La vida pasó mientras no sabíamos del otro.
Pasó fuerte.
Pasó hondo.
Se armó con otros nombres,
con otras historias,
con matrimonios, hijos, rutinas.
Y aun así, algo tuyo y mío
no se terminó de ir nunca.
Apareció Alina.
Tu nieta.
Tu luz.
Y sin conocerla,
sin haberla abrazado,
se me volvió importante.
Porque verte amarla
me hizo quererte más.
Te recuerdo.
Te reconozco.
No sé si sos pasado
o algo que todavía no fue.
Estamos a destiempo.
Y no porque no te quiera.
Es porque ninguno se anima
a dar el primer paso.
Tal vez porque todavía
no estamos preparados
para mirarnos de frente
sin miedo.
Quererte así duele un poco.
Pero también cuida.
No empuja.
No exige.
Es una mano abierta
esperando el momento justo.
Hoy solo sé esto:
me importa que estés.
Me importa cómo sos.
Me importa tu lugar en mi vida,
aunque no sepamos nombrarlo.
Deseo que el 2026 te encuentre vivo por dentro.
Con cosas cumplidas
y otras latiendo.
Y si alguna vez el camino pesa,
acordate:
no estás solo.
Donde esté mi mano,
siempre va a estar tendida para vos.
OPINIONES Y COMENTARIOS