Gracias.
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No hay nada que agradecer, después de matar a alguien, el cadáver no puede recibir tus agradecimientos, pero esas «gracias» para sanar tus propias culpas, para liberarte del daño causado y la responsabilidad emocional. Esas gracias, esas son para ti, nunca fueron para mí. Sin embargo, este cadáver ha sido cadáver, ha sido flor, ha sido montaña, ha sido río, ha sido roca, ha sido árbol y ha sido mujer, este cadáver de una u otra forma sabrá como renacer, la receta perfecta no la sé, solo sé que pasará. Esto también pasará, el dolor también pasará y olvidaré lo que fui, lo que conocí, lo que amé y la razón de por qué amé.
Cuando Eilu terminó de leer el párrafo, se sonrió con melancolía, después acarició al gato y se dedicó a regar el rosal como si lo antes leído solo hubiera removido una leve célula de su ser o quizá fingiendo que nunca leyó nada. Entonces nació en mi una temeraria curiosidad, porque una mujer como ella le leía tales palabras a alguien como yo. Yo que no sé de poesía, yo que no sé de las tragedias sentimentales de otros. A veces creo que Eilu quiere humanizarme o quiere que le dé mi opinión de los sentimientos humanos, pero yo no entiendo y creo que nunca entenderé. Si eso a lo que le llaman amor es tan doloroso, es tan nocivo, no sé por qué se atreven a intentarlo, yo no lo haría o eso creo. Pero Eilu, no sé porque lee estas cosas, no sé porque gusta tanto de estos pasadizos en los que la gente relata con supremo dolor sus desdichas personales. En alguna ocasión ella mismo me dijo que, la gente lee lo que le representa. Entonces pienso que esos párrafos lamentables representan alguna parte de la vida Eilu y me apena mucho pensar que eso fuera cierto, porque Eilu es una leve luz de estrella que camina por el mundo y a una luz como esa nadie debería tratar de extinguirla.
Eilu seguía con los rosales cuando de pronto y sin más, expresó: El mundo es egoísta, en esencia existe por su egoísmo, si no fuera así ya se hubiera extinguido. Nunca se debería dar a otro más de lo que uno es, pero cuando el amor se apropia de tu alma te vuelves ajeno a lo sanamente racional para ti, en ese momento el egoísmo se extingue en ti y ese mi querido amigo es el final de tu vida, el final de tu mundo. Nunca ames a otro más de lo que te amas a ti, si lo haces te vas a extinguir.
Eilu siguió con los rosales y yo compartí con el gato algunos pedazos de pan, no entiendo a Eilu, creo que nunca la entenderé, porque yo soy solo papel.
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