Con una fina capa que apenas la cubre,
se marcha la tarde,
y llega la noche por fin.
Deja que se marche, que escape ligera,
para que yo pierda esa parte del miedo.
Déjame abrazarte profundo,
y dime también que la noche no es luto,
que fue coincidencia de que te marcharas,
dejándome solo,
una madrugada de color añil.
OPINIONES Y COMENTARIOS