Las burbujas de la esperanza se cansan de surgir a la superficie, dejan que su cuerpo caiga a lo profundo del río, así, dejándose apoderar del frío. Fallaron en el intento de llegar a estallar, perdieron su esperanza en un abril de 2021, un día intermedio conocido como miércoles, que al día anterior fue definido y profetizado como un día en donde la palabra «solidaridad» seria plebeya, y las personas no dudarían en convertir aquella profecía en un echo realista.
Un día donde el caos gobernó y los valores se vieron obligados a dejar el campo de batalla, aquella ciudad prometedora de virtudes, centrada en la venganza y necesidad de hombres que prometieron aquel virtud. Dignidades caídas que alguna vez prometieron esfuerzo, involucradas en aquel caos gobernante, ciudad donde reinan muñecos de palo, prometedores falsos a los que la nariz les llego a crecer tanto, que la única manera de esconderla era aparentarla como rama que desencadenaría paz, una «paz» burlada en sus mismas narices, una paz que contradicen, una «paz» llena de ansias de papelitos verdes, verdes papelitos que por su custodia aquella ciudad de virtud termino haciendo el papel de un río en donde las burbujas de la esperanza se aburren de querer estallar, y prefieren hundirse en el profundo frío.
La tierra de aquella ciudad llora, sus gotas impactan en el suelo sin sentido, confundidas se preguntan ¿de que estamos hechas?, ¿nos lloran por furia, o por tristeza?, la furia de ver como sus queridos seres la destruyen, o entristecida de ver como aquellos seres que por su autodestrucción, disminuyen cada vez mas su tiempo en la tierra.
Valores que se han perdido en el bosque de sus contrarios, acuden a pedir ayuda, sin embargo son ignorados, por aquellos con un corazón donde en el trono se aposenta el odio, y ese odio marca las acciones que en este momento han provocado que los esfuerzos de construir aquella ciudad virtuosa caigan de lo mas alto, muñecos de palo causantes del conflicto que causaron por otros causantes, ambiciosos que llegan a tal ansiedad de robar y convertir una ciudad virtuosa en una donde una misma especie se autodestruye por un pan que se podría compartir si existiese «solidaridad».
La tierra deja caer sus ultimas lagrimas, secando las quemadas que sus seres causaron, y que nunca pensaron en apagar, burbujas que, sin estallar tocan lo mas hondo, tocando la fría arena, cuentan todavía con un grano de esperanza que sueña con algún día salir a la superficie y estallar.
Mientras no estallen las burbujas, se perderán recuerdos, pensamientos, momentos que todos llegaremos a anhelar, y para ese entonces quizá ya sea muy tarde, y cuando ya sea muy tarde, pisaremos la baldosa del final, y no habrá vuelta atrás. Que las burbujas estallen, o que los que estallen seamos nosotros.
Jhonnier Gómez . 28 abril, día de paro por la Reforma Tributaria (Colombia) (2021).
La tierra llora..
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