Firme: Sin armaduras.

Firme: Sin armaduras.

Anastasia

29/12/2025

Van pasando las horas y miro mi año como pétalos de girasoles al viento: algunos vuelan alto, otros caen antes de tiempo, pero todos fueron parte del mismo sol.

Sé que he fallado. Sé que me han fallado. Y aun así, acá sigo, eligiendo mirar el vaso medio lleno, no por ingenuidad sino por resistencia.

Soy de las que pide disculpas sin tapujos, porque así me enseñaron y porque entendí que pedir perdón no achica, humaniza.

También sé disculpar, porque a la perfección ya le ganamos la pulseada desde el lado de lo imperfecto, ese territorio real donde se vive de verdad.

Me miro y me reconozco multifacética, multifuncional: la que siempre está, la que todo lo puede, incluso cuando está —o intenta estar— en mil lugares a la vez.

La que sostiene, la que empuja, la que resuelve, aun con el cansancio escondido detrás de una sonrisa prolija.

Pero terminando este 2026 me enfrenté, sin maquillaje, a una verdad necesaria:

la capa puede —y debe— quedar colgada por un tiempo.

Que no todo depende de mí.

Que no todo tengo que poderlo sola.

Y tal vez el aprendizaje más valiente sea ese:

entender que en este 2026 aceptar ayuda no es una derrota,

es descanso,

es conciencia,

es amor propio aprendiendo una forma nueva de existir.

Y tú , que dejas para entrar en el nuevo año?

URL de esta publicación:

OPINIONES Y COMENTARIOS