─ El
domingo 28 de junio 1914 tuvo lugar el atentado contra el archiduque
Francisco Fernando de Austria, heredero de la corona del Imperio
austro-húngaro, en Sarajevo, capital de Bosnia y Herzegovina, y su
esposa la duquesa Sofía, embarazada de su cuarto hijo. Un terrorista
serbobosnio, Nedeljko Cabrinovic, al paso del coche oficial, le lanzó
una granada que rebotó en el brazo del archiduque evitando su
muerte, pero más adelante, como el heredero siguiera empeñado en
hacer su recorrido, el joven serbio bosnio Gavrilo Princip, de 19
años, se topó con el vehículo descapotable y le disparó dos veces
a la pareja real. Un proyectil hirió en el cuello a Francisco
seccionándole la yugular, mientras que el segundo disparo alcanzó
de lleno en el pecho a su mujer.
─ El
imperio austrohúngaro, poblado por 52 millones de habitantes, acusó
a la pequeña Serbia, de apenas cuatro millones de habitantes, de
estar detrás del atentado, y el jueves 23 de julio de 1914 Viena
lanzó un ultimátum a Belgrado para que la policía imperial
investigara el magnicidio que los serbios rechazaron. Austria
desencadenó entonces sus hostilidades sobre Belgrado el martes 28 y
el zar Nicolás II, aliado de los serbios, envió tropas a la
frontera austrohúngara. El káiser alemán Guillermo II interrumpió
sus vacaciones en un crucero y el jueves 30 de julio envió otro
ultimátum a su primo el zar, conminándole a retirar sus tropas. El
zar recurrió a su primo el rey Jorge V de Inglaterra pidiéndole
ayuda, y el sábado 1 de agosto el káiser declaró la guerra a Rusia
acusándola de expandir el conflicto. París, aliada de San
Petersburgo, hizo lo propio contra Berlín el lunes 3 de agosto.
En
total, se movilizan dos millones de austríacos, cinco millones de
rusos, cuatro millones de alemanes y tres millones de franceses.
Todos estos combatientes, con edades comprendidas entre los 20 y 45
años, son los que acudirán a los frentes de batalla, cavarán
trincheras y se convertirán en carne de cañón.
─
Siguiendo sus planes, los alemanes invaden Bélgica en su marcha más
corta hacia París, lo que supone la inmediata respuesta del Imperio
británico, aliado de los belgas, que declara la guerra contra
Alemania el 4 martes de agosto. Los belgas resisten hasta la toma de
Bruselas el jueves 20 de agosto y dan tiempo a los británicos para
movilizar su Royal Navy, la armada más numerosa del mundo, junto con
medio millón de soldados voluntarios procedentes de todo su Imperio,
al igual que diez millones de caballos. El
atentado de Sarajevo será por tanto la causa del estallido de un
conflicto que tendrá una magnitud como nunca antes había conocido
la Humanidad. El número de naciones implicadas, el grado de
movilización, los ingentes recursos empleados y la capacidad
exterminadora de las nuevas armas, superan con creces a todo lo visto
anteriormente. De ahí el nombre de la Gran Guerra, ante el falso
convencimiento de que no habría otra posible que la superase.
─
Durante mucho tiempo, se ha discutido si el atentado fue el casus
belli que todos estaban buscando para dirimir sus conflictos
políticos e intereses económicos sobre los campos de batalla. Según
la historiografía anglosajona, Alemania fue la culpable de ese
conflicto, y así se expuso en el art. 231 del futuro Tratado de
Versalles; pero en la actualidad esta versión está superada y las
responsabilidades se reparten por igual, haciendo hincapié en la
codicia colonial y el egoísmo de los Imperios ruso, francés y
británico, además del propio Reich alemán. El famoso telegrama del
ministro alemán Arthur Zimmerman, invitando al presidente de México,
Venustiano Carranza, a entrar en la guerra a favor de los Imperios
Centrales atacando a los Estados Unidos con el apoyo industrial del
Reich, colmó la paciencia y la política de neutralidad
estadounidense, declarando el presidente Thomas Woodrow Wilson la
guerra a Berlín con fecha del miércoles 4 de abril de 1917.
─ Al
comienzo del conflicto, los ejércitos beligerantes se mantenían
anclados en la tecnología bélica y la doctrina militar del siglo
XIX, y tanto la Triple Entente: Francia, Gran Bretaña y Rusia, a las
que se suman Japón e Italia en mayo de 1915; Portugal en febrero
1916; China en marzo de 1917 y Estados Unidos en abril; como sus
enemigos de los Imperios Centrales o de la Triple Alianza: Alemania,
Austria-Hungría y el Imperio Otomano, el 2 de noviembre); más el
reino de Bulgaria en 1915; estaban convencidos de que la guerra
duraría poco tiempo. Pero el estancamiento de los frentes,
enfangados en las insalubres trincheras después de la primera
batalla del Marne, lanzó a los contendientes a una carrera
armamentística con el objetivo de logar la victoria con el diseño y
fabricación de armas cada vez más letales, incluyendo el empleo de
la balbuciente aviación, seguida de los primeros carros de combate,
los lanzallamas y los gases venenosos, además de sumergibles en la
guerra naval y hasta dirigibles usados como bombarderos, que causaron
una brutal carnicería humana, incluidas las poblaciones civiles, en
proporciones industriales.
─ La
épica de la guerra encumbró a los primeros aviadores famosos, tales
como el francés Roland Garros, muerto el 5 de octubre de 1918 en las
Ardenas, y el alemán Manfred von Richthofen, más conocido como el
Barón Rojo, debido al color de su aparato Albatros y
de su escuadra Jasta 11,
con el sobrenombre del Circo Volador.
Pilotando su Fokker
triplano a baja altura, Richthofen fue alcanzado el 21 de abril de
1918 por los disparos de ametralladora procedentes de una trinchera
ocupada por australianos en la batalla del Somme y murió en el acto.
Por su parte, los aliados cosecharon algunos triunfos notables a
cargo de la escuadrilla francesa de Las Cigüeñas,
liderada por René Fonck, y la escuadrilla Lafayette,
formada por pilotos voluntarios norteamericanos.
─ El jueves 22 de abril de 1915, dentro de la batalla de Ypres
(Bélgica), 168 toneladas de cloro convirtieron el aire en
irrespirable sobre las trincheras de los soldados franceses y
argelinos. Los horribles síntomas provocados por la inhalación del
gas de color verde grisáceo no tardaron en aparecer: picor en la
garganta y ardor en el pecho. Al entrar en contacto con la humedad de
los pulmones, el gas de cloro generó ácido clorhídrico en una
reacción química que los abrasó por dentro. Al cloro sucedió el
fosgeno y más adelante el famoso gas mostaza, que resultaría el
arma química más devastadora de toda la guerra. Perfeccionado por
el equipo del judío alemán Fritz Haber, premio Nobel de química en
1918 por la síntesis del amoniaco, que permitió la fabricación de
explosivos y fertilizantes, el gas mostaza ─llamado así por su
olor a los granos de mostaza─, es un agente que causa graves
quemaduras en contacto con la piel y ceguera en los ojos. Las
espantosas quemaduras que ocasiona este agente vesicante hoy nos
ponen los pelos de punta, con úlceras que destruyen los tejidos
blandos de las víctimas y llegan hasta los huesos. A partir de 1917,
los aliados superaron a los alemanes en su producción y hasta la
cuarta parte de los proyectiles de artillería que se disparaban
contenían esas armas químicas. Norteamericanos, británicos y rusos
fueron los mayores productores de esos agentes químicos.
─ El lanzallamas, inventado por el húngaro Gábor Szakáts, fue
utilizado por primera vez el viernes 26 de febrero de 1915 contra las
tropas francesas que combatían a las afueran de Verdún. Los
primeros carros de combate británicos de la serie Mark I,
entraron en liza el viernes 15 de septiembre de 1916 en la batalla
del Somme, causando el espanto entre los germanos. No obstante, una
de las batallas más reñidas y sin duda la que significó el mayor
fracaso para los aliados fue la del desembarco anglo-francés en la
península turca de Galípoli, iniciado durante el mes de febrero de
1915. El grueso de las tropas correspondió a la ANZAC, acrónimo de
Australian and New Zealand Army Corps, aunque también contó
con unos dieciséis mil soldados franceses. Tras más de ocho meses
de luchas encarnizadas por el dominio del estrecho de los Dardanelos,
la batalla sumó alrededor de 250.000 bajas británicas y otras
50.000 francesas, con un número similar al de los británicos por
parte de los turcos, comandados por un líder indiscutible: el
general Mustafa Kemal, apodado como Atatürt (padre de los turcos), convertido en el primer presidente de
la nueva República de Turquía, una vez disuelto el viejo Imperio
otomano.
─ Quienes fueron los diez mandatarios más significativos del conflicto:
1/ Francisco José I, emperador austrohúngaro hasta 1916 y luego
Carlos I
2/ Alejandro, príncipe de Serbia.
3/ Zar Nicolás II de Rusia.
4/ Káiser Guillermo II de Alemania, nieto mayor de la reina
Victoria, primo hermano del
zar y del rey Jorge V de Inglaterra.
5/ Jorge V de Inglaterra y Herber Asquith, primer ministro británico.
6/ Raymond Poincaré y Georges Clemenceau, presidentes franceses.
7/ Alberto I, rey de Bélgica.
8/ Fernando I, rey de Bulgaria, para recupeerar los territorios
macedonios de Serbia perdidos en la Segunda Guerra Balcánica.
9/ Enver Pashá, hombre fuerte del Gobierno de los Jóvenes Turcos,
ministro del sultán Mehmed V.
10/ Woodrow Wilson, presidente de USA, reelegido en 1916, un
intelectual partidario del pacifismo.
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