Sin oficio ni beneficio
murmura el gentío
en el pueblo que todo lo sabe
pero ninguno se entera
que el tiempo no espera
que arrastra a cualquiera
aunque muy sabio se crea
pues cambia la marea
al paso de la Luna
al cambio de los ciclos
los cielos se rebelan
la lluvia se hace ácida
igual que nuestro humor
tropezando de frente
con la tempestad
abiertas las llagas
envueltas en mantras
cayendo en las trampas
más de mis cenizas esparcidas
rebrotan las semillas
florece la comedia
de trágica esencia
que cual rueda gira
órbitas de estrellas
que nacen que mueren
y vibran y estallan
extendiendo las chispas
de divinos incendios
devorando las almas
purificando sus esencias
que yo sonriente
las juzgo sin pena
por orgullo o soberbia
como espectador inmune
un águila que vuela
nuevo verbo sobre las aguas
burlando al destino
escrito o tácito
enlodando lo puro
por lealtad al ser
avivando la llama
sembrando mis ideas
de una vida en libertad
buscando sosiego en la paz
enfrentando el olvido
perdiendo el sentido
de la corriente y la marea
navegando el azar
por el océano de la suerte
encallando indemne en las rocas
varado en playas desiertas
en exóticas islas lejanas
con la brisa salada
curtido por el calor
humano y divino
tránsito en vaivén
mecido por las olas
sus cimas y valles
y sus cantos de cuna
que el viento esparce
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