A veces solo queda creer, y eso también basta

A veces solo queda creer, y eso también basta

Kurt Bendfeldt

04/08/2025

Hay momentos donde las palabras ya no alcanzan. Donde los planes no funcionan, las fuerzas se agotan, y lo único que queda es el silencio… ese silencio que duele, que abruma, pero que también revela.

He aprendido —y lo digo desde la experiencia, no desde la teoría— que en esos momentos de noche oscura del alma, cuando todo parece fuera de control, creer se convierte en acto de resistencia. Porque sí, a veces, cuando ya no queda nada, solo queda creer… y eso también basta.

Creer, incluso sin entender.

Creer, incluso con miedo.

Creer, incluso con el corazón hecho pedazos.

Porque la fe no siempre es un fuego encendido. A veces es una brasita apenas viva, una oración susurrada, una mirada al cielo con más dudas que certezas. Y aun así, Dios no te pide perfección, te pide presencia. Te pide que no te apagues del todo. Que le des espacio, aunque sea mínimo, para obrar incluso en medio del caos.

Hay días en los que la única respuesta es confiar. Sin señales. Sin milagros evidentes. Solo confiar. Y eso, aunque parezca poco, es suficiente. Porque creer es abrirle la puerta a una esperanza que no depende de las circunstancias, sino de una promesa que nunca falla.

Hoy, si estás atravesando uno de esos días donde ya no sabés qué hacer… quiero recordarte que Dios sí sabe. Que no estás sola. Que tu fe, aunque temblorosa, tiene poder. Y que a veces, solo eso… basta.

«Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.»

Marcos 9:23

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