🌿 Mi Primera Travesura con Laura
Recuerdo que cuando vivíamos en la casa del señor Francisco hubo una noche diferente a todas.
Valeria no estaba en casa. Mi padre tampoco.
El señor Francisco y sus hijos habían salido.
Solo estábamos Laura y yo.
De repente, se fue la energía. En ese entonces dolía mucho que se fuera la luz. La oscuridad no era solo falta de claridad… era miedo. Y allí quedamos, mi hermana Laura y yo, completamente a oscuras.
Teníamos miedo.
Decidimos salir donde los vecinos porque no encontrábamos los fósforos. Teníamos una vela, pero no teníamos cómo encenderla. Fuimos hasta la casa del vecino y, con mucha pena, le pedimos que nos permitiera prender nuestra vela con la suya. Él, muy amable, nos ayudó.
Regresamos a casa.
Mientras Laura intentaba abrir la puerta, me dijo que sostuviera la vela en un lugar donde no se fuera a apagar.
Yo era una niña pequeña. Inocente. Curiosa.
Y sin medir el peligro, levanté mi blusa —que era de una tela muy sencilla— y puse la vela debajo, protegiéndola del viento mientras Laura abría la puerta.
No nos dimos cuenta en qué momento ocurrió.
De pronto, mi blusa se encendió.
Salí corriendo desesperada, gritando, moviéndome de un lado a otro sin entender qué hacer. Laura estaba aterrorizada. No sabía cómo reaccionar. Hasta que logró conseguir agua y me la lanzó encima.
El fuego se apagó.
De aquella travesura inocente quedó una marca en mi barriga. Un lunar grande, recuerdo de aquella quemadura. Tal vez no fue una quemadura grave, pero sí dejó su huella… una huella que aún cuenta esa historia.
Después, las dos tomamos mi blusa quemada y la lanzamos a un terreno lleno de monte que estaba cerca.
Y pactamos algo entre hermanas:
No hablaríamos de eso con absolutamente nadie.
Era nuestro secreto.
Así terminó mi primera travesura con Laura.
Una travesura marcada por la inocencia, el miedo… y el amor silencioso entre dos hermanas que solo se tenían la una a la otra. 🌿✨
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