Es la serenidad una forma de aceptar
la mezcla de caos y orden
en una cuota perfecta.
Entonar las miradas
con los colores del amanecer
trae en su luz códigos de verdad,
para que lo suave sea gravedad
y lo grave sea la calma en paz,
sin tener que acudir al rezo
para canalizar
lo que ya existe en tu ser.
Llevas mis recuerdos viejos
a un lugar en donde no concuerdo
si soy cuerdo
de estar existiendo en el presente
que pasa al pasado
cada vez que hablo.
Una suave bondad de antaño
navega en la imagen
que, como una fotografía,
se queda nadando.
Cuando el mar es tu anhelo,
cuando en tus besos nacen los “te quiero”,
vuelve el recuerdo como pasado,
agradeciendo
que ya todo ha cambiado.
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