y aquí estamos,
bailando bajo el cielo azul,
mientras el mar nos canta
dulces canciones de amor,
y la arena suave
acaricia nuestros pies.

La luna nos abraza
con la magia
de su hermoso anochecer.

Esto es lo que siempre quise.
Creo que Dios,
en su infinita bondad,
escuchó aquella petición,
esa que tantas veces susurré,
guardada con esperanza
en mi corazón.

Por fin
se me cumplió.

Y mirarte,
mirarte es lo que mi alma
siempre anhelaba hacer,
como si desde siempre
hubiera esperado
este instante.

– cams

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