Mi nombre es Leonor, llegué a Londres post Brexit, un día de otoño, como el de hoy. Si
estás leyendo esto en el 2023, te contaré los sucesos que ocurrieron el día D. Para que te
prepares.
Nací en Chimbarongo, Chile, un país que queda al sur-oeste de Latinoamérica, por un
lado cordillera y por el otro el océano Pacífico. Mi papá vendía muebles y artesanías en
mimbre. Yo lo miraba trabajar con sus colegas y aprendí a hacer pequeños objetos que
construía luego de llegar del colegio. Esas tardes de mimbre las tengo en mi memoria.
Siempre me gustó la música anglo, aprendí inglés con solo escuchar las canciones,
soñaba despierta imaginándome recorriendo las calles londinenses, pero esa realidad era
muy remota viviendo en un pueblo tan pequeño, siendo latina y morena, pensé en ese
entonces que jamás podría llegar a esa ciudad.
Cuando terminé el colegio gané una beca de inglés, así conseguí mi primer acercamiento
a lograr mi sueño de viajar. Tenía 19 años cuando partí a Londres, estuve muchos años
viviendo allí, becada al principio, luego encontré diversos trabajos para costear el resto de
estudios. Estudié ciencias políticas, filosofía y un postgrado en comercio exterior.
Viajaba de vez en cuando a mi pueblo natal, a visitar a mis padres, a pesar que les ofrecía
y entregaba mi ayuda monetaria, mi padre jamás quiso dejar su tienda de mimbre.
Cuando cumplí 29 años logré un trabajo en la embajada. La verdad hacía de todo,
siempre me sentí como un otro, un migrante más con estudios y títulos. Hacía de todo,
pero aprendía de todo.
A comienzos de octubre del 2030 el ambiente social se tornó muy extraño. En la oficina de
la embajada veía correr a las personas de aquí para allá, llamadas por celular muy
nerviosas. Yo había estudiado en profundidad la crisis subprime del 2008 para mi
memoria de comercio exterior y todo el ambiente en la oficina me hizo rememorar las
historias y testimonios de diferentes personas que vivieron ese colapso financiero. En la
embajada llamaron a una reunión de emergencia, esto fue a las dieciséis horas, antes de
que la bolsa de Londres cerrara ese día. Corrían rumores que las grandes tecnológicas
estaban teniendo problemas de liquidez y algunas estaban inestables en la red de
internet. Otros rumores decían que unos hackers habían entrado a diferentes sitios de
noticias como la BBC, DW, CNN e implantaron noticias falsas: «CEOs de dos grandes
tecnológicas han sido asesinados por carteles de droga». Era tanta información falsa que
se desbordaron las calles de Londres y la embajada había perdido comunicación con
Chile y el resto de la Euro-zona, por lo que estábamos atrapados en el primer mundo.
Algunas calles de Londres ardían, pero el metro aún seguía funcionando, abordé el tren
que me llevaba a mi departamento. Revisé las redes sociales en mi celular y nada
cargaba bien, estaban caídas casi todas. Así que empecé a dejar caer mi vista en los
rostros de las personas, en sus expresiones mientras me preguntaba: ¿qué pasará por
sus mentes?, ¿saben lo que está sucediendo?.
Todo el metro olía a kerosene con una mezcla de gases lacrimógenos. En un asiento una
madre con su bebé en coche y su hija en el asiento del lado, ella trataba
desesperadamente de llamar por teléfono mientras su bebé lloraba. Al otro extremo del
vagón un músico trataba de alegrar la vibra con música de The Beatles. En otro asiento
una señora mayor con su esposo contando el efectivo que lograron sacar de los cajeros.
Al lado mío una chica con un afro leía unas hojas de periódico que decía: «El sistema
financiero es fuerte» y más abajo: «Página 10: «Warren Buffet fallece de un ataque al
corazón». Ya nada funcionaba. Todo el sistema estaba empezando a desmoronarse, nadie
sabía qué era una noticia real o una falsa. Yo no sabía nada de mi familia y me aterraba la
idea de saber que estuvieran mal.

Mientras todos estábamos afligidos rumbo a la nada rumbo al fin de todo, sonó mi
teléfono satelital que la embajada me había pasado, lo último que alcancé a escuchar fue:
“Leo…nor, ten..emos es….pa….cio para ti. sa….b…ia…mos lo del día D……..tene…..m..os.
pre…..pa…rado un bun..k….er en Glasgow….
Eso fue lo último que escuché y supe, quizás ahora tú puedas averiguar sobre el día D,
antes de que ocurra. Nosotros ya somos historia, no logramos cambiar el curso de tu
destino, nuestra nave perdió el rumbo y vamos a la deriva. Recuérdame como Leonor. La
mujer del pueblo de mimbre.

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