No sé si ya le dijeron, pero su don, su mayor potencial es el de la elocuencia… ¿Qué opina al respecto?
Un don.
Una especie de virtud que hace único a cada ser humano en esta tierra.
Suena mágico, casi suena a dádiva magnánima. La elocuencia, una palabra, pocos saben lo que es y a pocos les interesa.
De que en la elocuencia descanse la viva semilla de la incertidumbre, tal vez de eso estoy segura ahora…
La elocuencia no es del todo un don, para mí no lo es, a vivas luces no veo la fuerza de la virtud de ser elocuente, el uso de palabras formales, respetuosas y técnicas no es elocuencia por esencia, solamente una parte de ella. Tengo un muy mal concepto de la elocuencia que habita en la sociedad. De esa elocuencia que algunos sacan a relucir como su fiel dote.
Hace algún tiempo atrás una muy buena persona me dijo que; la elocuencia comúnmente encontrada en nuestra sociedad era una mala virtud usada por personas que no eran personas, más bien pues sanguijuelas, aquellas carentes de todo buen don que usaban su lengua o formas para seducir a los tontos. De esas personas que veían en las palabras el medio perfecto para engañar a los demás. Aquella persona aseguraba que la elocuencia ejecutada por las personas normales era sosa y burda, un engaño total, la violación a las palabras y buenas formas para conseguir convencer al inocente. Adornar palabras brutas para convertirlas en rosas, tal cual abofetear con la mano diciendo después que fue una caricia de pañuelo.
Por el concepto de esta buena persona es que llegué a ver la elocuencia estándar como un insulto. La gente común no lo sabe, pero cada vez que alguien me dice que soy elocuente me siento avergonzada, prefiriendo guardar silencio a pesar de conocer del tema de conversación.
Si bien trato de transmitir mis ideas, créalo que jamás es con el propósito de convencer a nadie de pensar o hacer cosas que su propia razón no le dictaría hacer. Simplemente veo hablar y escribir como una forma en la que puedo ser yo misma. No sé si existe alguna especie de elegancia o tecnicismo en cada una de las cosas que digo o escribo, mucho menos me detengo a analizarlo, así que no creo estar adornando el significado de cada palabra. De todo esto lo que sí puedo aceptar es que el sarcasmo me gana en algunos párrafos, sea esa la razón para que muchos me consideren irreverente e indomable a la hora de defender mi ideología. Debo señalar, esto es algo implícito en mí.
No estoy pidiendo que inventen una nueva forma de clasificar la elocuencia en la que yo pueda ser encasillada en esa clasificación. A manera determinante pienso que la gente tiende a mal interpretar y pensar que por elocuente dícese del hablador, mentiroso, estafador, ocioso, vago de actos y sobrado de palabra. Ese concepto es el que me han infundido, de una u otra manera no se me va de la mente, de forma que no logro verme a mí misma siendo elocuente premeditadamente.
Con frecuencia me ocurre que la gente me pide dirigirme con una introducción o palabras hacia una colectividad con el fin de comunicar alguna situación porque ellos consideran que tengo buenas palabras para hacerlo, sin embargo, para mí todo aquello es una encrucijada que me causa temor, pero finalmente lo hago, aunque después viene a mi mente la idea de que no debí hacerlo…
Lo que ha dicho es clara evidencia que existe una tendencia hacia la timidez. Debido a una baja autoestima.
He logrado determinar que existe en usted una exagerada emotividad en cuestiones simples. Al ponerse en frente de la colectividad y dirigir palabras está enfocándose hacia un objetivo a cumplir. Debe contener sus impulsos, de no interactuar cuando los demás piensan que usted es buena para comunicar.
Que una palabra que para muchos es puro elogio para usted se convirtiera en un punto de análisis y visión de la sociedad, pero permítame decirle que ser elocuente se trata de tener la capacidad de usar palabras elegantes, pocas, explícitas, bien dichas y que ayudan a comprender a breves rasgos… A esa elocuencia me refiero yo, usted no debería de negarla porqué, aunque no le guste tiene el don, lo tiene y por eso escribe, por eso puede hablarme de esa forma, creo que no solo yo, otra gente se ha percatado…
Así sea el significado de elocuencia que el diccionario nos indica, pero más allá de lo que un diccionario pueda indicar radica en mi cerebro una concepción propia. A veces he llegado a pensar que hasta la demagogia se parece a la elocuencia, siendo así no quisiera caer dentro del saco de todo político y estafador…
Timidez con baja autoestima… me da risa y tal vez debo aceptar su asertividad.
Ahora puedo decirle que se ha dejado llevar por un mal concepto, la representación misma de la elocuencia es la poesía épica. Los griegos tenían por rostro de la elocuencia a una bella ninfa con un cetro en la mano izquierda y un libro abierto en la derecha; sabiduría, orden, psiquis y hasta un poco de psicología radica en la elocuencia, es todo un arte.
Ese debe ser un buen concepto, pero de aquello, del don no quiero abusar, no quiero pensar, dado que verlo como una fuente de virtud me haría caer en la misma decepción de siempre; todo don depositado en mi mano se convierte en veneno, en algo que me lleva a analizar si en verdad merece la pena…
Merece la pena ¿Qué?
Pues si merece la pena llevar por bandera la alusión a los dones, es eso.
Que cuando alguien os pregunte ¿Cuáles son vuestras habilidades?
Tengáis que responder a fuerza de regaña dientes “la elocuencia” en seguida la otra persona pensará que se es demasiado hablador…
Debe creer que la elocuencia depositada en sus manos no es ninguna cosa burda. Inconscientemente usted la lleva por dentro. No tenga dudas de ello.
Puedo notar la falta de confianza que no se corrige. Hay que esforzarse.
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