A veces, las sensaciones de mi cuerpo me confunden.
A veces, como un cuerpo inmóvil y solitario,
y por más que quiera, ya no soy capaz de producir lágrimas.
Mis ojos se secaron, los deseos de mi mente se fueron para no volver,
las fuerzas y el espíritu para salir adelante me traicionaron.
Hoy me encuentro acostado en el suelo, mirando mi sombra,
ella me ve decepcionada, triste y molesta porque perdió la esperanza.
Pasan algunos minutos y la veo marcharse sin retorno.
Ahora, tras su partida, suplico mi muerte para ascender en un nuevo ser,
ya no quiero ver pesadillas sobre las paredes de mi habitación.
Quiero olvidar el momento en que originé el infierno,
suplico la oportunidad para cambiar mi error, mi terrible maldición.
Necesito regresar al momento en donde dejé de amar,
cuando ya no quise dar un paso más.
Cuando ya no quise creer.
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