Obituario a la esperanza

Obituario a la esperanza

Ema UB

04/01/2026

Y leí el papel obsequiado como aquel condenado que lee la minuta
condenatoria entregada por su abogado, como aquel enamorado que lee
una carta enviada por su amada. Leí con ansiedad, esperando que
quizá en alguna línea hubiera una leve señal, en la que dijera que
me quería, aunque sea un poco, tan solo un poco. Obituario a la
esperanza, no encontré nada, solo el sinsabor de lo que ya sabía,
solo darle a tragar al corazón lo mismo que ya tragó y vómito con
dolor.

Leeré
lo que me dejó y os juró que sentirán el mismo dolor que yo.

“Queridos
míos, casi les puedo jurar que ya no quería empuñar el pensamiento
sobre el lápiz o el lápiz sobre el pensamiento. Ya no quería
violar el papel con mis manchados deseos, ya no quería desgastar la
tinta de mis venas en pos del consuelo que solo pueden dar las
letras. Hay tantas cosas que ya no quería hacer, pero
definitivamente los vicios no se pueden abandonar, si se dejan, se
dejan tan solo reposar, pero se regresa a ellos, porque solo ellos
nos conocen. Solo los vicios palpitan en nuestros corazones y duermen
sobre nuestros más profundos pensamientos, solo ellos son nuestros
amigos confesores y en ellos reposan nuestras vagas esperanzas.  

Considere usted querido amigo que mi vicio personal es la escritura y
sin ella me vuelvo nada, sin ella soy cualquier pedazo de carne
gastada palpitando por los tumultos de la vida y eso es lo que no
quiero ser. Quiero ser un pedazo de carne gastada palpitado en los
recuerdos de quién me leyó, por eso el vicio siempre regresará y
por ende, el pensamiento seguirá haciéndole el amor a la pluma que
hoy en día es lo único a lo que puedo hacerle el amor, porque el
amor ya no viene a mí. El amor ya no me busca, y yo siendo tan
egoísta como soy, no voy al amor si el no viene primero a mí,
enfermizo pensamiento, ¿verdad?”

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS