PARA SIEMPRE

Fue cuestión de alma y de piel, de mágicas conexiones y sincronías que la mente y la razón no entienden.

Eran asuntos de latidos y de abrazos… Incondicionales.

Un amor claro, haciéndose presente.

Se desplegó en el tiempo la belleza imborrable de un nuevo cariño, infinito y dichoso… Para siempre.

Y brotaron flores de luz dorada y blanca entre nosotros, como pequeñas hogueras de pasión ardiente.

Una infinidad que se extiende entre corazones abiertos, creando nuevos mundos donde lo bueno fluye y crece.

Francisco Gallardo Perogil 

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