En la continua calma matutina
mi sendero miente,
Solo explica, los tercos pasos de ayer,
con conjeturas que hoy, inventan así, el pasado que yo quiero.
Es el momento que resuelva, el extraño enigma,
que enfrentan a mi compasión y a mi vileza.
Abro amplia mi boca, se asoma el grito.
Saca otra vez,
la rabia que llevo adentro,
sobre vuela mis mucosas,
y se pega a mi garganta,
hasta no sé cuándo.
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