«En fin, no tengo mucho mas para contarte» intentó concluir Pedro, que en realidad, sí tenía mucho más para contar, pero no quería llegar tarde al bar al que se dirigía y perderse la promoción que se ofertaba solo hasta las 5. Tito, casi no notó su leve impaciencia ante la situación, porque el mismo llevaba prisa también, pero hoy en día no recuerda para qué exactamente.
Lo curioso del encuentro es esa haya sido la ultima vez que se verían, porque uno quedaría ciego, y el otro moriría. Ambos, repentinamente, con la prisa que, a veces, se toma el destino, por encima de la nuestra.
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