Julián, un joven profesional universitario contrajo nupcias con una compañera de estudios. Desde el mismo momento de la boda y en plena luna de miel, Matilde, la suegra de Julián compartió todos los momentos con ellos, sin dejarle disfrutar de un momento de intimidad con su pareja. Posteriormente, Matilde continuó viviendo con la pareja durante muchos años, interfiriendo, muchas veces con la relación entre ellos dos. Julián sentía molestia por esta situación y vivía entre la ira de no poder compartir a solas con su mujer y el deseo de estar a solas con ella, pero nunca comunicó su inconformidad que estaba viviendo y decidió guardar silencio porque amaba a su mujer.
Así pasaron los años y por la escasa intimidad entre la pareja, no lograron tener hijos. Julián optó por sublimar su ira dedicando todo su tiempo a la investigación científica, una manera de evadir la realidad que estaba viviendo. No pudo parir hijos, pero parió ideas que lo llevaron a obtener reconocimiento nacional e internacional por sus trabajos de investigación, pero aún así, la ira seguía viva en su organismo, socavando en silencio sus tejidos, que en forma lenta y progresiva se manifestaron en su piel. Al principio con sensación de irritación y enrojecimiento cutáneo, posteriormente, aparecieron parches gruesos de color planteado con piel roja y escamosa. Ante este cuadro clínico, Julián asistió a consulta con el dermatólogo cuyo diagnóstico fue “Psoriasis”.
A pesar de los múltiples tratamientos no pudo superar su enfermedad, porque la causa que lo ocasiona seguía presente. Al final, el deterioro fue progresivo y agresivo como su ira, que dañó sus órganos y tejidos que lo condujo a la muerte.
“Cuando el sentimiento duerme, la enfermedad despierta
PSORIASIS
La Psoriasis es una enfermedad inflamatoria crónica no contagiosa, considerada no sólo una enfermedad de la piel sino una enfermedad sistémica (en todo el cuerpo). Afecta todas las edades y todas las razas. Aproximadamente el 30% de los pacientes que padecen psoriasis pueden padecer artritis psoriásica y pueden tener algún grado de discapacidad. En esta enfermedad, las emociones reprimidas juega un papel muy importante ya que libera unas sustancias químicas, que afectan a varios órganos del cuerpo, incluida la piel. Otras veces, la reacción emocional ante la vivencia continua y por tiempo prolongado de una siatuación que no tiene salida, es tan brutal y catastrófica que la respuesta psicosomática es de tal magnitud que se generan daños funcionales y orgánicos severos, a veces, irreversibles, que ponen en peligro la vida del enfermo.
“La pena que no se desahoga en lágrimas puede hacer llorar a otros órganos”
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