Cuando las estrellas se queman
y llega el olor del naranja violento,
no sé las razones, yo pienso en tu cuerpo.
Lo palpo, lo arrimo,
y nace un quejido que tiembla,
se esfuma y regresa de nuevo,
sin conocer por qué,
cuando me derribo y aparto el cabello buscando tus besos,
no logro saber si el dulce lamento, fue tuyo, o fue mío,
o simplemente…,
fue un sueño.
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