El mal es una lombriz solitaria llena de malos tragos. Un estrago no es un mal trago si observamos el estadio que sus labios ocupan en la mente de ese sabio amargo.
Grillos que susurran a mi oído, parece que son pervertidos; te incitan, te llevan hasta lo más pulcro: vos mismo, sin máscara, sin tanto diluvio. Una batalla invisible y el cuerpo tan lleno de placer, intentando camuflarse entre sueños que ya mil veces cambié ¿Sería capaz de perdonarme mil veces, una y otra vez?
Otra batalla sin carisma… y la pienso tanto, que se me va la risa. Por fa no me llores, pero no quiero dar sermones, y la hoja se queda en blanco cuando estoy en mi cuarto, porque los recuerdos no se pueden transmitir, más sino vivir, mientras el corazón pueda latir.
¿Será que seguir los instintos sea la respuesta?
Si estamos hechos para vivir y lo que hacemos es entrenar para destruir.
¿Protegernos a nosotros mismos? A los nuestros… quizás el instinto de supervivencia tenga algo que ver con el cosmos. Me gustaría mirar las estrellas y reír con vos… será otro de los sueños que iré a cambiar.
El demonio interno me envenena, y sigo pendiendo de un hilo con dos antenas pegadas en mi cabeza, las cuales día y noche tratan se entender el camino a seguir. No saber decidir, si te quedas o tenes que huir. Si apostas y te arruinas o si tenes una chance de sobrevivir y construir. ¿Será que si te escribo en mayúsculamis letras expresen una mejor vision de mi prisión, vuelen a tu habitación oscura, a tu corazón, no te lastimen, y permitan que me comprendas? Yo en mi cuarto, y vos en tu celda.
Sigo queriendo protegerte de mi misma.
Me gusta que no me veas así, como un daño. Me serena compartir tu mesa y ver tu cara en mis piernas.
Y no pienses que quiero aprobación, cuando el odio y el amor están sobre la mesa.
Sola, notando como pasa el tiempo, y mi templo no se llena solo con cuadernos; será por eso que no releo cuando desahogo mis miedos más internos. Hacerlo seria ver a la cara ojos fugitivos, sollozos de silenciadas palabras, hinospitables palabras, en las cuales quiero matarme a mi misma. Pegate un suspiro, que esos disturbios se solucionan con matar o morir. Por más que sea un título muy simplista, hasta mirando a los aviones es que me pega filosofar sobre esta lista partida del juego de la vida.
Quisiera callar mi labia, hoy se que no me puedo derrumbar. No quiero ser inmortal, ni ahogar los recuerdos, ni pausar el tiempo. Se que errores aún seguiría así cometiendo. Se soluciona viendo más allá de vos mismo, pero a mi mismo es lo único que tuve. Como quisiera volver a cuando la vida tenía carisma… Cuando eramos pocos pero suficientes. Todos fallamos y no hay salvacion… Matar no es la solución. ¡Mi amor! ¿Qué haría yo si vos…? Deseo que seas una persona muy feliz, espero que tengas paz. Te amo.
Se me cierra el pecho, tengo tantas ganas de estar bajo tu mismo techo. Te extraño y extraño los besos en tu cuello, era tu sexo lo que me deleitaba en noches que eran dignas del infierno, pero tu calor lo hacía parecer tan tierno…
Deleite eterno en el café de tus ojos cuando, los leí cual poeta apasionado recitando sus letras, que son también sobre tus labios rojos. Dejóseme allí viajar y ver tu alma, quisiera una vez más, si jugué con fuego muchas veces y aun así nunca logré quemarme.
Ya que tanto me cuesta amarme hagamos el amor en nuestros días hábiles, y lavemonos los pies, si perdonar es la una opción que siempre va a haber. No compro con el rencor, y el de buen corazón eso lo sabrá entender.
No quiero hatearla pero ya estoy media harta. Nací sola y muero sola. Espero acá hasta que me vaya. Quizás te parezco fría pero no estoy esperando a que me digas que es lo que vos sentías.
Si mis palabras de drogadicta no te llegan entonces debe ser porque no entenderías. Me la chupan tus apodos de cheto de Alejandria si dentro mio están los zombies y afuera el mundo real, vos allá creyendo que yo corro de lo que digan pero mis susurros se escuchan más fuerte digan lo que digan.
Eso me basta, con lo que soy me alcanza, y no me tires la lanza y la claves en mi panza y me preguntes «¿ya no avanzas?», perturbando mi culpa que rige el rumbo de esta balanza.
Si el amor no alcanza, entonces no grabaré estas palabras, y si lo hago, que sea con el significado, de una charla conmigo misma y con vos a mi lado. No quiero ser tu esclavo. Nos veremos del otro lado, en Dios seremos uno e infinito amor podre darte. El deseo de ser grande se fortalece. Amar lo que nos pertenece infinidad de veces.
Ni vos…
Ni yo.
Sino más bien, el camino es el que crece.
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