Mis noches, absurdas,
mi viento es amargo,
mi cielo es azul, pero no del todo.
Las tormentas errantes, de lágrimas blandas,
sumisas devuelven,
todos los verdores de mis esperanzas.
Rodean el blanco, salteados naranjas
ese fuego intenso que ayuda y levanta,
a este cuerpo extenso que solo acapara.
Levanto cortinas hirvientes, pesadas,
que roban la luz, de este mundo exacto, perfecto, y perverso,
que todo reclama.
Yo quiero encontrarlo,
hoy o ayer…, mañana,
mañana ya no, soy agradecido,
pero ya mañana… es mucho esperar.
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