa uno al lado del otro, se enfadó y descargó un golpe con su puño derecho, pero no hacia delante, sino hacia atrás, como cuando avientas un disco, haciendo palanca, pero con la única intención de hacer daño. Me desvió el tabique y ahora no puedo respirar bien por el lado izquierdo. Yo no era estúpido, yo era brillante. Pero me fui haciendo estúpido. No sólo recibí golpes físicos, sino también psicológicos, que a la vez eran físicos. Como cuando mi mamá me sacó a golpes del mcdonalds donde estaba con mis amigos sólo porque había sacado un par de nueves en la calificación. Mi padre me golpeaba en la ducha. Nos golpeaba a los tres hermanos, pero los otros dos no eran bizcos, eran mayores, podían desquitarse conmigo. Obviamente yo fui el más afectado. Pero aun así no lograron detenerme. Todavía cuando juego con mi hermano mayor le gano en el fifa. A pesar del golpazo que me dio. Claro que me siento tonto cuando no entiendo lo que la gente me está diciendo. A todo eso súmale las drogas, dos operaciones más de los ojos, problemas, inseguridades, las burlas, no perder la virginidad hasta los 23 con una gorda. No me gustaría hablar de esto, pero la verdad es que a veces no puedo conciliar el sueño pensando en estas cosas. No puedo estar tranquilo, mi mente está dañada, mis nervios alterados, no puedo estar en paz. Hace unos días se me ocurrió decirle a mi mamá que estaba escribiendo un libro y que ya tenía más de cincuenta páginas. Creo que se ilusionó, pensó que tal vez ese libro podría ser mi salvación. Le contó a mi padre y ahora mi padre quiere leer el libro. Le dije que no podía mostrárselo porque el libro hablaba de él. Y él respondió: no importa, lo que cuentas en el libro es ficción, y se carcajeó. Él piensa que las golpizas que me dio yo las inventé. En serio, siempre se hace el desentendido. Además no creo que un artista rebelde como yo vaya a darle su libro a leer a su padre. Es demasiado ñoño. Yo le hablo a los jóvenes, no a los viejos. Por eso las cosas nunca fueron bien con las mujeres. Arruiné todas las oportunidades con mi estupidez y mi nerviosismo. Creo que son muchos los factores que me tienen en este estado lamentable. Ustedes ya lo saben, viviendo con mis padres, sin esposa ni novia, con una hija a la cual no puedo mantener.

Entonces, como me resulta demasiado incómodo ver personas y contarles mi historia, me encierro en mi casa. No quiero ser abogado, aunque estudié eso. No quiero ser nada. Me da asco el sistema y las personas y la forma en que me tratan, como si yo fuera un retrasado mental. Todo lo que hago es aferrarme a mis obsesiones. Fútbol, meteorología, hablarle a las chicas por Facebook, las voces que no paran de sonar en mi mente y que a veces me reconfortan pero a veces me desesperan. Ni siquiera soy capaz de leer libros. En mi mente sólo resuena: tigres es el mejor equipo. ¿qué mierda es esa voz que dice eso? Tigres es un equipo maleta. Esa es la verdad. Pero mi mente me dice que tigres es el mejor una y otra vez. Y estúpidamente me emociono. Deben ser los golpes que recibí, los físicos y los psicológicos. Por eso mi historia no es buena, está llena de cosas insignificantes, repeticiones fastidiosas, errores garrafales. Claro que me gustaría contarles una historia llena de amor y esperanza, una historia emotiva, pero sólo puedo hacer este bodrio.

Además, no estoy seguro de que mi padre pueda ver esto. Es demasiado vergonzoso y podría verse tentado a meterme en un hospital psiquiátrico. De hecho, creo que nadie en el mundo debería leer esto. Es demasiado perturbador. Puede ser usado totalmente en mi contra. De hecho quisiera que fuese publicado como obra póstuma.

Ayer, después de fumar mariguana y jugar fifa todo el día con mi hermano, además de ver futbol americano y perder una apuesta de doscientos pesos y gastar 400 en una comida estúpida de restaurante americano de alitas, mientras veíamos los partidos de la nfl, me puse un poco melancólico. Y reflexioné acerca del sentido de la vida. ¿es que acaso vine a jugar fifa, fumar mariguana, ver futbol americano y comer comida de plástico? No lo sé, y siento que no soy el único que se pregunta eso todos los días. No he hecho nada con mi vida, nadie ha hecho nada con su vida. No podemos ser héroes toda la vida. La mayoría de las personas se encuentran en situaciones demasiado comprometidas como para poder escapar.

A veces me pregunto por qué estoy escribiendo esto. Dudo mucho que alguien lo lea, y dudo más que a alguien le guste. Nadie escribe con el corazón en estos tiempos. Tal vez si escribiera un libro que tuviera por título: 10 pasos para convertirte en millonario, o 10 pasos para conquistar a una mujer, tal vez así tendría oportunidad de éxito. Pero yo no puedo escribir algo así, puesto que nunca he sido millonario y jamás he conquistado a una mujer. Nadie parece tener problemas o miedos. Nadie se atreve a decir lo que realmente pasa. No quieren mostrar su lado vulnerable. No quieren avergonzarse de ellos mismos. Son maricas. Todos parecen estar de acuerdo con todos, porque la necedad ha triunfado y la virtud no puede abrirse paso. Todos quisieran ver mi opinión en las llamadas redes sociales, para crucificarme al instante. No, no va ser así. Mi opinión es real y por su dignidad merece estar encuadernada.

Con frecuencia se suben chicas guapas a mi auto. Platicamos durante el trayecto, pero al final sólo se bajan y no vuelvo a verlas. Hace poco se subió una chica hermosa. De pronto le estaba contando que soy bizco. Le conté que estaba escribiendo este libro, porque es lo único que podría darle sentido a mi vida. Ella me contó que estaba en un curso de pintura, que estaba haciendo un autorretrato. Al final ella me dijo que tenía que bajarse para traer el dinero, porque no llevaba consigo. Le dije que dejara sus pinturas como garantía de que volvería. Al parecer eso le molestó. Volvió con el dinero. Me pagó. Vi su hermoso rostro por primera vez. Le dije, como un idiota, que si quería seguir hablando conmigo me mandara un mensaje con su número. Claro que no lo hizo. Así no se trata a una mujer. Tampoco se lo pides. Pero tampoco te quedas callado. Tienes que sorprenderla siempre, supongo. Tal vez no le gustaste y ya. Igual, nunca lo sabrás. Es poco probable que te la vuelvas a topar.

Me da hueva escribir lo que estoy a punto de escribir, peor lo voy a escribir de todos modos. En la mañana mi mamá me dijo que un sobrino que tiene como 6 años ya tiene novia. Como tratando de decir que hasta un niño de 6 años puede tener algo que yo no. Es cierto, pero no es necesario decirlo. La verdad no le di importancia al comentario. Pero hace rato, mientras veía la tele con mis papás, mamá dijo: “te voy a decir cómo le hagas para tener novia, me lo dijo Gerardito´´. Yo pensaba: ´´aquí vamos de nuevo´´. Dice Gerardito: ´´te le quedas viendo y luego le sonríes, luego ella se voltea pero tú la sigues viendo, después ella voltea a verte y tú no dejas de verla y le sonríes. Así es como se hace tu novia. Yo dije, naturalmente, yo no puedo hacer eso. Mi padre dijo: ah ya vas a empezar. Y yo: no, no es eso, sino que es obvio que yo no puedo hacer eso, entiendes. A lo mejor es algo muy sencillo para la gente normal, pero no para mí. Ni siquiera mencioné el hecho de que estoy bizco y que por eso no puedo hacer lo que el niño sugiere. Sólo le dije a mi madre: por favor, yo no puedo hacer eso, y tú sabes la razón, así que no te hagas tonta. Yo pienso que dice esas cosas para joderme, o tal vez para que tenga tema para escribir. Lo que me preocupa es que tal vez su mente no comprende lo que dice, me preocupa que tal vez pudiera estar diciendo esas cosas porque simplemente está estúpida. Espero que lo diga por joder, porque en realidad no me afecta, salvo si se tratara de un ataque disfrazado de inocencia. Siendo ese el caso, como pienso que en efecto es, lo único que me molesta es el atrevimiento de usar tan baja artimaña conmigo, como si yo fuese, por el simple hecho de estar loco, solo y bizco, un completo imbécil para no darme cuenta del truco. No, no me vas a hacer enojar, pedazo de cagada, yo sé lo que soy y para qué estoy en este mundo. Es triste saber que ni siquiera tu madre entiende la gravedad de tu caso. No es un tema de risa, no es un tema de niños, es un tema serio, que si lo quieres tratar será mejor que te asegures de saber más que yo del asunto, y nadie sabe más de mí que yo.

Cuando vengo a escribir siempre me pregunto si será necesario. Creo que sí. En este momento sí lo es. Ya me masturbé, ya leí noticias deportivas, ya estoy tirado en la cama, relajado y calientito, mientras afuera el mundo se cae a pedazos. Tengo razones para sentirme triste. Ayer estaba platicando con una chica que tengo siglos de no ver. Antes me gustaba, pero por las fotos que he visto creo que ya no me gusta. De todos modos, cuando me aburro le hago un poco de plática. Ayer le estaba diciendo que debió haberse casado conmigo y no con su esposo. No sé qué diablos sucedió. De pronto empezó a mandarme audios y escuché la voz de su esposo. Su esposo quería hablar conmigo. Quería mi número telefónico. Pero yo estaba con mi hija y no podía hacer eso. Ni siquiera escuché todos los audios que me mandaron. Seguro que me amenazaban de muerte. Sólo oí que la chica decía que yo estaba destruyendo su relación, al parecer porque su esposo estaba enojado con ella por platicar conmigo. Lo que hice fue bloquear a esa mujer conflictiva. Pero no puede evitar sentir miedo durante todo el día. Cuando le dije que estaba con mi hija y no quería problemas, me dijo: me vale verga. Estoy decepcionado de la gente, sabes. Tal vez actué mal, pero no es para tanto. Creo que la gente está frustrada y buscan la primera oportunidad para descargar su ira de una manera más o menos justificada. Claro que no volveré a hablar con mujeres y menos con drogadictas. Yo nunca fui grosero con nadie. Sólo le dije que si yo fuera su esposo le daría masaje en los pies. Eso fue todo. Pero eso es lo que pasa cuando alguien se cree dueño de otra persona. Se vuelven animales.

Tengo casi 30 años, vivo con mis padres y no me gusta que me regalen tenis y camisas. Toda la ropa que tengo me la ha regalado mi mamá. Ella la escoge, piensa que se me verá genial. Pero en realidad parezco un imbécil, sobre todo al lado de los chicos rudos, tatuados y agresivos, vestidos todos de negro, con el pelo largo. Claro que me cago en todos ellos, pero la sociedad es muy estúpida. Así que hoy tuve un conflicto con mi mamá por unos tenis que me regaló y no me gustaron. Entonces fuimos a la tienda a cambiarlos y me sentí tan presionado que escogí unos tenis que no me gustaban. Lo único que quería era que mi mamá dejara de hablar. Después me di cuenta que los tenis eran un asco así que le dije a mi mamá y se armó un revuelo. Mañana irán a cambiarlos de nuevo y yo no puedo evitar sentirme como un idiota. Tengo 30 años y no he logrado darme a respetar por mis padres y la sociedad.

Lo más difícil de escribir es cuando se te agolpan las ideas y terminas por no escribir nada. Sabes que no vale la pena, nadie va a leerlo de todos modos, así que te rindes ante lo absurdo de la situación. Quizás tuviste una idea durante la noche, en la cama antes de dormir. Pero no te levantaste de la cama a prender la computadora y escribirla. Sería totalmente estúpido. Así que dejaste que se quedara en la memoria, pero quizás la memoria falló y ahora no recuerdas bien las particularidades de la idea. Querías escribir acerca de cómo te fuiste quedando solo, pero qué era exactamente lo que hacía tan maravillosa a esa idea. Tal vez nada en particular, tal vez sí, pero recordarlo sería algo meramente accidental, y recordarlo mientras escribes es casi imposible. Así que te resignas a no profundizar en el tema de tu soledad. Estás tan solo que cuando publicas algo nadie le da me gusta. La gente a tu alrededor se fue alejando tal vez porque eras demasiado crudo. Ahora lo único que tienes es este libro para apuntar pensamientos. Tal vez a nadie le importan tus pensamientos. Sabes que hay limitantes a la hora de escribir. No puedes decir simplemente lo que te viene a la mente porque podrías volverte loco. Además tienes que pensar en lo comercial. Estas palabras intentan venderse. Ciertamente estar bizco influyó en mi marginación de la sociedad. Fue algo natural. Además creo que leí demasiados libros que ni siquiera entendía. Y creo que recibí demasiados golpes en la cabeza durante mi infancia. Después tuviste otra idea de escribir cuando se subió la francesa a tu coche. No sé, tal vez quisieras hacer de este libro una narración de tus mejores experiencias con pasajeros. Tendrías que llevar un orden. Contar una pequeña historia para cada pasajero, tal vez fantasear un poco. Pero te gusta que reine el caos en tu libro y simplemente no lo vas a hacer. Prefieres que la gente siga preguntándose quién es la francesa por ejemplo. A la gente le gusta el misterio, les gusta no saber muy bien qué diablos es lo que están leyendo, de esa forma pueden darle la interpretación que a ellos les plazca. Me sucedió en muchas ocasiones que leía libros y yo me imaginaba cosas que no tenían nada que ver con el libro, porque yo empezaba a asociar lo que el libro decía con cosas de mi vida, y luego me parecía que ese libro era una especie de conjuro o hechicería. Así que cuando platicaba acerca del libro con alguien que ya lo había leído no coincidíamos en ninguna observación y es probable que pensaran que yo estaba loco.

Se murió Fidel Castro y no significa nada para mí. Veo que la gente pone cosas en Facebook acerca de Fidel. Unos lo aman, otros lo odian. Nunca fui a Cuba, no entiendo la situación, no estudié la historia, y si la hubiera estudiado seguiría sin tomar partido, ya que la historia puede estar alterada, y yo también puedo estar alterado. Me gustaría decirle algo a toda esa gente, pero no sé exactamente qué es. Estoy seguro que muchos de ellos no saben ni de qué coño están hablando. Al menos yo lo reconozco. Mi opinión es que no sé. Puedo decir lo que yo quiera, si está bien o mal está todo bien. Soy libre de ser quien yo guste, y voy a cantar el blues si me da la gana. Me imagino que Fidel era un tremendo hijo de puta, igual que todos los políticos, así que no me voy a poner aquí a chuparle los huevos. Seguramente las cosas pasaron como tenían que pasar, y si yo digo esto es porque tenía que decirlo, y si la gente le da importancia en un momento dado, para bien o para mal, es porque así tenía que ser. Van a aparecer tal vez un par de comunistas de pacotilla a decirme que cómo me atrevo a hablar así del comandante. Tu comandante y tú me la traen floja. Este es mi libro y si no te gusta no lo leas. Nadie tiene derecho a tocarme porque simplemente estoy haciendo uso de mi libertad de expresión, que es uno de los derechos fundamentales de la estúpida humanidad. Al final no seré yo quien los detenga de asesinarme. Nunca porto armas, no sé pelear, soy débil, y tiendo a sufrir ataques de pánico y convulsiones.

Investigué un poco de la vida de Don Eugenio. Me enteré que murió cerca de la cervecería. Hace días pasé por ahí por esas calles. Son las calles más agresivas que puedas imaginar. Los edificios de ladrillo abandonados y tiznados parecen destinados a horrorizar al peatón nocturno. No hay colores, no hay alegría, el ambiente es el de una prisión. Los baches de las calles representan un serio peligro. Son las calles que presenciaron el asesinato más importante de la ciudad. Creo que la imagen de esas calles representa a la perfección lo que sintió don Eugenio cuando esos tipos con acento capitalino intentaron secuestrarlo, él sacó su pistola, no sé si alcanzó a disparar, pero lo ultimaron, con lo cual cumplió su palabra “antes muerto que secuestrado”. Bueno, en realidad iba don Eugenio con su asistente y su chofer. Los tres resultaron muertos. Dos de los seis asaltantes también murieron en la balacera, supongo que por los balazos de Garza Sada y el chofer. No fue cualquier cosa.

No vas a encontrar amor en una mujer, sólo interés. Déjame te explico. Tal vez en otros tiempos la mujer estaba algo domada. Ahora anda suelta haciendo estragos por doquier. Así que vete haciendo a la idea de estar solo si no tienes con qué darle lo que quiere. También puedes estar con una gorda, pero serás la burla de la pandilla. La gorda no te pedirá nada, incluso te dará, pero eso no te libra de las habladurías y aunque parezca imposible, no faltará el pretendiente. La mujer guapa es el bien por el que se cometen muchos crímenes, es el monstruo insaciable que se alimenta del deseo del hombre corrompido. Se ha puesto a la mujer en un pedestal, se le ha llenado de regalos y se ve como algo natural. La mujer tiene derecho a ocupar los puestos más altos en la escala laboral, al tiempo que sin problemas puede vivir rodeada de lujos sin necesidad de mover un dedo, haciendo uso de sus encantos. La mujer es un parásito bien visto, la mujer tiene mil guardianes, mil esclavos, mil sirvientes, mil poetas dedicados exclusivamente a cantarle a sus encantos. Para tener a una mujer, simple y sencillamente, tienes que humillarte, tienes que dar por adelantado. Para poder tener una cita con ella tienes que darle de comer, tienes que ir por ella, tienes que tratarla como a una dignidad. Después de que gastas tu dinero, tu tiempo y tu esfuerzo, ella debe tener un tiempo para pensar su resolución, ya que tiene en lista de espera a otros caballeros que también quieren una oportunidad para persuadirla. Mientras tanto, ella puede valerse de todos ellos para ir aumentando la oferta en la puja por ella. Ella se divierte hasta que comienza a ver que sus encantos disminuyen y se decide por el que ofrezca mejores beneficios y garantías. Todo esto lo permite la idiosincrasia en que hemos caído. En otros tiempos habría sido distinto. Una mujer no podía andar por ahí jugando con hombres a diestra y siniestra. Había dignidad y había moral, por más anticuado que esto suene. Para nosotros, los choferes de uber, no quedan más que las migajas. Está bien, no vale la pena entrar en la subasta. El amor llegará o no llegará. Por lo pronto tienes que buscar otros pasatiempos. Por mi parte puedo decir que he aprendido a sentir repugnancia por las mujeres convenencieras. Tienen algo en la mirada, sus maquillajes hablan de una inmensa falsedad, no son todo eso que se dijo en los poemas de antaño, se arreglan las uñas, se ponen tetas, se peinan, se quitan, se ponen, se pintan. Joder, pues a quién quieren engañar. Todo es un embuste amigos. Ellas hablan de unión, de feminismo. La concha de su madre, si somos nosotros los idiotas que nos peleamos por ellas, que ponemos más dinero sobre la mesa para atraerlas. No me vengan con que no se dan cuenta.

Pero eso no es importante. La gente va tergiversar mis palabras. Están buscando un pretexto para linchar a alguien. He visto que toman como justificación a alguien que hizo un mal para descargar su furia en él hasta dejarlo sin vida. Pueden decir que yo soy un machista o lo que sea, para justificar su furia y matarme sin escrúpulos. Sus almas descansarán en la justificación de que yo primero me porté grosero con las damas.

Hace unos días se subió a mi auto una prostituta. Iba justamente a un club nocturno donde bailan las prostitutas. Contrario a lo que podría pensarse no le hablé en todo el camino. Creo que ella estaba avergonzada de ser lo que era. Pensó que tal vez yo me entusiasmaría demasiado si daba lugar a una plática. Así que simplemente se puso los audífonos. Mientras ella escuchaba música satánica en sus audífonos, yo tenía a oasis en el estéreo del carro. En realidad no tenía la intención de buscar nada de ella. El viaje fue placentero. Yo actué con naturalidad, como si la mujer fuera una secretaria, y ella actuó como una mujerzuela. Nada del otro mundo. No es como en las películas, o en las novelas de otros novelistas. Yo no tengo aventuras. A mí no me pasa nada emocionante, nada extraordinario.

Un par de días después se subió otra prostituta. Mucho más amable y joven que la otra. Tenía una gran pinta de prostituta. Pero ella prefería decir que tenía amigos. Amigos que le ayudaban a pagar la renta de su apartamento, amigos que la llevaban a comer, al cine. Amigos que le daban dos mil pesos de vez en cuando, y con los cuales tenía relaciones sexuales. Lo cual para mí no tiene otro nombre que el de puta. Era bastante buena para conversar. Me dijo que yo era guapo. Yo le conté un par de cosas de mi vida. Le dije que ella era una rompecorazones. Ella admitió serlo, con un gesto de lamento y alegría, pero el lamento era fingido, sólo la alegría era real. Una mujer perversa, una mujer que te puede causar la muerte, no porque ella te mate, sino porque uno de sus amigos celosos al verte con ella puede matarte en un ataque de furia. Al final me dio su teléfono. Hoy en la mañana amenazó con bloquearme si le seguía mandando mensajes. Ella cree haberlo escuchado todo. Dice que todos los hombres le dicen lo mismo, que se aburre. Pero creo que no le gustaría que alguien le dijera que es una puta, y que se ve ridícula en esas botas tan altas. Claro que ella es feliz, y me alegro por eso. Tal vez algún día vaya y le dé dos mil pesos, para que podamos ser amigos. Ella no tiene ningún reparo en decir que folla con todos los hombres que se le antojan, y además obtiene una ganancia por eso. Va tranquila a su trabajo, con una sonrisa en la boca. Nadie la obliga a nada, los hombres la veneran y le hacen regalos, caricias y alabanzas. Es una pequeña diosa. Me encantaría ser homosexual para poder ser su amigo de verdad.

Ashley, la segunda prostituta, me llamó hoy al celular para que fuera a recogerla, a ella y a su amigo el homosexual, al soriana de Garza Sada. Por suerte yo estaba cerca y fui hacia allá. Cuando contesté casualmente estaba platicando con una pasajera danesa que llevaba por segunda vez. La conversación era buena. Ella decía que yo era gracioso e inteligente. Tal vez de alguna manera Ashley sintió celos y decidió llamarme. Los esperé afuera de la entrada. Llevaron su mandado a la cajuela mientras conversábamos acerca de mí. El gay era chido. En el camino platicamos de cosas superfluas. No logro recordar ni un fragmento de esa conversación. Probablemente yo me hacía el idiota. Cuando se subieron atrás les dije que eso era humillante. Yo ya le había preguntado que si íbamos a cenar. También le dije que si íbamos a soriana. En realidad no sé lo que sucedió. Creo que ella se burló de mí. Pero no es una buena broma. Cuando llegamos a su apartamento les ayudé a bajar las cosas. Entré a la casa. Me la pasé diciendo que era increíble que yo estuviera ahí, en ese lugar, con un par de desconocidos. Creo que me juzgaron loco por decir que todo aquello era un sueño. Conocí al gato. Fui despreciado. Pregunté que si iríamos a cenar y ella dijo que se iba en 20 minutos. Ella no quería que me bajara del auto, como si yo fuera su chofer. Pero si ya somos amigos. Pusieron las cosas del mandado sobre la mesa. No sé por qué se me antojó un trago de soda de manzana que tenían en el centro. Pregunté que si podía tomar un poco. El homosexual dijo que sí. Se lo agradecí enormemente. Me entregó un vaso recién lavado. Destapé esa enorme coca de 3 litros y mandé a la chingada a los chilangos. Me la bebí ahí. Justo cuando terminaba el vaso me dijo que ya venían por ella y tenía que irme. Le di un par de besos en la mejilla. Bajé las escaleras y abrí el barandal. Justo cuando iba subiendo a mi coche una joven distinguida entraba por la misma puerta que yo salía. Debe ser lesbiana, pensé. Encendí el carro y me fui sintiendo el sabor de la soda de manzana. Creo que tomé justo lo equivalente al combustible que gasté en ese par de extraños. Me cayeron más o menos bien. Las chicas son difíciles, sabes. No debes juzgarla por sus comportamientos afrentosos. En la batalla de los afrentosos yo soy el más afrentoso.

La danesa dice que yo soy como la gente de su tierra. Eso es un halago. Pero no me vuelve loco. Ella es mi amiga. Ella entiende lo que digo, aunque no lo digo en su idioma. Sabes lo que te digo.

Ashley me bloqueó del whatsapp. Sólo porque le dije que mejor me iba a masturbar. La verdad todavía la quiero, y sé dónde vive. Y ya le escribí una carta, pero no sé si írsela a dejar. Creo que la chica está muy enojada conmigo también porque le dije que era una puta y que su chulo estaba inyectado de esteroides y por eso estaba mamado. Estas cosas pasan. Tal vez otro día transcriba aquí la carta que le escribí, la entregue o no la entregue. Esa es la historia de mi vida. Al día siguiente de lo del soriana la llevé al doctor y luego le invité una hamburguesa del Carls y una malteada. A ella no le importó mi esfuerzo. Ella simplemente me utilizó. No le deseo el mal. Su vida ya es lo suficientemente tormentosa. Pobre cabaretera. Su venganza es dejar a los chicos buenos como yo en la desolación y la amargura. Salud por ella, aunque no estoy bebiendo más que agua.

Estaba fumando weed en la casa de mi hermano y quebré la pipa de vidrio. Ni siquiera recuerdo cómo pasó. Últimamente me he sentido mal. No sé por qué. Me duele el estómago. Como que no estoy digiriendo bien. Puede ser por lo de Ashley. Lo que pasa es que le escribí una larga carta de cuatro hojas de libreta por los dos lados. La grapé cuando la terminé anoche. Y hoy cuando salí me la metí en el bolsillo interior de la chaqueta. El hecho de andar por ahí con esa carta me convierte en un extraño. Nadie sabe que cargo con esa carta. En esa carta le explico a Ashley todo lo que soy y lo que yo creo que ella es. La desprecio y luego la ensalzo. Digo cosas ridículas. Me autoproclamo héroe. Construyo un millón de fantasías. Me siento un poco desanimado por el hecho de andar por ahí con algo que ni siquiera yo leería. Le invertí horas a esa carta y ahora no sé qué hacer con ella. No creo tener las agallas para entregarla. Siento que esa mujer es mala. Pero me gusta. Tal vez no soy lo suficientemente fuerte o inteligente para manejarla. Ando bajo de energía. Más de lo habitual. Por eso me sucedió lo de la pipa. Estoy distraído. La carta se ha convertido en una preocupación. Sé que está ahí en la chaqueta y que alguien puede abrirla y verla. Puede ser que mi mamá la lave y vea la carta y se dé cuenta que soy un psicópata, como dijo Ashley. Pero siento que debo entregar esa carta. Tengo que reunir el suficiente coraje para ir a buscarla a su departamento. Tengo que confiar en que ella me bloqueó precisamente para que yo fuera detrás de ella. Ella debería de leer este libro, publicado en una librería con mi nombre. Porque la carta es sólo una alucinación más que padecí. Este libro se acerca mucho más a la verdad. Pero ella sabe que yo sé en dónde vive. También sabe que yo le tengo miedo a sus novios, amigos y pretendientes. Si ella llegase a hacer un escándalo yo no sabría qué hacer. Pero ella sabe que yo no soy de pelea. A ella le gustan los perros de pelea. Si yo fuera un perro sería un lassie. Todos los perros de esa raza son lassies. O tal vez sería un pug por lo bizco. O tal vez sería un maldito lobo. Lassie es un puto héroe. Los perros de pelea sólo son perros de pelea. A nadie le importa un perro más un perro menos de pelea. En cambio lo de lassie sería una tragedia.

Por fin pude deshacerme de la carta que le escribí a Ashley. No puedo decir que la entregué, porque lo que hice fue meterla al pequeño buzón del departamento donde vive. Pero viven varias personas ahí. No estoy tan seguro de que vaya a leerla. Tal vez alguien más la lea, porque seguramente alguien tendrá que leerla tarde o temprano. Ocurrió ayer. Estaba afuera de su casa, pensando en que tal vez debía comprar un sobre para meter la carta y luego echarla al buzón. En eso me llegó una solicitud a la aplicación de uber. Fui a recoger a la persona. Era un joven que no iba muy lejos de ahí. Vi en mi celular que su destino era una papelería. Se me prendió el foco, dije, vaya una coincidencia, una señal de que debo entregar esa carta, sabes. Así que le pregunté al chico que si iba realmente a una papelería. A lo que me contestó que sí, que era la papelería de sus abuelos. Le pregunté que si vendían sobres para carta, me dijo que sí. Cuando llegamos le cobré y me bajé a preguntar por los sobres. Costaban un peso. Compré uno y salí de ahí con rapidez pues tenía que ir a recoger a otra persona. Esta persona iba prácticamente de regreso, cerca del departamento de Ashley. Vaya otra coincidencia. Así que fui y me estacioné por ahí, me bajé con la carta y la eché en el buzón. Regresé corriendo al carro y me fui. Nosotros los perdedores nos alimentamos de esas pequeñas ilusiones.

Creo que ya me voy a salir de uber. Dentro de quince días la gasolina va subir un veinte porciento, anunció el gobierno de Peña Nieto. Un verdadero abuso. Dudo mucho que las tarifas de uber vayan a subir. Y aunque suban, de alguna u otra forma, esto va pegarle a todos los choferes. El país se está yendo a la mierda. Pronto habrá un golpe de estado o un toque de queda o una mierda así. Quiero hacer un viaje para salir de esta estúpida ciudad, llena de gente agresiva y contaminación, llena de un tráfico en el que quedas atascado y pierdes la ilusión. Pero soy muy orgulloso, quiero darle a mis padres lo que he ahorrado de uber. Siento que no lo merezco, o tal vez sí lo merezco, pero prefiero callarles el hocico dándoles el dinero. Yo sé que ese dinero no es nada para ellos, pero quiero demostrarles que nueve meses de esfuerzo no valen la pena, así como les dije desde un principio, ese trabajo es una porquería, y todos los demás. Pero incluso para escapar de este asqueroso lugar, se necesita dinero. Adonde vayas necesitarás dinero, así sea al desierto o a la montaña, al ancho mar o al espacio. Te puedo decir que hasta los putos astronautas, de alguna u otra manera, piensan en dinero allá en el espacio. Podría conseguir otro trabajo, pero sería vender mi alma otra vez por algo que no vale la pena. Tienes que llevar tu carta de no antecedentes penales, tus muestras de sangre para comprobar que no tienes una enfermedad fatal. Tienes que dar mil vueltas. Quieren estar seguros de que vas a durar por lo menos 2 años en ese trabajo de mierda. No sé cómo se maneje en otras partes del mundo, pero en Monterrey es así. Si entras a trabajar de mesero o de garrotero quieren que entres con un entusiasmo y una pasión, con un agradecimiento espectacular, quieren que te quedes para siempre y que siempre hagas las cosas bien, que nunca llegues borracho o drogado, que siempre estés feliz, en esa puta prisión, quieren que mates tus sueños de ser un aventurero o un explorador, y que además te muestres todo feliz. Así que no sé qué es lo que debo hacer. No debo actuar como una mariquita. Por una vez en la vida tengo que actuar como un héroe. Salir al inmenso infinito de lo desconocido, sin otra cosa que la confianza de que soy capaz de sobrevivir, y también de vivir. Allá en un país lejano tal vez me espere mi destino para hacerme feliz. Tal vez pueda ser libre. Tal vez pueda trabajar cuando yo quiera o cuando yo tenga necesidad y no a las horas que un hijo de puta me diga que lo haga.

Siempre estoy buscando una frase o un misterio. Quiero saber qué piensa Ashley de mí, por qué se fue así, de un momento a otro, sin despedirse propiamente. Pero esas respuestas no las encuentras en internet. De hecho no las encuentras en ningún lado. Son misterios. Con el tiempo te das cuenta que una vez que una mujer te hace eso debes perder toda esperanza. No hay esperanza. Ella tomó su decisión. A ella le parece que es mejor que yo no aparezca en su vida. Tal vez le resultan fastidiosas mis palabras. Hay algo en mí que no le agrada, sin duda, y jamás le va agradar. Eso es un caso cerrado para ella. Está convencida de que lo mejor es deshacerse de mí. Desconozco la razón. Puede ser cualquier cosa. Las mujeres son muy delicadas. Puedes ofenderlas sin darte cuenta. No vas a entender la razón por la cual estás solo. Puedes suponer que es por una cosa o por otra. A mí me gusta pensar que mi destino es estar solo, porque de esa manera encontraré la inspiración para escribir. Los caminos del Señor son misteriosos. En el fondo guardo la esperanza de volver a encontrar a Ashley y que esta vez salga todo bien. Poder llevármela a la cama y complacerla. Poder al menos pasar una buena noche con ella. A veces pienso que las mujeres dejan de hablarme porque piensan que de ese modo han ganado la batalla. Piensan: si muestro un total desinterés por él entonces he ganado. Porque él vendrá a buscarme, se humillará ante mí, y eso quiere decir que yo valgo más que él. Es algo así ¿no es cierto? Es un juego estúpido en realidad, pero eso es lo que a ellas les complace. No tienen las agallas de enfrentarme hasta el final. Yo apenas estoy calentando cuando ellas ya lo han dado por concluido. Puedes pensar lo que quieras. El hecho de que me bloquees y yo te busque no quiere decir nada. Tal vez yo me divierto más persiguiéndote que tú huyendo de mí. Estoy seguro que al ver mi carta pensará: este tipo es un pervertido, tendré que llamar a la policía, y se lo contará a todos sus amigos gays. No saben el daño que su actitud le hace ya no a mí sino a la humanidad. Estoy seguro de que valgo más que el novio de Ashley. Soy más interesante y sensual que un entrenador de gimnasio inyectado de esteroides. Pero ella prefiere esa basura, se deja impresionar por sus músculos, le resulta más sencillo dominar a un imbécil así. Además se siente protegida. Sabe que ese idiota puede acabar con cualquier caballero razonable que la ponga a pensar. En el fondo ella sólo quiere tener la razón. Pobre diabla, va por el mal camino convencida de que va por el bueno. Quizá sospecha que va por el mal camino, pero siente que perderá demasiado tiempo regresando a la bifurcación. Así que prefiere olvidar ese pensamiento. No hay tiempo para borrar los tatuajes.

Pero yo no soy interesante, mis opiniones son disparatadas. No merezco ninguna consideración. Soy un genio. Nadie tiene por qué estar de acuerdo conmigo, es mi condena. Las mujeres se olvidan de mí más pronto que de un perro atropellado. Si ven a un perro con frío y hambre en la calle lo llevan a su casa y le dan de comer. A mí me voltean la cara, porque para ellas no valgo nada, no soy interesante, es más, ni siquiera existo, sólo soy un ente molesto que ronda por el aire como una mosca, de la cual se deshacen dando un capirotazo.

Pero no importa, supongo. Las cosas pasan por algo. Estoy destinado a algo más grande. Tal vez una obra literaria icónica de la humanidad. ¿Qué son para mí esas mujerzuelas interesadas en el placer? Yo no puedo darles placer. Tengo poco dinero y además soy tacaño. Ellas quieren que llegue después de una dura jornada de 10 horas de trabajo y les eche cuatro o cinco polvos. Puedo echar uno de un minuto, si bien les va. Pero ellas no estarán saciadas y buscarán criaturas de gimnasio, animales irracionales, tomadores de viagra. Y tendrán cinco o seis largos polvos al día y mis puntadas ingeniosas serán despreciadas y depositadas en el bote de basura. Esa es la triste realidad del mundo, con la cual los hombres de verdad tenemos que lidiar. Mira que tener que venir aquí a escribir estas observaciones puesto que la realidad no ofrece más que sinsabores.

Ya viene la navidad. Ustedes saben que soy uber. Así que veo a la gente aglomerada alrededor de las plazas comerciales y una infinita tristeza me invade. Me pregunto qué clase de criaturas somos. Hemos acabado con la naturaleza. Somos seres antinaturales. Echamos fuego por doquier. Acabamos con todo aquello que vale la pena. En nuestras ciudades no brillan las estrellas. Sin embargo no podemos vivir de otra forma. Hacer daño y hacernos daño es nuestra forma de vida. El aire contaminado nos mata al tiempo que nos protege de los animales salvajes y del frío. Es nuestra burbuja. Aquí adentro, en la ciudad, producimos calor suficiente para estar a gusto, producimos suficiente ruido para olvidarnos del silencio y sus horrores. Después nos llevan de paseo en las vacaciones a ver las ballenas en el Mar de Cortés y nos maravillamos, mientras el motor del bote en el que nos llevan produce un ruido que aturde tanto a las ballenas como a nosotros y avienta humo naturalmente venenoso. Pero nos sentimos libres por un momento en esa inmensidad, cuando por fin el piloto apaga el motor y escuchamos los gritos de las ballenas. Al carajo con eso, yo nunca he ido a ver a las ballenas ni iré, me parece una maldita hipocresía.

Casi es fin de año y no he terminado este libro que empecé en el verano. Este libro es lo único que tengo. No hay más esperanza en mi vida que estas letras. Tal vez el mundo no las apreciará como debiera. Tal vez no son buenas simplemente. Ya pasó la navidad. Estoy escribiendo en calzoncillos. Hoy me volvió a rechazar Ashley. Me dijo por mensaje que dejara de hablarle, que no me necesitaba. Yo dije una serie de estupideces. Después ella me amenazó con decirle a su novio. Así es la vida. No nevó en nochebuena ni en navidad. Yo tenía la esperanza de terminar este libro de manera emotiva, diciendo que Sofía se puso contenta al ver caer la nieve en navidad. No sucedió así y no puedo mentirles. Hubo casi treinta grados. Es lo normal en Monterrey. Creo que soy algo ingenuo. Tigres ganó el campeonato en penales. Fui al estadio con mi hermano que vive en Arkansas. Aprovechó las vacaciones y se vino antes para llegar al juego directamente del aeropuerto. Se portó buena onda. El me compró el boleto en reventa. Ya adentro del estadio estuvimos todos muy tensos. El tiempo regular terminó empatado, pero tigres con uno menos. Empezando el tiempo extra América anotó. Todo parecía perdido. Luego le expulsaron uno al América y se emparejó la cosa. En la última jugada de los tiempos extras Dueñas prendió de cabeza un centro de Damm y por fin gritamos gol. Nunca había visto así el estadio universitario. Todos nos abrazamos de alegría. Pero faltaban los penales. Guzmán paró los tres primeros del América y Tigres los anotó. El América quedó fulminado con el gol de Dueñas. Yo ya estaba enfermo de la garganta. Casi no podía hablar. Pero con los gritos en el estadio y luego en la macroplaza, además de las grandes cantidades de cerveza helada, a la mañana siguiente estaba afónico. He sufrido demasiado en estos días. No puedo respirar por la nariz. Estoy acabado. Encima Ashley me hace sentir como un maldito desgraciado. ¿qué otra cosa puedo hacer? Tengo que escribir todas estas cosas o moriré. Tengo que escribirlas, aunque sea de la peor manera.

Si fuera posible estar follando con Ashley toda la vida, yo no estaría escribiendo esto. Me importaría una chingada el libro. Porque la vida pasa y al final nada importa. Escribo porque aquí puedo decir lo que verdaderamente pienso. Puedo decir que Ashley y su novio se pueden ir de una vez al infierno. Cuando yo me haga rico y famoso con este libro ella vendrá a buscarme para chuparme los huevos y le diré que no me apetece. Tendré mi venganza. Espero que de una vez por todas el mundo evolucione y se dé cuenta que merezco algo de reconocimiento. No pido la fama y el dinero de Bruce Willis. Sólo quiero ser un modesto escritor con un selecto mercado. No pido demasiado. Ahora debo irme queridos amigos a mandarle un par de mensajes a Ashley, para que me mande a su chulo golpeador a golpearme por molestarla. Vaya vida la de un escritor.

He dejado de ser uber. Mi padre me dijo hoy que ya me había dado de baja y no sé qué. Me siento mal al respecto. Esta no es manera de terminar el año. Yo quería trabajar unos días más. Pero al parecer yo no decido esas cosas.

Es complicado ingresar al archivo de este libro. Por eso no escribo con frecuencia. De hecho no quiero escribir esto, pero lo voy a hacer. Sólo vengo a decir una cosa que se me ocurrió durante la juerga. La verdad estuvo muy buena la plática con loco y chava. Hoy hizo mucho frío. Los chilangos se creen mucho porque tienen un castillo en su ciudad. Como tenían ahí un rubio emperador de Austria ya se sienten sangre azul. Ese es el problema del país. El ego de esos hijos de putas que se creen reyes y dueños del país. Estoy un poco enfermo. Por eso no puedo decir nada coherente. Sólo quiero decir lo que sale de mi corazón. Mi corazón siempre me lleva por el camino del bien. Lo que puedo decir es que la mayor vergüenza de la historia de este país es ese puñetero castillo. Humillarse de ese modo ante alguien por el simple hecho de que es blanco es el suceso más importante de nuestra historia, es lo que nos marca, nos define como el pueblo más imbécil. Los que pusieron a Maximiliano en Chapultepec son los mismos que nos siguen gobernando. Son racistas, principalmente. Se burlan de nosotros, se sienten los elegidos, se sienten reyes, dignos de imperar sobre cien millones de esclavos de raza inferior. Suena muy duro, pero es la puta verdad.

Sucede que por alguna extraña razón todos están en tu contra. Debe ser porque eres guapo, porque constantemente tienes la razón, porque esos mismos ataques parecen no hacerte ningún daño, porque te gusta decir lo que piensas y porque cuando tienes que estar solo porque el mundo te odia por la dignidad con la que vives tu desgracia, lo haces con alegría y eso les rompe las bolas. Sucede que a ti no te importa lo que ellos hagan con sus vidas, pero a ellos sí les interesa demostrarte que estás equivocado. Quieren sacarte de quicio o desanimarte. Ponen palabras en tu boca, te calumnian, se burlan de ti, te señalan. Esto suele ser contagioso. Primero es una persona la que te detesta, luego otra y luego otra. El odio hacia ti los mantiene unidos, les da la tranquilidad de pertenecer a algo, de estar de acuerdo y ser normal. Entonces se te van cerrando las oportunidades de tener dinero, y si no tienes dinero no tienes mujer, y si no tienes mujer no tienes nada. Se supone que deberías de estar triste, pero no es así, y ellos siguen esperando tu caída. Al ver que no caes solo, van y te buscan para provocar la caída. Quieren borrarte esa estúpida sonrisa del rostro. Quieren que recuerdes que estás solo, que estás equivocado, que no eres nadie, que nada te pertenece, que vives de arrimado, que tus padres te mantienen. Y cuando por fin encuentras la manera y el coraje para decir la verdad, empieza la peor parte. Te califican de paranoico. Eres un paranoico por darte cuenta de lo que en realidad está sucediendo. Eres un artista y el mundo te odia por eso. La mayoría de la gente se comporta del mismo modo y ese modo está mal. En cuanto empiezas a actuar distinto eres un loco. Esas personas están frustradas por no poder ser lo que en realidad quisieran. No soportan ver a alguien que es lo que es. Claro que es más fácil ser otro del montón. Al menos tienes la seguridad de que nadie va contradecirte. Sabes que puedes atacar con autoridad a los que no pertenecen a tu círculo. Ser diferente no es una elección. Simplemente sucede. En mi caso es porque estoy bizco. Eso me obligó a buscar otras formas de vivir. Eso me obligó a cambiar mi forma de pensar, a descubrir nuevas filosofías. Estoy afuera de todo aquello que reconforta a las personas. Por ejemplo, la gente se reúne a criticar a las demás personas, y de esa forma se entretienen y son felices. Yo no puedo hacer eso. ¿Con qué cara me voy a burlar de alguien? Lo único que puedo hacer es retirarme y dar una caminata en solitario. Algunas veces me junto con gente y sólo puedo ser yo mismo. A veces los hago reír. Mi humor es diferente, tiene que ser diferente. Pero siempre llega el punto en que se hartan de mí, simple y sencillamente porque yo no soy como ellos, yo no siento como ellos ni vivo como ellos y no tenemos absolutamente nada en común.

Estoy a punto de tomar un avión a Perú y no estoy emocionado. No hay una razón para viajar a ese lugar. Supongo que tengo que ir a Machu Pichu. Pero eso no me convierte en un explorador. Estoy algo preocupado porque sé que encontraré australianos entusiastas en mi camino. Cuando les diga que tengo 29 años no me creerán. Dirán que me veo demasiado joven. Pero no sé qué vaya a suceder. Ni siquiera pienso en eso. Salgo en dos días y ni siquiera he preparado mi equipaje. Todo me parece absurdo y tedioso. No sé exactamente dónde acabaré en mi viaje. No sé cuánto vaya a durar porque sólo tengo boleto para Lima. No estoy entusiasmado en lo absoluto. He aprendido a no hacerme muchas expectativas. Sólo sé que será difícil. Sólo sé que tengo que concentrarme en sobrevivir. No hay tiempo para mucho más. Tengo que cuidar la bebida. Si encuentro la manera de subirme a un barco que vaya a Alaska no debo dudar en subirme. Mucha gente se dará cuenta de mi estrabismo. Estoy seguro que algunos dirán algo. Por lo menos una indirecta. Es por eso que trataré de alejarme de todos. Utilizaré este viaje para darme un respiro. Para descansar un poco de mis padres y de mi hermano mayor, con quienes constantemente discuto acerca de todo. Me concentraré en el camino. Al menos ese es el plan. No quiero que las cosas se salgan mucho de control. No soy un chaval de 18 años. Tengo que pensar, en esos trenes, en esos autobuses, en esos aviones y en esos barcos, acerca de mi carrera de escritor. Es quizás mi única oportunidad. Tengo que encontrar la manera de ser más fuerte, de evitar que las pequeñas cosas me afecten. Tengo que pensar mucho en dios, tengo que buscar las señales y tengo que darle un fin a este libro, aunque jamás se convierta en un libro famoso. Va ser difícil salir de casa, dejar a mis padres, dejar este mundo de comodidades que me abruma. No tengo la menor idea de lo que vaya suceder. A veces cuando más esperas resulta un fiasco y viceversa. Pero nada está garantizado. Es estúpido escribir acerca de un viaje que ni siquiera he realizado. Pero una cosa sí puedo decir. Todo eso de llevar calzoncillos, zapatos especiales para caminar, una mochila costosa, pasta de dientes, desodorante, y todas esas estupideces, no me hace sentir para nada libre. ¿no se supone que debemos viajar desnudos como las aves? ¿No les dijo Jesús a los discípulos que hicieran el viaje con sólo lo que llevaban puesto? Así tendría que ser. Quizás somos hombres de poca fe. Siempre he querido salir así sin nada al desierto. Dirán que estoy loco, que sólo Jesús puede hacer eso, y tienen razón. Pero en mi mente no es algo descabellado. Es que el mundo, el sistema en que vivimos, nos agobia tanto que dan ganas, de vez en cuando, de salir desnudos al desierto y que sea la voluntad de dios. Quizás ocurran todos esos milagros de que habla la biblia. La gente no concibe la idea de salir a cualquier parte sin razón alguna. Enseguida preguntan ¿y a qué vas? Yo les respondo: lo mismo me gustaría saber a mí. Voy a encontrarme con lo que ya estaba escrito que tenía que suceder. Pero no, no soy ningún profeta y mucho menos el cristo, simplemente digo lo que digo. Dios me guarde de caer en el pecado de compararme con el hijo de dios cuando ni siquiera puedo caminar y masticar chicle a la vez. Eso me convertiría en una especie de anticristo. Yo sólo trato de seguir las enseñanzas que aparecen en las escrituras. Le pido a dios que me dé la sabiduría para interpretar correctamente lo que ahí dice. De hecho, siento que no soy digno de hablar de estas cosas. Yo soy un simple mortal, un pecador, y trato de llevar mi cruz, y trato de no salirme del grupo de ovejas que pertenecen a dios. Es a lo que puedo aspirar. Pecados he cometido muchos y espero algún día poderme arrepentir de corazón y que me sean perdonados. Alguna vez un Chamán llamado Julio me dijo, y nunca se me va olvidar: sigue por ese camino, sigue leyendo a Cortázar y a esos escritores, pero nunca te vayas a creer Jesús. Algo así dijo y no sé lo que quiso decir. Tampoco debo hacerle mucho caso. En la biblia dice que la adivinación y la brujería son malas, y Julio tenía algo de eso, pero mencionó a Jesús. Y entre toda mi confusión sólo puedo maravillarme porque él me dijo que yo no debía creerme Jesús. Y ciertamente creo que no es buena idea tratar de caminar sobre el agua o andar en el desierto por no sé cuántos días sin nada que beber. Esas cosas sólo dios puede hacerlas ciertamente. Tenemos que conformarnos con ser mortales. Quizás eso fue lo que Julio quiso decir. Puedes vivir en la austeridad, desde luego, pero quién puede ser tan loco que viaje a Perú sin equipaje.

Olvidé mencionar al dinero. El dinero es asqueroso, pero no puedes ir a ninguna parte sin él. Nadie puede sobrevivir sin él. Excepto Dios, claro. Por eso dijo: dadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Así yo tengo que llevar dinero a mi viaje. Mi problema es que no puedo ganarlo. Me da asco ganarlo. Porque tienes que humillarte para hacerlo. Tienes que caer en las garras de un amo, quien podrá disponer de ti como un esclavo. A cambio de unas monedas que sólo te servirán para tu sustento. Nunca podrás medrar en esa dinámica.

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