Hubo una vez en la que amé demasiado, me atrevo a decir que fue un amor que la mayoría de la gente no alcanza a vivir nunca.

fui endemoniadamente feliz, sentía que mi corazón iba a explotar.

conocí a un chico, no del tipo perfecto y encantador como las películas, este era un chico de esos que tienen un letrero de precaución en la frente; conocí lo que es estar enamorada, mi corazón Latía tan fuerte con solo el roce de su mano.

sentí que estaría con ese chico para toda mi vida.

hubo una noche en la cual se me rompió el corazón, no solo en el sentido metafórico, romántico y melancólico como suena, en realidad todo en mi se rompió.

Nos abrazamos tan fuerte y nos soltamos muy rápido.

nuestro amor fue tan intenso, éramos fuego con fuego, con mi carácter, mis conflictos emocionales sin resolver, el con toda su ira, pasión, celos, indecisión.

Éramos tan perfectamente imperfectos que eso hizo lo nuestro tan increíble pero también tan explosivo.

Los dos sabíamos que Nuestro amor era bomba que tarde o temprano estallaría.

Esa vida que juramos estar juntos, se nos fue entre las manos. ¿En qué momento nos cansamos de tomar nuestras manos?

¿En qué momento ya no fue suficiente el amor?

Decidimos pensar si queríamos estar juntos o no, subió a su auto y se fue;

juro que tarde menos de 5 minutos en darme cuenta que quería estar toda mi vida con el, pero el no volvió.

Ojalá nos hubiéramos amado más y peleado menos.

Desde que se fue lo espero en la misma banca de siempre, con un par de reclamos, mentadas de madre y muchos besos.

Ojalá nunca vuelva o mejor si, que regrese maldita sea por qué no sé vivir sin el.

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