En cada transformación siento que pierdo más humanidad. Este virus, este monstruo que ahora forma parte de mí, es poderoso, y su sed de sangre es casi insoportable. Me deposita pensamientos siniestros y deseos repugnantes; y creo, que una parte de mí, lo deja ser, le da la bienvenida a mi cuerpo para que lo use libremente.

Mi reflejo en el espejo es sucio. No hay un solo espacio que no esté manchado de sangre, sangre mía y ajena. Mis ojos inyectados en un líquido negro y viscoso, me confieren un aspecto inquietante. Pero lo que más resalta es el largo apéndice con forma de ala que ha reemplazado mi brazo, en lugar de plumas tiene filosas cuchillas que puedo lanzar a propulsión si así lo deseo.

Soy el arma perfecta. Mitad humano, mitad monstruo. De mí depende si estas personas viven o mueren.

Etiquetas: kdrama sweet home

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