Solamente quisiera saber que te encuentras bien, que siempre te levantas con más fuerza que ayer, ojalá hubiera dicho todo aquello que sentía, a veces me imagino en otra realidad, en otra vida, y créeme que todo esto me encantaría.
Es verdad, nunca fui tu amiga, nunca supe lo que te enojaría o lo que te sorprendería o lo que más te emocionaría, pero a pesar de ello, siempre estuve ahí, sí, siempre estuve esperando por ti.
Me inspiraste para escribir, y te escribí, sí, escribí muchos textos para ti, fuiste la brisa más refrescante que sentí y el más hermoso amanecer que nunca imaginé poder ser capaz de ver.
Espero de corazón te esté yendo muy bien, ojalá la escuela sepa reconocer tu saber, que tus amigos sean personas de diez, de esos que llegan en las buenas y en las malas también, de aquellos que te invitan a tomar un buen café y que siempre de cerca y de lejos te quieren y bien.
Gracias por haber estado, fue un placer compartir tiempo contigo a un lado, espero que de verdad estés haciendo todo aquello que siempre deseaste hacer, ojalá siempre te encuentres abrazando tu vida y tu ser, ojalá y tus acciones sean mayores y mejores que el diez.
Y fue un placer contemplar junto contigo más de un atardecer, aquellos días aún siguen vivos en mi piel, una versión que nunca conocí, y sí, claro que sí, hoy me toca despedirme ya de ti.
Pláticas que iniciaron por el final y sin nada para empezar, a veces creo que aún soy capaz de reconocerlo, me ganaron mis miedos y te vi correr detrás del viento, ¿acaso alguna vez estuve dentro de tus pensamientos?, ¿acaso alguna vez estuve envuelta entre tus sentimientos?
Perfectamente ejecutado, la distancia comenzó desde tu lado, escribo con dolor mientras voy leyendo mis líneas latentes y sin color, escenas ficticias en mi cabeza, momentos incómodos, pero cargados de grandeza, y lo dejé todo en aquella pequeña y delicada libreta, pero, estratégicamente jamás la trajiste de vuelta.
Y lloré como una niña que sin buscar y sin querer, termina por perder a su querer, y dolió, dolió al igual que cuando uno mismo duda de su propio honor, entre tanto blanco y negro perdí mi color, pero nadie nunca jamás lo entendió.
Ojalá que tus ganas siempre sean mucho más grandes que el propio mar, solo quiero que tu vida sea cálida y colorida, quisiera verte pasear por las calles de la Ciudad de Florida, mientras me alegro por tu estancia en un fragmento de mi línea.
Sentimientos encontrados, admiración por tu soñar, ojalá que ella nunca cambie su forma de pensar, ruego para que me siga viendo como una chica normal que no tiene una reputación para manchar, que yo a ella jamás dejaré de respetar.
Lo acepto, acepto que trate de ser perfecta para encajar en tu círculo social, y sí, me dió miedo mostrarte lo que soy, tuve miedo de mostrarte la chica que soy, lo reconozco, cada palabra era perfectamente ensayada, no tuve el valor ni mucho menos la valentía para hablarte con la verdad, y eso es algo que se que puedo algunas veces lamentar…
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