Los minutos y las horas acortaran nuestros días y nuestras noches,

llenaremos de silencios los espacios vacíos.

Y cuando los años nos sorprendan, preguntaremos qué fue de lo vivido.

Quedaremos anclados en el tiempo, sorprendidos por el punto y final.

Nada sanará las heridas.

Estaremos atrapados en una existencia sin retorno, presos de la vida.

Alimentaremos el amor de migajas,

arañando lo que nos sobró del pasado.

Intentaremos escapar de la absurda rutina,

inventando nuevos amaneceres en nuestra soledad compartida.

Quedaremos tú y yo, frente a frente,

desnudos de fuego y juventud, abatidos.

Y la batalla habrá terminado, dejando paso a una desconocida calma.

Nos miraremos a escondidas mil veces en el día, descubriendo un rostro diferente.

Pero, sentados al sol, entrelazadas nuestras manos…

Entenderemos, sin prisas, lo que fuimos en el pasado y lo que somos en el presente.

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS