Se acabó.

Se acabó, voy a cambiar, lo voy a dejar, quiero cambiar, no me gusta ser así.

¿Cuántas veces has dicho eso?

Ya has perdido la cuenta.

No te gusta ser así y lo intentas cambiar, pero es como ese propósito de año nuevo olvidado en enero.

Te llevas decepción tras decepción… Buscas en personas lo que no vas a encontrar.

Dejas de tener fe en el amor, en la vida, en los demás…

Cambias, pero no porque quieres sino porque te hacen cambiar.

A veces esos cambios requieren tu fuerza de voluntad y otras veces sólo requieren vivir, conocer, experimentar, reír y llorar.

A veces esos cambios de tu forma de ser, de percibir, de sentir se deben a lo que lo que has vivido y has notado, aquello que te ha hecho feliz o te ha hecho daño.

De repente te das cuenta de que:

Quieres dejar de fumar o de beber.

Quieres cambiar tu forma de ser.

Quieres cambiar tu cuerpo.

Quieres cambiar tu trabajo.

Quieres cambiar tus hábitos.

Te das cuenta de que no te priorizas mientras que el resto de personas siguen con su vida y tu no eres la prioridad, eres el «plan b», eres el segundo plato del menú que nadie elige y que a nadie le apetece.

Te das cuenta de que has amado y has sufrido y de que no puedes volver a querer porque has dejado de creer en eso que sentiste alguna vez.

Te das cuenta de que el optimismo es bueno, pero que el realismo te ha ganado.

Te das cuenta de que estás cansado y triste, ansioso y agobiado, te das cuenta de que, efectivamente has cambiado, pero no porque has querido sino porque te han obligado.

Te han obligado a actuar y ser diferente, quizá a una versión que nunca imaginaste o quisiste porque nunca fue el objetivo de persona que tenías en mente.

Has cambiado y ahora quieres volver a cambiar porque te has dado cuenta de que hay algo que no es sano.

Pero ¿Cómo lo hago? ¿Qué toca hacer ahora? después de pensar y pensar se te viene a la cabeza la única solución, recluirte en tu persona, en tu ser, crecer y tener la fortaleza, la fuerza y la voluntad de quererte, de priorizarte y de no volver a caer en lo que fueron migajas y una dañina forma de tratarte.

Qué bonito sería decir «quiero cambiar» y cambio, «quiero quererme» y en cuestión de minutos de repente me amo.

Qué fácil sería, pero la realidad es otra, la realidad es que cuesta ser la persona que realmente quieres ser.

Qué fácil sería y qué aburrido supongo, así no tendría ningún valor ni mérito, seríamos «perfectos» sin ningún esfuerzo.

En fin…

Escribo esto porque he decidido que quiero cambiar, porque estoy cansada y quiero poner un punto y final a una etapa en la que yo no era mi primera opción.

¿Lo conseguiré? ¿lo conseguiremos? Supongo que con el tiempo lo veremos, quizá en unos días, en unos meses o años, echaremos la vista atrás y nos veamos desde esa versión distinta y mejorada que al final conseguimos alcanzar y a la que tanto sufrimiento nos costó llegar.

En fin, escribo, como siempre, por si te sirve para identificarte, para saber que alguien más te entiende y por si te sirve de motivación para poner ese alto, ese punto y final de un párrafo y para, por fin, intentar dar ese paso.

AMB.

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