LA LEYENDA DEL LOBO Y LA LUNA
Te contaré una leyenda muy bonita mi
niña, pero antes, me tienes que ayudar con la cena, y a limpiar tus
zapatos llenos de barro.
Existe una leyenda que cuentan algunos
nativos que entre la luna y el lobo, hay un vínculo mucho más
poderoso y mágico del que cualquier ser humano en la tierra se pueda
imaginar. Tú no lo sabes, pero el lobo no era el animal que
conocemos hoy en día, sino un hombre tosco, más bien un ermitaño.
Una noche, una joven muy hermosa se
acercó a su caverna. Su piel era blanca como la nieve y su pelo
parecía hecho de reflejos de plata. Le pidió ayuda. El hombre
estuvo a punto de negarse, pero en ese momento, la muchacha se
desmayó.
Él la cogió en sus brazos y la cuido,
mientras la chica permanecía inconsciente por días. Todas las
noches estuvo velando sus sueños. Finalmente la joven despertó.
Durante un tiempo, estuvieron viviendo juntos. Por primera vez en su
vida el ermitaño descubrió lo que era el amor.
Sin embargo un buen día su invitada
se marchó sin decir palabra. Temiendo que algo le hubiera ocurrido,
nuestro hombre salió a buscarla, internándose en el bosque. El
recuerdo de su amada lo atormentaba tanto, que poco a poco fue
perdiendo su humanidad. Su cuerpo se llenó de pelos y su rostro se
alargó, le crecieron garras y colmillos afilados. Aprendió a correr
sobre sus cuatro patas. Había nacido el lobo.
Tiempo después, volvió a encontrarse
con la chica en un claro del bosque. Ella lo acogió entre brazos y
entonces le reveló que era la luna.
Cada medio siglo, tomaba forma humana y
bajaba a la Tierra para convivir con los hombres. No le estaba
permitido descender, ni quedarse por más tiempo, pues en el cielo la
necesitaban.
Ella amaba al lobo tanto como él la
adoraba. Así que le concedió el don de la inmortalidad. Es por eso
que hasta hoy en día, el lobo siempre le aúlla a la luna, pues a
menudo la extraña y no deja de pensar en ella. De vez en cuando,
ella se acerca a la Tierra y entonces pueden volver a estar juntos.
Dicen que su amor perdurará hasta el
final de los tiempos.
Que cuento más bello, abuelita. ¿Será
verdad esta leyenda?
Tu bien sabes mi niña que cada
leyenda lleva algo de verdad, para eso esta tu imaginación. Felices
sueños mi niña, felices sueños abuelita.
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