la luz al final del túnel…

la luz al final del túnel…

Yanara

28/12/2025

Este año me di cuenta que nunca estamos preparados para aprender las lecciones más grandes que nos pone el destino.

Siempre me pregunto si algún día encontraré la claridad mental que creo que busco o si me sentiré conforme con los resultados de las decisiones que tome en el pasado. Lo único que puedo responderme es que nada tengo tan claro como el saber que no tengo la certeza de nada.

He tenido millones de despedidas pero me di cuenta que ninguna de ellas me entrenó para la siguiente. Siempre siento el vacío como si fuese la primera vez… Bueno… en si, siempre es la primera vez con esa persona o situación. 

Este fue un año donde fuí mi mejor amiga y mi verdugo. Me contuve en la soledad pero también me empujé más de una vez al abismo.

La prueba más grande es y será elegirme. Toda la vida me la pase eligiendo al resto, poniendo sus prioridades como propias, dejándome a lo último para que estén bien, silenciando mi voz para que se escuche lo poco que tenían que decir. Siempre aceptando menos de lo que creía merecer porque QUIEN ERA YO PARA CREER QUE DEBIAN DARME MÁS, POR QUÉ YO MERECÍA MAS?

En el trabajo mi bienestar no importa, siempre y cuando todas mis tareas estén completas y casi perfectas.

En el amor, no importa si yo me siento bien, si soy vista y amada. Sólo importa que me elijan, independientemente del costo.

En la amistad, no importa si estoy destruida y nadie lo ve, lo importante es estar para el resto aunque haya veces que nadie esté para mi.

Así, en la vida en general… pero me deseo ya no estar más en segundo lugar. No conformarme con menos de lo que doy, no aceptar lugares al final de la fila cuando sé que merezco más.

Sé que no podemos cambiar ni las actitudes, ni lo que sienten ni las acciones del resto. Sólo tenemos el poder de nuestras acciones, sentimientos y actitudes ante eso. Es chocante pero esclarecedor darse cuenta de que en el 90% de las veces fuimos culpables de nuestro presente y nuestros resultados.

En este nuevo año me propongo tratar mis dolores de «niña herida» para no sangrar en quienes no me lastimaron. Quiero ser una persona más sana para mi, dejar de elegir las migajas sabiendo que existen quienes están dispuestos a darme una panadería entera. Asumo la responsabilidad de comprender y aceptar a la reciprocidad en todas sus formas.

Ser reciproca no es sólo querer devuelta a quien te quiere. También significa aprender a dar lo mismo que te dan. Si te dan todo, lo das todo. Si no te dan nada, no darles nada. Si te dan a medias, dar a medias.

No desperdiciaré más mi energía en quien no la invierte en mi,

No creeré mas excusas sobre falta de tiempo sabiendo que el tiempo es un concepto y quien tiene ganas, por consiguiente, lo crea.

Todos tenemos tiempo para lo que realmente nos interesa.

Sin nada más que agregar, gracias 2025 por tantos aprendizajes, por volver a la gente el espejo de mi alma para aprender a valorarme más. Te agradezco por tanto sufrimiento para probarme que en vez de destruirme, querías hacerme más fuerte. No puedo pretender que me elijan si yo nunca me elijo, tampoco que me amen si no me amo ni que me acepten si no me acepto. 

Todo el dolor actual es sabiduría futura.

La gente que merece ser parte de tu vida es quien te escucha con atención y ganas, el que te elige, quien te desea siempre lo mejor, el que está sin pedirlo y te da lo que ni sabías que necesitabas.

Ojalá el 2026 nos de más prosperidad y un break del dolor. 

¡Gracias queridos lectores, que tengan un hermoso fin de año y que el próximo los sorprenda con lo mejor! 

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