Lunes, Me levanto con algo de desgano y ánimo cansino, me pongo las pantuflas que tengo siempre al pie de la cama y me dirijo al baño a higienizarme. Vivo solo, muchos dirán que soy un solterón aburrido, maniático y obsesivo, quizás sea verdad o quizás esas sean las cualidades que me permiten ser un hombre libre, en soledad, manteniéndome a resguardo de toda amenaza a mi privacidad y estilo de vida.
Observo el espejo del baño antes de lavarme los dientes y la cara. Que veo?…una persona independiente y segura que se mantiene en orden, paz y armonía en su sencilla pero tranquila vida. Satisfecho y orgulloso con la observación, preparo un desayuno rico en calorías pero sano en nutrientes (cuido mucho mi cuerpo). Hago unos pequeños y breves ejercicios de desestructuración, elongación y yoga, para luego tomar mi desayuno (jugo exprimido de naranja, cereales, una taza de café, algo de frutas y dos tostadas con dulce de arándanos) chequeando algunas noticias digitales (de los diarios de mi interés) y redes sociales.
Finalizada la rutina, me pongo unas gotas del perfume importado que traje de Europa el año pasado y busco la ropa que cuidadosamente deje preparada (limpia y planchada) en el vestidor el día anterior. Vestido y perfumado, cierro la puerta, dejo el felpudo (welcome) alineado a la puerta (lo corri al pisarlo sin querer) y me voy al ascensor puntualmente para tomar el subte que me dejará en horario a pocas cuadras de mi trabajo. Mi vida es perfecta, sin sobresaltos, intromisiones o improvisaciones peligrosas (a excepción de mi vecina: la Sra. Agueda Alonso del 4to. “A”).
Aaaaa si, la Sra. Agueda Alonso…ella siempre tiene consejos para dar, comentarios que manifestar y críticas que expresar, todos viva voz. Así ella opina tanto de política e historia, como del medio ambiente amenazado o del poder de los medios y de los oligopolios que nos mienten y oprimen, de los derechos negados y de la traición de la clase gobernante, etc, etc. Al cruzármela en el ascensor por unos minutos no necesito ver las noticias por una semana, sería una ventaja si es que no sientes jaqueca y nauseas luego de una catarata interminable de palabras y expresiones que describen un mundo carente de interés y atractivo para mí. Es en esos momentos que desearía vivir en una cabaña en el medio del campo, pero como odio los animales, insectos y todo lo que conlleva la vida campestre me conformo con escuchar en esta jungla de cemento por unos minutos a la Sra. Agueda y ver a su querido gatito Félix -siempre a su lado, atento y haciendo honor a su cualidad de felino acechando alguna presa: yo-. Saludos de rigor y buenas costumbres forzadas al salir del ascensor y huyo a mi trabajo con la rapidez desenfrenada de quien escapa de una pesadilla interminable que se renueva día a día.
Llego a mi trabajo, el que no ofrece retos importantes, preocupaciones, desafíos o complejidades y lo más importante ni interacción con otros (sólo algunos sellados, encarpetados y archivo de legajos que obligan a intercambiar unas pocas palabras con algunas personas insignificantes). Luego de mis labores diarias en la oficina pública, cultivo el embellecimiento de mi cuerpo en un gimnasio cercano a mi casa. Algunos dirán que soy narcisista y algo egocéntrico, pero respondo que priorizo mi salud sobre los comentarios ingenuos. En mi vida el deporte, la ejercitación y la sana alimentación son los pilares que dan sentido a mi existencia y me proyectan como una persona exitosa en sentido pleno, asegurándome una vejez con fortaleza y una vida longeva. Ahhh….algo destacado: Dedico gran parte del día a la lectura cultivando mi intelecto, mi conocimiento del mundo…frecuento ferias de libros para acrecentar mi biblioteca personal y nunca me pierdo la gran feria del libro anual de Bs. As., todo un evento cultural. Mis géneros preferidos: Novelas de Ciencia Ficción/Terror.
No crean que soy un ser anti social, por favor!!!, solo resguardo mi intimidad y defiendo mi estilo de vida, acercándome sólo a las personas que despiertan en mi algo de interés y curiosidad. No para obtener ventajas o algún tipo de beneficio, sino para sumarlas a mi complejo entramado de contactos como seres que nutren y aportan su sabiduría a mi existencia. En definitiva vivo mi vida bajo mis parámetros, convicciones y principios de manera coherente evitando cualquier tipo de obstáculo o injerencia no deseada ni pretendida. Soy así!!!…la perfección no existe y es solo privativa de nuestro creador, pero mi vida es lo que más se asemeja a mi idea de perfección.
En contraposición la Sra. Agueda del 4to. “A” vive en el “caos” total, sin atarse a rutinas de ningún tipo ni a horarios fijos en sus quehaceres diarios. Su atuendo es descuidado, siempre con batón y pantuflas que ya son parte habitual de su descuidado vestuario y no existe maquillaje alguno que pueda ocultar su rostro maltratado y arrugado por los años. A pesar de todo ello siempre está con un semblante complaciente, sereno y sonriente, como si la vida se detuviera eternamente en esos momentos de felicidad plena. Me resulta llamativa y muy particular su vida, sencilla y la vez intrigante. Siempre me dice lo mismo, ante cualquier comentario, duda o dicho que cruzamos…querido: nunca te traiciones, en tu interior están todas las respuestas. Siempre pensé que estaba algo loca y quizás tenga razón.
Transcurre el día, sin mayores novedades y regreso a mi departamento con la satisfacción de sumar un día más, siendo como soy…una persona definida como humanista en su máxima expresión. Creo en el hombre, en su potencial y cualidades, pero desconfío de quiénes no profesan mis valores y creencias, ya que si allí se deposita la perfección, la otredad es imperfecta, me es ajena, me resulta amenazante y por ello la rechazo con todo mi ser y me alejo. No por ser esta acción un gesto egocéntrico, sino simplemente de auto-resguardo y si se quiere de supervivencia. Aclaro: No estoy armado, no soy agresivo o violento, no soy racista o tengo actitudes discriminatorias…muy por el contrario, respeto todo tipo de elecciones y estilos de vida, pero no tolero intromisiones en mi vida…respeto la vida ajena y pretendo que así sea también con migo.
Al volver a mi refugio, es decir a mi coqueto departamento de la calle Olazábal, veo en la puerta del mismo un cartel en un pedazo de hoja roto, con descuido y escrito con letra algo temblorosa. Es una nota de la Sra. Agueda!!! donde expresaba querer dialogar con migo a la brevedad. Pienso: que me querrá pedir esta señora?….quizás algo de dinero para saldar una deuda, un favor o gesto hacia su persona, un cambio en mi proceder, vaya a saber…Lo que fuera no deja de molestarme ya que pone en riesgo mi rutina restándole valioso tiempo y además no deja de intrigarme la pregunta: con que me vendrá esta vieja ahora?…Acomodo el felpudo de welcome antes de entrar (probablemente la Sra. Agueda lo corrió al poner su dichoso cartel sobre la puerta o fue su desagradable gato que la acompañaba), me dispongo luego a bañarme para encarar la cena mientras tomo una copa de un buen Sauvignon Blanc y programo mi siguiente jornada (seleccionando cuidadosamente la ropa, calzado, etc.). Son las 10:30 PM, me dispongo a conciliar el sueño procurando olvidar ese cartelito impertinente.
Es martes y son las 6:30 AM, suena puntual el despertador, algo cansado me pongo las pantuflas y me dirijo al baño notando al orinar que su color/tono es algo rojizo o intenso, no llego a determinarlo con certeza pero me inquieta. Pienso: seguramente la ensalada de remolacha que sume a mi trozo de salmón grillé ayer por la noche es el causal de mi incertidumbre. Habiendo despejado mi temor, continúo con mis ejercicios, me visto, desayuno y parto a mi trabajo, al que llego puntualmente. Hoy es martes, día de gimnasio, por lo que tengo el bolso con mi ropa deportiva, agua, elementos de higiene personal, etc. El gimnasio (cercano a mi trabajo) está lleno de espejos y el ambiente es amigable, invitando a la interacción y al intercambio con otros. Esta cuestión me inquieta algo, pero luego de haber observado detenidamente a algunas personas, con el correr de los días logro establecer algunos contactos interesantes con individuos, que creo en apariencia y desde una primera impresión, profesan mis gustos, valores y principios.
El reloj marca: 7.30 PM, luego de haber ejercitado mi cuerpo y asearme regreso a mi departamento, sin antes despedirme afectuosamente y a la distancia de algunos compañeros/as. Mientras estoy en el subte recuerdo el cartelito de la Sra. Agueda y reflexiono sobre opciones posibles: A) antes de ingresar a mi departamento golpeo su puerta y dialogo con ella brevemente sobre el asunto en cuestión, B) sigo de largo y voy directo a mi departamento, como si nada, y pospongo el encuentro de manera indefinida y C) le dejo un cartelito en su puerta con día/hora de encuentro. Mi opción es “B”, ya que las otras dos alternativas implicarían una segura e inevitable pérdida de tiempo y una respuesta odiosa y obligada (por los buenos usos y costumbres a las que estamos obligados las personas de bien) sobre el planteo de la Sra. Ageda. Con la satisfacción de haber adoptado una sabia decisión, ingreso a mi refugio para darme una ducha caliente y degustar una copa de buen vino y un sencillo plato de pechuga salteada en oliva con verduras y hongos (un buen plan para escapar de una segura charla latosa y aburrida que nada me aportará).
Siendo las 10.30 PM al acostarme (luego de elegir mi vestuario del siguiente día y dejarlo a mano) noto en mi ropa interior una intensa pero pequeña mancha roja, quizás producto de mi esfuerzo o trabajos de piernas (cuádriceps) en el aparato del gimnasio. Sin darle mayor importancia me duermo agotado por las exigencias de la jornada. Mis hábitos saludables y mis puntuales chequeos no me dan indicios, ni posibilidades de ninguna otra teoría descabellada, por lo que despejo rápidamente toda sospecha de problemática de salud. Esa noche decido, como ya lo había hecho acertadamente en el pasado) colocar parte de mis ahorros en un Fondo Común de Inversiones agresivo o CEDEARs de alta rentabilidad a futuro, convencido de concretar en unos años un largo y exótico viaje siempre soñando. El recordar el cuerpo voluptuoso de una compañera del gimnasio me ayuda a relajarme y descansar plácidamente (defino también la posibilidad de hablar con ella la próxima vez que la vea y quizás invitarla a cenar, no le vi ningún anillo y la note en diferentes oportunidades sonriente y amigable para poder efectuar dicho acercamiento).
Comienza un nuevo día y la luz se cuela por las rendijas de mi ventana. Es miércoles y a pesar de no ir al gimnasio tengo preparada mi ropa deportiva para salir a trotar 3 km por mi barrio al atardecer (luego del trabajo), no es una meta muy exigente pero me permite estar en forma y colaborar con los estándares de vida sana que pretendo. Al orinar vuelvo a notar ese color rojo intenso y recuerdo no haber ingerido ensalada de remolacha, mi preocupación se incrementa. Desayuno solo un café y una tostada, me visto y salgo hacia trabajo con la carga emocional de la situación vivida. Al cerrar la puerta de mi departamento, giro y me intercepta la Sra. Agueda (No tengo escape…estoy a su merced y a la de su pequeño gato), le comento que estoy algo apurado -para evitar dialogar con ella-, pero insiste con la garantía de restar solo unos pocos minutos de mi tiempo, acepto (a regañadientes). Me comenta que próximamente saldrá obligada unos días de la ciudad por un estudio médico programado y una intervención quirúrgica postergada, por lo que me pide (con mucha amabilidad) si podría dejar un poco de leche/atún (que ella me entregaría anticipadamente) en mi departamento para su gatito en su ausencia y que luego todo lo referido a limpieza, ventilación, pagos de servicios, regar unas pocas plantas de su terraza, etc, lo haría una prima de su confianza que llegaría tres veces a la semana por la tarde. Para dicha tarea me dejaría (con las responsabilidades que esto implica) las llaves de su departamento, estando una copia con el portero para la otra persona que vendría algunos días a cubrir el resto de los menesteres y labores. No pude negarme a esa petición, quizás porque mi cabeza estaba en mi asunto ocurrido en el baño, quizás por deshacerme de ella cuanto antes o simplemente porque me dio algo de tristeza la situación que me detallo y no tener ningún familiar o persona cercana para dicha tarea. Por lo que fuera, me convencí que serían unos pocos días, la tarea era sencilla y en otra oportunidad yo quizás podría necesitar de una asistencia o favor similar y siempre es bueno tener un vecino cerca para obtener ayuda rápida.
En el subte mi cabeza era un hervidero, una verdadera olla a presión…me preguntaba por qué acepté esa petición?…en qué derivaría la situación que tuve en el baño?…estaría enfermo de gravedad o sería alguna cuestión sin importancia y pasajera?…y si el gato se me escapa..qué hago?…Las posibilidades de situaciones eran infinitas y cada una de ellas me torturaba y me obligaba a encontrar posibles alternativas, soluciones o escapes. Al llegar a mi trabajo, dialogo con mi jefe y me pido un día para poder concretar los estudios médicos y realizar las consultas de rigor que la situación ameritaba. Me convencía que una persona tan sana, fuerte y joven era imposible que tuviera algo grave y me inclinaba por alguna cuestión menor. Evitaría ejercitarme, por la dudas en éstos días, hasta tener un diagnóstico certero y preciso, uno nunca sabe que acciones pueden precipitar mayores males o complicaciones. Consigo un sobre-turno para el día jueves por la mañana.
Hoy es el día de la consulta médica y al levantarme todo se ve diferente, todo se percibe como en cámara lenta. Mis acciones se encuentran condicionadas por los dichos del médico, por los posibles diagnósticos. No soy una persona de Fe, creo en el hombre, creo en mí, en la ciencia objetiva, por lo tanto desconfío de las instituciones como la iglesia, pero en un día como hoy envidio la serenidad que algunas personas con profunda fe y devoción experimentan en momentos difíciles (como éste, quizás). Son las 8:30, casi no desayune (tengo un “nudo” estomacal) y salgo raudamente al consultorio. 9:45 me atiende el Dr. Calvete (urólogo) y ordena una serie de estudios, luego de los mismos estaría el diagnóstico. La espera se alarga y con ella mi agonía. Vuelvo a paso lento, despreocupado e indiferente al mundo externo, me encuentro preso en mis pensamientos más profundos. Necesito hacer una pausa y tomo un breve descanso en un banco de plaza debajo de la sombra reconfortante y amigable de un gran seibo. La brisa de la mañana me reconforta, pero los niños de la plaza jugando me aturden.
Tengo el día libre, no voy a trabajar, por lo que decido caminar solo con mis pensamientos luego de tomar algo de energía. Desearía poder compartirlos con alguien…necesito un consejo, un abrazo, un consuelo. No lo encuentro. Tengo compañeros de trabajo, tengo familiares (algo distantes y apáticos que no frecuento hace mucho tiempo) tengo conocidos del gimnasio, de la universidad y de la vida, pero no tengo amigos. Que desdichada es mi vida “perfecta”. Toda mi salud, mi cuerpo trabajado, mi fortaleza exterior, mi equilibrio y seguridad emocional formaban parte de una gran farsa, un engaño, una verdadera estafa. Eso soy y me siento, un verdadero fiasco, un ingenuo y débil niño que ha sido embaucado con promesas de grandeza, virilidad, vida eterna y fortaleza. Sólo alquimia, meras mentiras y simples engaños de marketing!!!…Sigo mi andar encerrado en mis propios temores, confundido, buscando una respuesta, una palabra de aliento. Me encuentro al pie de una gran escalinata, levanto mi mirada y es el acceso a una bella iglesia y una imagen se me impone (la virgen del socorro). Decido ingresar y sentarme en un largo banco de madera, desconozco los rituales cristianos (si ben estoy bautizado, no tome confirmación, no soy católico practicante y para mi todo ese mundo me es desconocido). Encuentro lo que buscaba: Paz, pero sigo siendo un niño huérfano.
Pierdo la noción del tiempo, miro a mi alrededor y observo con detenimiento la ornamentación, la luz ingresando por el rosetón y los vitrales laterales, las imágenes y la cúpula sobre el altar simulando la bóveda celeste trasmitían sobriedad y solemnidad…no puedo evitar las lágrimas, me emociono, rompo en llanto (me avergüenzo y seco las lágrimas), luego decido volver otro día a reencontrarme con mi esencia más noble, con mi fibra más íntima, a reconfortar mi espíritu en paz. Salgo algo aliviado, veo el mundo diferente, me siento con otra fortaleza (diferente de la física), estoy más sensible al mundo que me rodea y por primera vez en mi vida “perfecta” tengo la convicción que todo estará bien, me siento protegido y acompañado. Decido no renunciar a los hábitos a los que estaba acostumbrado, ya que una vida sana siempre es un buen camino, pero procuro no dar tanta importancia a las apariencias, en definitiva nada es perfecto, solo Dios. Vuelvo a mi departamento aprovechando hacer unas compras para abastecer mi refrigerador. Por la tarde voy al cine a ver un film que me interesaba hace rato, invito a un compañero cercano del trabajo, acepta gustoso la invitación y nos vamos a cenar luego a mi departamento. Unas pastas con champiñones en crema junto a un buen vino blanco hacen una buena combinación, reímos mucho, charlamos hasta la madrugada y convenimos sumar en una próxima salida a las bonitas chicas de recepción (espero acepten…). Son las 2:00 AM y me dispongo a descansar luego de un largo y complejo día. Nos despedimos con un fuerte abrazo.
Es viernes, luego de mi tradicional desayuno y ejercitaciones de rutina, me cambio (olvido el perfume) y salgo al trabajo, esta vez utilizaré la bicicleta que tengo guardada en la baulera del edificio, cambio los zapatos por cómodas zapatillas y me pongo el casco protector. Al salir del estacionamiento, ya en la vereda dispuesto a partir, me cruzo a la Sra. Agueda (siempre tan oportuna, pareciera que tiene un GPS para ubicarme) y me recuerda que el día de mañana partirá a hacerse esas prácticas médicas fuera de la ciudad y me deja las llaves de su departamento. Vaya tranquila, le digo, Félix estará bien cuidado (por lo menos eso espero, nunca tuve mascota y mi inexperiencia es total). Nos despedimos afectuosamente y parto, disfrutando de mi recorrida, observando edificios -lugares antes desconocidos- y escuchando música en mis auriculares. Llego puntual a mi trabajo, satisfecho por mi decisión me cruzo con Javier (mi compañero) y decidimos acercarnos a las bonitas recepcionistas…dialogamos brevemente y aceptan la invitación, sonríen luego cuchicheado entre ellas al momento de alejarnos. Vamos al baño antes de subir por el ascensor y festejamos!!!. Nada puede salir mal.
Hoy es día de gimnasio, pero decido ejercitarme con mi bicicleta y no ir. Paso por la iglesia de la virgen del socorro (mi nuevo refugio) sin darme cuenta ni haberlo planeado (pero algo me llevó allí), me detengo como atraído por una fuerza superior y me quedo un rato en el acceso, en estado de introspección (podríamos decir, sin temor a equivocación; casi de éxtasis)…encuentro así nuevamente la serenidad y paz de días pasados, dejo algo de dinero en una urna para la colecta (de Cáritas; mas por menos)…me reconforta y reflexiono: que bueno que es trabajar la belleza interna poniendo en práctica buenas acciones por los otros. Me siento mejor, corre otra energía por mi ser, estoy más conectado con la verdadera vida, que pienso es uno en armonía con los demás. Celebro fortalecer mis vínculos en el trabajo y por qué no…hacer el bien y colaborar también con la Sra. Agueda (reflexiono; hay mucho de filosofía oriental en estos actos, es el Tao de la vida y las enseñanzas de Buda puestas en acción). Mi espíritu se regocija, se me inflama el pecho y vuelvo a mi departamento. Llego a mi departamento, guardo mi bicicleta, me doy un baño caliente y mientras preparo la cena, chequeo mis correos y redes sociales…encuentro los resultados de mis estudios…tiemblo, me estremezco y la curiosidad superó el temor paralizante, leo el contenido, muchos tecnicismos y decido esperar la consulta con el médico antes de sacar conclusiones apresuradas y sin sentido. Mi nueva vida me da la fortaleza para conciliar luego el sueño y confiar en mi destino. El turno es el próximo martes.
La Sra. Agueda ya partió de la ciudad, me dejó una nota de agradecimiento e indicaciones con el portero (eso me recuerda al gato Félix y a mis obligaciones por cumplir). Es sábado y tengo por delante un finde muy particular, algo diferente que quiebra mi rutina (ya no siento la pérdida de “tiempo”, sino que busco su plenitud, es decir: vivir plenamente y gozar cada minuto). Desayuno sólo un café y unos trozos de manzana, repaso algunos diarios digitales, además de redes sociales y me dispongo a alimentar al gatonto Félix de la Sra. Agueda. Al ingresar encuentro un departamento algo descuidado en el aseo, pero ordenado. Escucho el andar del arisco gato pero no lo encuentro (es un gato mañoso y escurridizo). Llaman mi atención unos cuadros en el living-comedor: Uno de ellos en particular, que sobresale por su tamaño en contraste con la pared de color azul intenso. El cuadro muestra en tonos rojos, anaranjados y amarillentos a dos mujeres entrelazadas besándose y desnudas, como fusionadas en una sola persona. Una imagen potente y de alto contenido erótico. Me pregunto por qué estaría allí…lo firma un doble triángulo…y se titula al pie (en el mismo rojo intenso y en coherencia con la paleta y tonalidades del cuadro): “Yo la peor de todas”. Escucho ruidos debajo de la cama en el cuarto principal y encuentro al dichoso animal…lo llevo cerca de su alimento y salgo (léase escapo) del departamento.
Al volver a mi departamento veo que en mi celular figura un mensaje de mi compañero de trabajo, preguntándome por día/hora y lugar para concretar la salida con las bonitas recepcionistas…acordamos un almuerzo en una parrilla cercana a todos el día domingo al mediodía….al rato tengo la confirmación y eso me alegra, me entusiasma mucho pero a la vez me genera algunos interrogantes. Que vestimenta utilizaría para generar una buena impresión?, que temas introduciría en las charlas para no quedar como un pedante o aburrido?, cuáles serían los gustos o pasatiempos de las muchachas y se tendríamos coincidencias en este sentido?…Todos estos temas hoy desde las aplicaciones de búsqueda de pareja se anticipan, se indagan y las distancias de la tecnología permiten algunas ventajas, como obtener información anticipada para no hacer papelones o evitar un encuentro que sea realmente una pérdida de tiempo o un fiasco. Podríamos decir que esta es una salida tradicional y si bien las conocemos del trabajo es prácticamente una cita a ciegas y eso me inquieta un poco. Confío en las fuerzas del destino y en mi instinto.
Luego de almorzar liviano y descansar mirando unos capítulos de una serie favorita, me pongo mi ropa deportiva para andar en bicicleta por el barrio y ejercitarme un poco, tomar algo de sol, energizarme y conectarme con la vida a mi alrededor procurando no pensar en mi encuentro con el médico del día martes. Que día espléndido de primavera…una leve brisa me acompaña en mi andar, las calles tienen un movimiento habitual de fin de semana y esto permite disfrutar del entorno sin bocinas ni aglomeraciones. Encuentro un pintoresco café y decido hacer una parada y tomar un cortado acompañado de un tostado y jugo de naranja…que bella es mi querida Buenos Aires, su aire porteño y arrabalero se respira por doquier, la bohemia se hace presente en las ferias y la cultura tanguera brota en cada esquina. Observo a la gente…veo rostros despreocupados y relajados, pero quizás escondan preocupaciones como las mías…es probable, pero la actitud ante la vida (desde mi óptica) no debe ser el aislamiento acompañado de auto-compadecimiento…qué ganaría con ello?. Mi fuerza espiritual renovada, mi energía interior basada en mi fe me indicaban otro camino, otras alternativas…yo soy con los demás, ellos son con migo y todos hermanados nos enfocamos en nuestro creador…una comunidad bendecida…un todo conectado con nuestra raíces y creencias más profundas…en definitiva sentía esa fortaleza potenciada que me invadía y señalaba la dirección correcta. Le doy unos pocos billetes a un niño que repartía estampitas en las mesas, continuo dialogando con mis pensamientos y al tomar el jugo de naranja para partir me percato que en la estampita figura una imagen y oración a la virgen del socorro…me dije: toda una señal…Gracias madre por tu protección….y más seguro que antes retomé mi camino, seguro y convencido que no estaba solo. A pesar de ello sentía un vacío interior difícil de explicar, como una necesidad que superaba lo espiritual y se adentraba en lo mundano y terrenal.
Retomo por Av. España hacia calle Garcia Lorca y giro en dirección a calle Libertad, detengo mi marcha para tomar aliento observando el enorme Seibo de una plaza y las flores de un intenso rojo que cubría gran parte de su enramada y formaban al caer una bella y densa alfombra donde jugaban alegremente unos niños. Habiendo tomado fuerzas me dirijo por calle Rolando Alarcón hasta el cruce con Olazábal y llego a mi destino. Antes de ingresar a mi departamento escucho ruidos en el 4to. “A”…tomo las llaves que me había dejado la Sra. Agueda y con algo de temor abro la puerta…gran susto me di al ver a su prima de espalda (con quien ya tuve contactos y encuentros previos), nos saludamos cordialmente y me pide disculpas por haberme provocado un pequeño sobresalto. Me explica que estaba buscando una documentación de la obra social y algo de ropa para llevar a la clínica. Le pregunto por el estado y ánimo de la Sra. Agueda y me comenta que se encuentra algo dolorida, pero que seguramente superará este mal trance (a pesar que su enfermedad es grave y viene luchando hace tiempo con ella), afirmando con contundencia: Ella es una verdadera guerrera, ha enfrentado y superado cosas peores. Me llena de intriga su respuesta e indago acerca de los argumentos de semejante comentario.
Con un tono cordial (mientras continuaba su búsqueda) me comenta que ella es de origen cubano y abrazó de adolescente el arte de la actuación, el dibujo y luego la docencia, entablando una relación amorosa con una compañera de estudios que perduró por muchos años. Era una convencida y comprometida militante comunista, defensora de la revolución, pero las limitaciones a las libertades y las persecuciones a las que se veía sometida mayormente su compañera (por ser una voz algo crítica y disidente en una radio local), su único y verdadero amor; Sofía, no les dejó otra alternativa que abandonar la isla, escapar hacia México (donde tenían amistades) y retomar una vida de exilio pero juntas. Mantuvo sus ideales y con nostalgia hacia su querida isla de ensueño, prometió algún día volver…nunca lo logró. Ella, me decía con entusiasmo, mientras se mostraba contenta por haber encontrado las credenciales de la obra social,…Agueda siempre luchó, su vida es un testimonio de entrega y coherencia con sus ideales. Al venir a la Argentina, me dice, a fines de los años 80, desilusionada por los gobiernos del PRI en México, militó por los derechos de los marginados y por un arte libre, con compromiso social y crítico…pero las desilusiones no tardaron en volver en los 90” con el gobierno peronista de esos años, lo llamaba traidor de la causa de los trabajadores.
Al retirarse ya con toda su encomienda finalizada, me dice…antes de cerrar la puerta, que al fallecer Sofía su gran amor, se alejó de la política, la militancia activa y sólo le quedó su gata Félix y el arte…tenía otra gatita negra me dice, de nombre Frida, pero se murió hace mucho…Le digo algo desorientado, yo pensé que era un gato y se llamaba Félix por el dibujo en blanco y negro. Se lanza una gran carcajada, y me dice entre risas….nooooo, la gata se llama María Félix…ella admiraba mucho a esta actriz, como también lo hacía por Frida Kahlo…sus obras se inspiraron en ellas, especialmente en Frida…Qué obras?, le digo con asombro y duda. Las del departamento, me dice, y vuelve a entrar…me señala; ellas de ahí son sus obras. No lo podía creer, esos cuadros maravillosos que había visto cuando entré y que me habían cautivado eran de ella…Su firma dos triángulos representaban las dos A de sus iniciales…ahora entendía…Indago, sin ánimo de quedar pedante, pero la curiosidad me sobrepasaba…Ese cuadro, el grande y central de tonos rojizos, le digo, es ella con su amante?…Si me responde con seguridad: y lo firma: Yo la peor de todas, creo yo por su personalidad trasgresora y rebelde ante las normas sociales impuestas…y en homenaje claro a Sor Juan Inés de la Cruz y al notable escritor Octavio Paz (al que ella respetaba tanto y leía con frecuencia). Nos despedimos, agradeciendo la amable conversación y prometemos tener un nuevo contacto, ambos teniendo como razón del encuentro las novedades sobre la salud y recuperación de la Sra. Agueda. Había descubierto a mi verdadera vecina: una artista excepcional, una militante comunista, una persona apasionada y maravillosa.
Al quedarme solo en mi departamento, me invadió una gran angustia; no podía creer que esa señora a la que yo ninguneaba y menoscaba con mis actitudes evasivas y comentarios despectivos era en verdad una luchadora, una artista y una verdadera amante de la vida…no voy a entrar en juicios de valor sin sentido sobre sus orientaciones o inclinaciones sexuales, sobre sus convicciones políticas o ideológicas…su personalidad iba más allá de todo debate. Era una persona fiel a sus principios, era valiente y enfrentó la adversidad en todo momento…y hoy se encuentra luchando su batalla más dura contra la muerte. En algo nos parecemos pensé, pero no dejaba de asombrarme su fortaleza y visión de mundo, donde desde el arte pugnaba por lograr más justicia y equidad en favor de los desvalidos y marginados…Era digna de admiración y nunca pude descubrir esa faceta, nunca tuve empatía y ya hoy quizás sea tarde. Su ejemplo de vida me ilumina…me inspira y redobla mi apuesta reafirmando mi percepción y descubrimiento más reciente: Soy yo y los demás y todos somos un nosotros en armonía con el mundo, pero esa armonía implica defender al otro, también somos un nosotros que lucha por sus derechos. En mi departamento preparo la cena y de dispongo a ver mi serie favorita antes de recostarme pensando en el encuentro de mañana con mis compañeros de trabajo al mediodía…espero poder avanzar en una relación estable con una de ellas, necesito sentirme amado, necesito amar y conectarme con el mundo desde el amor, espero que así sea. El amor me ha resultado esquivo y quizás sea mucho pedir, quizás no lo merezca, quizás mi deseo sea demasiado para una persona que pasó gran parte de su vida equivocado buscando la felicidad en espejitos de colores. Que veo en el espejo ahora: Un tonto materialista egocéntrico que pifió el camino y ahora lo esta retomando con mejor sentido de la orientación…espero no sea tarde.
Me despierto al sonar del despertador (8:30), es domingo y me moviliza el encuentro con mis compañeros de trabajo. No sé dónde dejé las pantuflas, ni me importa…solo quiero una taza de café y pensar que ropa me pondré ya que ayer no preví nada de eso. Mientras corto la fruta y hago un licuado, recuerdo que ayer no le di comida al gato…digo gata Félix del 4to. “A” y decido al finalizar desayunar acercarme y cubrir esta compromiso con la Sra. Agueda. Luego de revisar mi correo, leer algunos matutinos digitales y chequear mis redes sociales me dirijo al departamento. Al abrir le dejo el recipiente con leche y otro con atún desmenuzado a la gata, que evidentemente me estaba esperando, su mirada me amedrentaba (evidentemente el hambre fue mayor que el enojo) y se dispuso a degustar su manjar diario algo demorado. Antes de retirarme reviso si hay alguna suciedad o algo roto por la mascota…ventilo un poco y captan mi curiosidad los portarretratos que se disponen en diferentes lugares del departamento, algunos sobre muebles, otros colgados de la pared. Todos muestran escenas felices de ella y su compañera sonrientes en bonitos paisajes caribeños y de México…una por sobre todas llamó mi atención: Era una fotografía de ella de joven parada de manera orgullosa, erguida y firme sobre un camión con una brazo alzado y su puño cerrado….Me resultó muy potente y reflejaba muchas de las cualidades que su prima me había mencionado anteriormente (Agueda la guerrera, la luchadora, la valiente…). Me retiro, teniendo contacto con la gata que se entrelaza entre mis piernas en señal de agradecimiento, como solicitando algún gesto de cariño o procurando que me quedara. Acaricio al animal como demostración de disculpas más que de cariño por mi olvido. Veo la hora y me dirijo rápidamente a mi hogar a bañarme y cambiarme para el encuentro programado. Olvido el perfume importado.
Ya dispuesto para el almuerzo, parto a la parrilla….con expectativa y algo de temor. Al llegar veo que ya se encontraba Anabella (la recepcionista que me atraía desde hacía tiempo y nunca me había animado a conversar)…nos saludamos con un afectuoso beso en la mejilla e intercambiamos algunas palabras hasta la llegada de nuestros compañeros. El almuerzo (abundante parrillada para cuatro con un buen Malbec) transcurre en un clima distendido y amigable…dialogamos y reímos mencionando anécdotas laborales y en el transcurrir de la charla noto que tengo coincidencias con Anabella, siento una importante conexión, una atracción química que me anima a pedirle su teléfono para concretar otro encuentro….mas íntimo y cercano. Lo logro…me embarga la emoción, pero procuro no exteriorizarla…Anabella para mi es ahora Ana Bella!!!….quizás es esa persona, ese vínculo que estaba buscando….así lo espero. Continúa el encuentro…y al momento del postre (flan con dulce de leche y crema) suena mi celular. Un mensaje terrible. Agueda falleció hace unos momentos, no pasó la operación, su corazón no aguantó…en unos días estoy por allá…era de su prima. Mi rostro pálido obliga a indagar de parte de mis compañeros, preocupados por mi semblante. Les digo: falleció un querido familiar. Me abrazan y se solidarizan con mis sentimientos, acompañándome en mi dolor. Pienso…como una persona que resultaba prácticamente desconocida para mi hace unos pocos días, hoy me angustia su partida, ella es ahora un faro que guía mi camino.
Dispongo retirarme y convino quedar en contacto con ellos para definir un próximo encuentro, en especial con Anabella…-abrazo de por medio-. Me retiro angustiado. A pesar del momento difícil me reconforta saber que mis compañeros están a mi lado y me genera expectativa el posible vínculo que estoy generando con Anabella (espero haber despertado en ella un sentimiento similar). Al llegar al edificio solo pienso en visitar su departamento (el 4to “A”) y entrar en contacto con algunos de sus objetos personas para terminar de descubrir su personalidad…Al ingresar la gata me sigue y me acompaña en todo momento…sin pasar por indiscreto o atrevido, encuentro en un cajón cartas de amor enlazadas con una cinta de seda color verde agua…y otras con un listón de flores de colores. Me dispongo a leerlas, junto a la gata Félix…encuentro un mundo de descripciones detalladas sobre fogosos encuentros, narraciones de una pluma ágil y entrenada que describían momentos asombrosos que te sumergían en un mundo íntimo y apasionado, el amor en su máxima expresión puesto en sinceras y certeras palabras. Las cartas no solo referían al vínculo entre Sofía y Agueda, otras contenían trivialidades que se entremezclaban con citas o comentarios risueños, algunos con tono amoroso y otros con sentido político…todos reflejaban su férreo compromiso con la vida, con el amor, con el arte y la política…todas expresiones maravillosas del hombre…todas al alcance de la mano…todas manifestaciones gloriosas de nuestras convicciones más íntimas y de nuestro corazón, pero no todas vivenciadas, aprovechadas y potenciadas por algunos. Los mezquinos, egoístas y materialistas quizás sean muchos de ellos y muy probablemente yo lo era. Gracias Agueda por ser mi faro, me digo desde el interior mas visceral, lamentando no haberte estrechado en mi corazón en vida. Nunca me traicionaré. Salgo del departamento y la gata no se despegaba de mi lado y sale del departamento…que hago?. Ok…Félix, entiendo tu estrategia…solo por hoy venís con migo al departamento.
Al ingresar me dispongo a descansar acompañado por Félix…al despertar chequeo mi celular y veo un mensaje de Anabella preguntándome como me encontraba…Me gratificó mucho y le respondo agradecido, aprovechando parta fijar día/hora de un próximo encuentro…lo acordamos (paseo por la plaza de los mártires y seguramente un café con torta en algún bar tanguero, de los notables que abundan en la zona de microcentro). Veo la gata…y me pregunto: qué hago con este animal?…El destino me dará su respuesta. Que así sea. Hoy de cena pescado para mi y para Félix…miramos juntos el film: La Lengua de las mariposas, me emociona y pienso que noble profesión la docencia y yo ordenando papeles en archivos, que desperdicio es mi vida. Nos vamos a la cama. NO Félix…vos abajo!!!..gata mala y confianzuda.
Es lunes por la mañana…estoy sin ganas de ir a trabajar pero el pensar que me cruzaré a Anabella me convence en contrario. Desayuno liviano junto a Félix, veo algunas noticias on line. Ya cambiado, me despido de Félix y salgo con la decisión de dejar el gimnasio y reemplazarlo por recorridos en bicicleta y caminatas aeróbicas alternadas con Tai Chi (en la plaza cercana a mi domicilio)…fuerza en movimiento y meditación oriental una buena combinación. Ya en el subte, me llega un recordatorio: Tiene visita con el urólogo el día martes, etc, etc. Me invaden preguntas, me superan los temores, me siento agobiado, angustiado y temeroso. Llego al trabajo y en la recepción Anabella me recibe con una gran sonrisa y un abrazo fraternal (me olvido de todo). En el momento de una pausa laboral…reflexiono y llego a la conclusión que mis cambios de hábitos, mis decisiones reciente y mi búsqueda interior me han llevado por un camino de auto reconocimiento, transformación y superación personal muy enriquecedor…el destino me permitió a conocer la vida de Agueda, me llevó a esa iglesia, me acercó a la Fe, me mostró mi potencial para el cambio y lo mas importante me ayudó a ver reflejado en el espejo al hombre que soy en realidad y que quiero ser, imperfecto, humilde y profundamente espiritual. Agradezco mis oportunidades, mis dones y mi capacidad de discernimiento. Al volver a mi hogar, miro al cielo…se que ahí estas…me seguirás acompañando y guiando, cuento contigo, te siento en mi corazón. Voy confiado al encuentro con el Médico.
Es martes…desayuno con mi gata…me pedí el día para concentrarme en mi salud. Indago cuestiones en internet vinculadas con posibles diagnósticos…Si ya sé Félix que eso no se hace!!!…no me mires así!!!, pero la cabeza me explota…dormí mal y tengo miedo. Decido ir a la iglesia de la virgen del socorro..la encuentro cerrada, voy a la plaza y me siento en un banco. Lloro. Veo la hora y me tomo el bus hacia el barrio de Los Altos y espero mi turno en el médico. Llegó la hora…Me da la peor noticia!!!…no lo puedo creer, mi mundo se desmorona…mi Fe me abandona, mi fortaleza se desvanece y quedo estupefacto al borde del llanto nuevamente…Respiro profundo. Hago una pausa y me enfoco. Pregunto al médico cuestiones relativas a mi cuadro de salud y dialogamos acerca de los mitos de enfermedades graves, de la importancia del diagnóstico temprano y de los tratamientos a cumplir. Una destello asoma por la ventana…se que estás ahí y lo superaré. Acordamos iniciar el tratamiento y gestiono una licencia médica en el trabajo. Decido llamar a Anabella para hablar con ella de toda esta cuestión que me supera. Necesito un abrazo, una voz cálida y un hombro donde llorar. Regreso a mi departamento, perdí de nuevo la noción del tiempo.
Al rato tocan timbre en mi departamento, me asomo por la mirilla, es Anabella…Me abraza, charlamos íntimamente, me siento reconfortado…nos miramos…nos besamos y nos fundimos emulando el cuadro pintado por Agueda…pasión y amor se siente en el ambiente…una nueva química y energía se hace presente…Me alegra y reconforta su compañía. Merendamos juntos, frutas, cereales y un té en hebras adquirido en el barrio chino…nos reímos y emocionamos juntos, planificamos como adolescentes posibles salidas. Hace su aparición triunfal Félix orinando debajo de la mesa…defendiendo su territorio y poniendo a prueba a la usurpadora, a la que ve como rival. Anabella con todo su candor y dulzura la toma en brazos (arañazos por doquier…se muestra arisca)..la vence. A partir de ahora son amigas y todos compartimos el mismo amor, el mismo espacio y la misma pasión. Qué será de mí?…pienso…ahora que estoy en la plenitud de mi vida…que me encuentro conectado con migo…me siento amado…en paz con el mundo que me rodea…que me siento en armonía…mi vida se trastoca y me coloca al pie de un precipicio. Es una prueba que hay afrontar…me convenzo…es una piedra en el camino me digo…y no estoy solo para superarlo.
Pasan los días y llega la prima dela Sra. Agueda…me llama alarmada a mi departamento…Se escapó Félix me dice…tranquila, esta con migo, es una larga historia le digo. Se tranquiliza y me comenta que se pone en venta el departamento luego de la mudanza…querés algo a modo de agradecimiento por tu acompañamiento y ayuda?…me expresa con cordialidad. Le digo, de ser posible, el cuadro de las mujeres entrelazadas y el retrato de la mujer con el pùño en alto…accede. Nos abrazamos fuerte y despedimos con lágrimas en los ojos. Pasan los días…nuevos propietarios, nuevos rostros, nuevas historias de vida…Pasan los meses cumpliendo con el tratamiento y disfutando de la compañía de Anabella, de su amor. Hacemos juntos Tai Chi, paseamos en bicicleta, concretamos encuentros con amigos y planificamos vacaciones cortas. Recibo un mensaje del Urologo…tengo los resultados finales del tratamiento, venite cuando puedas al consultorio. Mi vida en un mensaje…mi futuro dependiendo del resultado…la muerte acechando y mi destino en las manos del médico. Le pido a Anabella que me acompañe. Mi respiración se agita…mis palpitaciones se acrecientan…mi cabeza vuela pero estoy acompañado, la veo a Anabella tomada de mi mano…veo al cielo despejado y me convenzo que no estoy solo…Me llaman: El señor Lucas Ferrari, exclamo con temor: si soy yo!!!…Ingresamos (como quien se dirige sin remedio al cadalso) y me dice el Urologo las palabras más maravillosas que jamás escuché: El tratamiento fue positivo Lucas…has respondido satisfactoriamente a la medicación…Tengo otra oportunidad!!!, lo abrazo, lloro y beso a Anabella. Todo está en su lugar…miro hacia la ventana en señal de agradecimiento. Salimos eufóricos.
Festejamos al salir…corrimos…saltamos y jugamos en una plaza como niños…La gente nos miraba…no me interesaba!!!…estaba feliz. Fuimos al bar; Héroes de la Revolución, charlamos largo rato, decidimos vivir juntos, pero probando de a poco (empezando los fines de semana) y agradecimos luego en una iglesia cercana por las gratas noticias, por las oportunidades dadas. Hago una promesa ante la Virgen y decido estudiar un profesorado en letras, enseñar y conocer en detalle autores de todas las latitudes…especialmente españoles y latinoamericanos…Agueda dejó su huella en mi,…no te traicionaré!!!. Siento que mi vida tiene el sentido que siempre debió tener: Yo y el otro juntos en la lucha…un nosotros en armonía forjando un mundo mejor y todos hermanados en sentar las bases de una sociedad mas justa. Suena utópico y algo ingenuo….pero son las utopías las que nos permiten caminar en búsqueda de un mejor porvenir decía un gran historiador Uruguayo. Recuerdo una frase escrita en un marco del departamento de Agueda: “Si no morimos como vivimos es porque realmente no fue nuestra la vida que vivimos». Hoy fue un buen día y seguramente mañana también lo será. Planificamos con Anabella -en un futuro no muy lejano- un viaje a Cuba…si Félix no insistas vos también venís!!!…Ahora descansarás en paz y cumpliré tu sueño de volver a la isla.
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