CUANDO LO GRATIS SALE CARO

CUANDO LO GRATIS SALE CARO

JHON WICK

08/02/2026

En los años 90 éramos felices viendo nuestros programas favoritos en la televisión, aunque había algo que siempre incomodaba: la forma invasiva en que nos metían publicidad. Hasta que un día apareció el “tío” YouTube, prometiendo libertad total y contenido bajo demanda. La propuesta era tentadora: si no podías verlo ahora, lo veías después, sin horarios ni interrupciones. Pero con el paso del tiempo descubrimos que nos habían vendido tanto humo que, si abriéramos una sucursal para comercializarlo, tendríamos más dinero que Elon Musk. Cambió la plataforma, pero la invasión publicitaria siguió intacta.

Si bien al principio podíamos saltar los anuncios, con el tiempo la plataforma fue encontrando nuevas formas de asegurarse de que viéramos la publicidad completa. Primero fueron los cinco segundos obligatorios. Después, dos anuncios seguidos, de los cuales solo uno se puede omitir. Hoy, incluso los videos más cortos están rodeados de interrupciones. No hay dudas de que YouTube está cada vez más lejos de ser una plataforma de entretenimiento. Más bien empieza a parecer una pyme publicitaria con pausas de contenido. Lo irónico es que muchos usuarios ya quieren irse por la misma razón por la que llegaron: escapar de la publicidad.

YouTube sigue siendo, en gran parte, gratuito, salvo que uno pague unos dólares y, como por arte de magia, pueda ver horas de contenido sin que la publicidad le rompa la paciencia. Pero si antes mirábamos televisión abierta y teníamos que soportar los anuncios sin pagar, ¿dónde está la ventaja del contenido bajo demanda si ahora hay más publicidad y, además, tenemos que pagar para evitarla? Al final, lo que les importa a estos empresarios no es el confort del usuario, sino vaciar su cuenta y llenar sus cajas.

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