EL GRITO DE SKAL PAMPA

EL GRITO DE SKAL PAMPA

fran

17/02/2026

“Ahora ya no temía a las batas blancas”, porque después de vivir en Tavara 9, cualquier laboratorio parecía un refugio. Lo que de verdad inquietaba a Rima era la llanura: ese suelo extraño que vibraba con una intención propia. Cada día anotaba los temblores, siempre breves, siempre rítmicos, como si alguien al otro lado tocara un tambor enterrado. Y siempre coincidían con el mismo sonido: el grito de las aves que corrían por el extraño pasto. Una tarde vio a una de ellas separada del grupo. Era alta, de plumaje tornasolado, y emitió un grito distinto, más limpio. El suelo respondió con un eco suave. Rima como una advertencia. “Ruk-Ka”, lo nombró sin saber por qué, y el ave inclinó la cabeza, como aceptando. Cuando la colonia encendió las perforadoras. Abrió una grieta tan rápida que apenas dio tiempo para correr. Ruk-Ka gritó con una fuerza que casi la derribó. Rima comprendió al instante.

Así, activó su amplificador y le pidió: “Grita conmigo”.
La mezcla de sonidos se expandió como una ola tibia. La tierra dejó de romperse.

Al día siguiente, Ruk-Ka golpeó el suelo tres veces, esperándola.

Y ella entendió: el planeta también escucha.

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