Una mujer que se parece a tí

Una mujer que se parece a tí

JOSE E DIAZ F.

Hoy vi a una mujer
que llevaba en el cabello la calma del atardecer,
largos hilos de sombra y luz
cayendo hasta sus caderas como un río silencioso.

Su mirada…
serena, profunda,
de esas que no gritan belleza
pero la dejan florecer lentamente
en el corazón de quien la observa. 

Caminaba despacio,
y el viento parecía aprender de su paso,
meciéndose con la gracia
de una melodía antigua y suave.

Su voz era canción,
una nota tibia en medio del día,
y en sus labios rojos
ardía un secreto de pasión callada.

Su piel,
delicada como pétalo recién nacido,
guardaba la luz suave de la mañana.

Vestía elegancia sin esfuerzo,
como si la naturaleza misma
le hubiera prestado su armonía
y la palabra justa para cada instante.

Y pensé, mientras el mundo seguía su camino,
que aquella mujer
se parecía a ti.

De sus besos no diré nada…
porque nunca llegaron a rozar los míos,
pero imagino que deben ser dulces
como la miel que, lentamente,
endulza el alma.

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