El exceso es uno de los males más silenciosos, adictivos y letales.

Comienza sigiloso en nuestra vida alebrestada.

Consume nuestra razón mediante un proceso magistral,

y termina por devorar el amor dentro de nosotros.

Es uno de los venenos más nocivos y espeluznantes.

Capaz de convertirse en una bestia desatada, hambrienta e imparable.

Un monstruo horrible con poder descomunal.

La pesadilla perfecta para todos los humanos.

La antítesis de los versos más fieles al estoicismo y el honor.

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