Amanece, bostezo y veo cómo el sol se eleva en el horizonte y el cielo cambia entre indescriptibles colores, difuminando y mezclándose para crear una visión increíblemente hermosa.

Para mí el tiempo es más que oro, es ilimitado. Hoy medito sobre mí misma.

Lo tengo todo, vida, naturaleza, paz, tranquilidad y muchos recursos; sin embargo, tengo la sensación de no poseer nada. Siempre amable, quizá demasiado inocente, quizá muy transigente.

Puedo regalarte hermosos días de verano, donde el sol brilla intensamente en el cielo y una suave brisa acaricie tu rostro, donde puedes escuchar la música de las aves, el rumor lejano de una manada de elefantes, mientras la fragancia de las flores silvestres flota en el aire.

Nunca ofrecí lo que poseo, pero siempre me fue arrebatado. Aun así, ayudé en la comodidad, en la tranquilidad y hasta en la opulencia de muchos. Saquearon mis entrañas en busca de tesoros que me pertenecían, los necesitara o no.

Nunca salí, me sacaron a la fuerza y me distribuyeron a lo largo y ancho del mundo, y ¿para qué? Me mezclaron con gente que, ni me entiende, ni me tolera, solo me discrimina por mi color y me culpa de sus problemas a mí, que vivía impregnada de agradable paz y sosiego.

Vi nacer la humanidad y reuní a mis hijos en civilizaciones diversas, creencias diversas, lugares bellos y diversos, pero nunca les animé en el odio, ni en cainitas contiendas. Eso me es ajeno, llegó de fuera.

Soy mágica, colorida, esplendorosa, exótica, salvaje, ancestral. Soy África.

19/11/2024

Etiquetas: africa exótica salvaje

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