Corrían los años 30 y en un lejano pueblito vivía una familia en una casa grande junto al rio. Sus jardines exhibían flores de todos los colores y estaban rodeados de verdes pinos:
El padre de familia sostenía a su familia dirigiendo la banda del pueblo, y dando clases de música en el colegio del municipio, su esposa cuidaba de los niños y de la casa manteniendo todo en orden. Preparaba deliciosos platos especialmente sopas y tortillas, el huerto les proveía de hortalizas y frutas, también tenían una granja conformada por conejos, gallinas y una par de ovejas. Su nombre era Irma, Irma se levantaba a la 6:00 de la mañana preparaba chocolate caliente y horneaba unas arepas de maíz que con su rico olor levantaban al mas perezoso, despachaba los chicos al colegio y ya su esposo Agustín, quien se dirigía a su clases.
Irma quedo nuevamente en estado de embarazo, y no estaba preparada para ello pues su edad ya no le permitía tener las mismas condiciones físicas de hace 8 años cuando tuvo su ultimo hijo. Angustiada le dio la noticia a Agustín, quien muy amoroso le respondió que todo iba a salir bien, que no se preocupara que el la cuidaría todo el tiempo. Transcurrieron los nueve meses de manera normal, Irma solo tenia episodios de fatiga, pero pensaba que era debido a sus tareas diarias. Llego el día del parto y en el pueblo no había hospital, había que llamar a una partera. Rápidamente Agustín se fue a buscarla y encontró en la plaza a una señora que decía tener bastante experiencia en el asunto. Corriendo se fueron a la casa, pero Irma ya estaba en trabajo de parto, la partera preparo agua hervida en un recipiente y pidió toallas limpias. Pero noto que Irma no estaba respirando bien, le tomo la temperatura y quedo estupefacta al ver que el grado de fiebre era tan alto, que inmediatamente informo a Agustín que había que llevarla urgentemente a un hospital cercano. El vecino Paulo los llevo en su campero hasta otro pueblo que estaba a media hora. Pero lamentablemente fue tarde Irma ya llego sin signos vitales, ella y el bebe perdieron la vida ese fatal día.
Agustín desesperado perdió el control y no sabia que decisión tomar, la partera los había acompañado y ella lo ayudo a realizar todos los tramites ante el notario.
Fue un momento difícil para Agustín quien ahora se vería obligado a cumplir con las tareas que su esposa hacia.
Tuvo que contratar a una empleada para que se hiciera cargo de los trabajos hogareños.
Pasaron tres años y Agustín y su familia aun no se habían resignado a perder a la esposa y madre que ellos tenias.
Agustín volvió a casarse con una dama que conoció cuando estaba tocando el armonio en la iglesia del pueblo. La señora se convirtió en la madrastra de esos jóvenes que habían perdido a su madre.
En casa ya no había una dia de tranquilidad, discusiones gritos, malos tratos, todo por que los hijos rechazaban a la intrusa que había llegado a casa.
Ella no mostraba afecto por ninguno de los chicos, les daba malos tratos, se quejaba ante el padre sobre la conducta de ellos y provocaba grandes castigos físicos que le propinaba el padre a sus hijos.
Una de las hijas s e había convertido en la adolescente mas bella del pueblo, su nombre Karina, ella estudio para ser maestra y finalmente se graduó, obtuvo un trabajo para dictar clases en las escuelitas de la veredas. Tenia una piel hermosa y por donde ella caminaba los chicos quedaban enamorados.
Necesito tramitar un documento en la alcaldía del pueblo, para ejercer su carrera, y allí un Joven muy simpático, la invito a salir. Por supuesto la familia de Karina se oponía a esa relación porque conocían el pasado y el origen del muchacho. Eran de origen humilde Vivian en una casa un poco reducida, pero por ese hecho los menospreciaban.
El amor que nació entre ellos fue tan intenso que decidieron casarse a escondidas y así lo hicieron, el Joven, su novio Mateo , la saco por una ventana y la llevo directo a la Iglesia, allí el sacerdote exigió testigos y consiguieron algunos vecinos, pero cuando llego la noticia a los hermanos de Karina, uno de ellos cargo su arma y al salir de la Iglesia le propino un disparo en la pierna a Mateo. Pero el le dijo “ya no pueden hacer nada, ya estamos casados”, y del fruto de ese amor nací yo.
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