Aprendiste a correr sin antes haber empezado a caminar, solo sabes reír cuando lo único que quieres es llorar, te acostumbraste tanto a contemplar la vista estando desde la orilla que te aterra tanto la idea de llegar y explorar el mar, ¿quieres que siga diciendo lo que quieres escuchar o deseas mejor que te diga la verdad?
Enemigo en el jardín que no quiere mi seguir, cerraste la puerta justo delante de mi fuerza, y gobiernas con dureza porque vienes acompañado de la Vieja Escuela, y respiras con cautela pretendiendo que no duela, ¿puedes venir y mirar las estrellas como en los cuentos y en las novelas?
¿Una más o una menos?, ¿acaso nunca es suficiente para ellos?
Y lo vengo viendo junto con el tiempo, es distinto, es lejano y tan ajeno, está roto desde adentro, y me quema si me quejo, y me calla cuando siento, ¿acaso seré capaz de hacer un último intento?
Es la jaula que no quiere y ya su dueño no resuelve, fue valiente y decente, se cerraron los caminos porque te olvidaste de tu objetivo, ¿cómo dices lo que sientes cuándo ya no sabes ni quién eres?
Te acostumbraste demasiado a la noche que no disfrutas del amanecer, abrazaste con tanto fervor a la oscuridad que no entiendes como debes cuidar de tu luz personal, y le tienes un inmenso pavor al amor que prefieres quedarte sin corazón, ¿acaso caerá el telón después de tanto dolor?
Las promesas que el viento se llevó y las oportunidades que el miedo nos robó, bien sabes que es el vuelo de mi ave el que detienes, que son mis líneas las que más nos duelen, ¿así es como se termina después de querernos la vida?
Y te aferras al Titanic aún cuando sabes que nunca más volverá a zarpar, y nos hundimos cada día más aunque nos cueste mucho aceptar la realidad, ¿lucharás para salvarte o es que piensas dejar que la marea te arrastre?
Indiferente y tan distante, es la influencia del poder la que no nos permite florecer, lloraré porque se que fueron tres de tres y por más que lo quiera a ninguno podré ver, ¿cómo es que alguna vez nos dejará de doler?
Me acostumbré tanto a tu silencio que ya no espero a lo perfecto, ¿y sí lees mis recuerdos, crees que puedas ser capaz de entender lo que nunca digo pero que siempre pienso y siento?
Aprendiste a correr sin antes haber empezado a caminar, me enseñaste a sobrevivir pero no a vivir, me enseñaste a querer pero no a perdonar lo que socialmente se puede tolerar y también sé que sabes reír cuando lo único que quieres es llorar…
18/02/2026/.
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