Como quien sube a un pedestal emulando vanidades pecaminosas solo por vanagloriar el bello arte de amar;
Como quien desprende de sus entrañas, palabras necias solo para regocijar la complaciente altanería de quien tiene la osadía de opacar nuestro ocaso;
Como tus manos, trémulas, hirientes, y con un dejo de caricias guardadas en el rincón vacío de la soledad, dubitativo y algo febril;
Como quien añora corromper realidades adversas solo por temor a enfrentarse a un destino un tanto pueril y desteñido;
Como quien solo encuentra en el silencio, el grito desgarrador de pasiones mundanas y besos baratos, donde el suspiro de amores olvidados se hace eco, y rompe, y corrompe, y lastima;
Así, como en cada amanecer, te espero.
OPINIONES Y COMENTARIOS