Saben, sospecho algo. He vivido lo suficiente para tomar en cuenta las verdades extrañas del mundo, puede que creas en los milagros o no, pero las casualidades del universo a veces se vuelven un tanto sospechosas. No quiero meter nada de creencias religiosas ni espirituales al tema, más bien, quisiera comentar como es que se cuelan cosas “mágicas” a temas pragmáticos. Tal vez un poco loco lo que te diré, pero créemelo tendrá sentido al final.
He hablado con incontables doctores y en su mayoría, o por lo menos los más experimentados, exclaman a viva voz no ser creyentes o ser exclusivamente ateos y aun así ver cosas que en su amplio conocimiento solo lo pueden explicar como un milagro. Existen cosas que por el momento la ciencia no puede explicar, aun así, no dudo que en un futuro surjan explicaciones para todos estos sucesos que aún no tienen explicación actualmente y sin embargo, no creo que dejen de ser tan fascinantes como lo son ahora.
Pues bien, tengo una opinión que quiero compartir, es sobre cómo realizar viajes en el tiempo o incluso entre dimensiones. Ya la física descarta hasta cierto punto los viajes en el tiempo o entre dimensiones por la naturaleza física de nuestros cuerpos biológicos, la materia dentro de nosotros es muy sensible a los distintos cambios en el entorno y si no me crees prueba salir sin ropa a un día nevado. Pero ponme atención, y si te dijera que la naturaleza nos brinda una forma, meramente primitiva de viajas entre dimensiones y me atrevería decir que hasta en el tiempo.
Hace muchos años en 1848 Edgar Allan Poe escribió «Eureka: un poema en prosa», donde dio a entender ciertos conceptos del universo que en su época ni siquiera se lo imaginaban, esto es un concepto sacado de la mera intuición e imaginación plasmado en un poema dándole lo que ahora son explicaciones científicas. Ahora bien, por otro lado, Quiero referirme a un escritor Howard Phillips Lovecraft que escribió de La llamada de Cthulhu (The Call of Cthulhu) publicada en 1928, ahí hace referencia a una entidad cósmica gigantesca que yace dormida en la ciudad submarina ficticia de R’lyeh, en las profundidades del océano Pacífico. Curiosamente en 1997 en el océano Pacífico sur se suscitó un fenómeno que se conoció como el “Bloop”. Fue un raro sonido submarino de ultra-baja frecuencia detectado por hidrófonos de la NOAA.
Parece casualidad que escritores que su conocimiento se basa meramente en la intuición y en la exploración del subconsciente o tal vez hay algo más. Lovecraft siempre hizo hincapié en el mundo onírico y en la infinidad de conocimientos que se pueden adquirir en este. Ahora bien, refiriéndonos a platón él decía que existía un mundo llamado Tópos Ouranós que traducido es “el lugar celeste”, en este lugar existen las ideas puras, también lo conocía como “El Mundo de las Idea”, claro que no era un lugar físico, más bien, era un lugar a las que todas las personas podemos acceder si indagamos lo suficiente. Como si el alma recordara conocimiento del universo y hasta de antepasados, o por qué no, de vidas pasadas. Así bien, encajaría mucho con el inconsciente colectivo de Carl Gustav Jung o ya aterrizando mucho más el instinto que nos hace tener ciertas acciones específicas que nos ayudan a sobrevivir. Esto último ya un poco rebuscado y poco relevante para lo que nos compete.
A lo que quiero llegar es que si encajamos las piezas existe una forma de la cual podemos acceder a los viajes entre universos y estoy seguro que hasta en el tiempo si logramos perfeccionarlo y estos son los sueños. Ese mundo onírico es el puente para que logremos trascender los límites que nos dirigen hasta ahora. Pues bien, no soy un necio tampoco, hasta la fecha los sueños son un misterio, pero la teoría más aceptada es que son proyecciones de nuestro cerebro mientras construye los recuerdos que se vivieron durante el día, de ahí las imágenes aleatorias que se vienen a la mente mientras dormimos y de ahí mismo es por lo que el sueño es muy importante para que se construya la memoria. Pero estoy seguro que todos hemos tenido esos sueños que no parecen sueños, que más bien parecen imágenes premonitorias que resultan siendo ciertas o Incluso charlas con personas que ya no están entre nosotros o incluso con personas que jamás conocimos.
Hasta la fecha nadie ha logrado dominar ese mundo, o por lo menos nadie que lo haya querido compartir, pero tengo ese conocimiento intuitivo que me dice que ahí está la clave, o por lo menos cerca. Y pues si en algún momento logro cruzar al “Otro Lado” les actualizaré. No dudo que en cientos de años esto pueda llegar a ser un texto interesante o un mero chiste de cómo el desconocimiento nos hacía hablar de más. Pero siempre me he guitado por la frase sabia de mi abuelo: “Todo cabe en lo posible”.
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