Sorprendió la madrugada justo cuando resignado ya no esperaba nada,
quieto quedó mi cuerpo al ver tus curvas en vaivén,
sin saber qué pasaba, esa cadera de pronto como un péndulo se venía,
con confianza, amenazando, hipnotizando …
Mis manos tentadas de tocarlas, se resistieron mentalizadas
como era de esperar en segundos y bajo el arco de una puerta, se rindieron
tocaron más que piel y carne, tocaron fuego
en tu laberinto ardiente me quise perder…
Y las miradas siguieron cómplices, de no sé qué juego
el reloj pasó, y arrolló cualquier preconcepto
y me voy divagando a lo fito paez con que:
los barriletes se reventaron en el viento,
las canciones preferidas quedaron atrapadas en el viejo walkman
los recuerdos se esfumaron en el tiempo y
la inocencia se fugó con cada cuerpo que habité …
Y vuelvo y me aíslo, pensante
porque quiero disfrutar pero también evitar
sé que voy a caer en ese péndulo que son tus caderas,
voy a arder ya lo sé.
OPINIONES Y COMENTARIOS