En un mundo tranquilo,
donde todos saben de acertijos y trampas
pero nadie sabe de conciencia y si de armas;
no reconocen a ciencia cierta como se manifiestan
la razón, el corazón y la belleza,
un lugar en el cual todos se dejan llevar por
la hipocrecía que viene desde otra época,
desde que al mundo lo llamaron mundo
y no lo dejaron al natural con su naturaleza.
Todo desapareció, lo sutil y la esencia.
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